"Hemos abierto una puerta que no podemos cerrar": una iglesia y una mezquita se unen

Business project to provide refugees accommodation could set an example for inter-faith cooperation worldwide. [for translation]

Mohammad, de 27 años, huyó de la violencia sectaria en Irak. Es uno de los musulmanes que escogieron dormir en la iglesia. Era la primera vez que ponía el pie en una iglesia cristiana.  © ACNUR/Henrik Hjort

ESTOCOLMO, Suecia, 11 de abril de 2016 (ACNUR) – La crisis de los refugiados en Suecia ha provocado una avalancha de generosidad por parte de los suecos, que están donando sus conocimientos, tiempo y dinero.

Pero también ha tenido la inesperada consecuencia de acercar dos de las congregaciones musulmanas y cristianas más grandes de Suecia. Ahora están manos a la obra en una colaboración única para facilitar alojamiento a los refugiados y esperan que esto pueda servir de ejemplo para la cooperación interreligiosa en todo el mundo.

El proyecto competirá con grandes compañías privadas que han sido blanco de las críticas de los medios de comunicación suecos por, supuestamente, haber obtenido grandes beneficios facilitando alojamiento a los refugiados utilizando dinero del estado.

"Su profesionalidad, habilidades lingüísticas y comprensión de otras culturas hizo de la mezquita un socio obvio para nosotros", dice Olle Carlsson, vicario de la iglesia de Katarina, en el corazón de Estocolmo, que está llevando a cabo el proyecto con la cercana mezquita de Estocolmo.

"Somos pequeños, pero tenemos una cooperación única con una organización que tiene mucha información, y las grandes compañías de asilo no la tienen".

Esta es la primera vez que tiene lugar un proyecto colaborativo como este entre las dos comunidades religiosas, dice Abdallah Salah, secretario general de la organización humanitaria Socorro Islámico en Suecia y que está trabajando en la mezquita para establecer la colaboración con la iglesia.

"Espero que podamos exportar esta idea a otros países para mostrar que tenemos que trabajar juntos, vivir juntos, que tenemos un futuro juntos", dice Salah. "Tenemos que encontrar métodos de cooperación y los encontraremos".

El proyecto es el resultado de cuatro meses de colaboración sin precedentes entre la iglesia, que tiene normalmente congregaciones de hasta 1.000 personas los domingos y la mezquita, por cuyas puertas entran varios miles de musulmanes cada semana para las plegarias de los viernes. Desde septiembre ambas congregaciones se han unido para facilitar camas para un tercio de todos los refugiados en tránsito que han pasado por Estocolmo de camino a otros países.

Todo empezó después de que Carlsson estuviera de vacaciones en Grecia, donde fue testigo de la llegada de embarcaciones repletas de gente desesperada. Con miles de personas llegando cada semana a la estación central de Estocolmo, parecía algo natural ponerse en contacto con la mezquita, que dista unos centenares de metros de la iglesia de Katarina.

La iglesia organizó un grupo de apoyo cuya página de Facebook cuenta ya con más de 2.600 personas. Los refugiados encuentran alimentos y un lugar donde asearse en la mezquita y una cama en la iglesia.

Mohammad, de 27 años, huyó de la violencia sectaria en Irak y es uno de los musulmanes que escogió dormir en la iglesia – era la primera ocasión en que ponía un pie en una iglesia cristiana.

"En Estocolmo, en la estación, me recibieron unos voluntarios con comida y agua. Me preguntaron a dónde prefería ir: si a la mezquita o a la iglesia. Yo dije que a la iglesia", relata Mohammad.

"Fue una sensación bonita. En el lugar de donde vengo, no se permite que los musulmanes vayan a las iglesias. Algunos refugiados vinieron a la iglesia solo porque querían descubrir cómo era. Se encontraron con gente que los respetaba, aunque ellos eran cristianos y nosotros musulmanes".

La bienvenida que recibió fue extraordinaria, dice Mohammad. "Nos trataron a todos como a reyes en la iglesia, me sentí como un verdadero ser humano por primera vez en la vida, no estaba acostumbrado. Eran muy buena gente".

Pero los dos líderes religiosos dicen que han encontrado oposición dentro de sus propias congregaciones.

"Hay cierta resistencia y preocupación sobre esta organización conjunta", dice Carlsson. "Algunas personas dentro de nuestra comunidad cristiana creen que somos sumisos, pero Jesús dice: "Piensa primero en los demás". Quiero decir que no hay razón alguna para ver esto como una cuestión de prestigio".

Las voces críticas se han acallado a medida que el proyecto se ha desarrollado, añade.

Salah dice que él también se ha enfrentado a obstáculos. "Dentro de nuestra comunidad ha habido una serie de cuestiones, como por ejemplo : "¿Cómo os las arreglaréis para no debatir sobre asuntos teológicos? . . . Algunos piensan que es un problema para los musulmanes dormir en una iglesia", dice. "Pero yo creo que lo estamos gestionando muy bien. Estoy convencido de que esto funcionará."

La iglesia puede jugar un papel vital a la hora de ayudar a los refugiados a integrarse, según Carlsson, ofreciendo una "vía rápida de acceso a la comunidad sueca. Es esencial para el futuro de este país que trabajemos juntos", dice.

Musulmanes y cristianos de Suecia se han pasado 30 años debatiendo las diferencias entre ellos, dice Salah, y nadie hasta ahora se había atrevido a hacer algo tan concreto como lo que la mezquita está haciendo con la iglesia.

"Tenemos que dejar de aferrarnos al 10% que separa nuestras religiones y centrarnos en el 90% que tenemos en común en nuestros valores y nuestra percepción del bien y del mal", añade.

Y trabajando juntos, cada parte aprende mucho más del otro, añade Carlsson.

"Todo el proceso es apasionante. Aunque sé algunas cosas sobre el Islam, creo que aun hay muchas cosas que desconozco. Pero cuanto más tiempo pasamos juntos, aumentan mis conocimientos y me doy cuenta de cómo esto afecta a mi familia y a mis colegas, porque aun hay muchos prejuicios en Suecia", Carlsson dice.

Para Mohammad, los desacuerdos teológicos entre las dos confesiones son mucho menos importantes que el apoyo tan necesario que pueden ofrecer a personas como él. "La mezquita cooperando con la iglesia para ayudar a la gente – eso es lo que todo el mundo debería hacer", dice.

Con el lanzamiento de un proyecto empresarial conjunto, la "fase romántica" de la colaboración entre la iglesia y la mezquita se ha acabado, dice Carlsson. Y al tener la estructura de una compañía oficial, con procedimientos acordados para solventar diferencias, no habrá vuelta atrás a los viejos tiempos en que cada religión solo hablaba con la otra sobre sus diferencias.

Carlsson afirma: "Hemos abierto una puerta que no podemos cerrar".

Por David Crouch, desde Estocolmo, Suecia.

Gracias a la Voluntaria en Línea Esperanza Escalona Reyes por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.