Más de 100 mil personas huyeron de la violencia en el este de la RDC desde noviembre

El ACNUR expresó preocupación por los recientes enfrentamientos en el este de la RDC, que causaron el desplazamiento forzado de más de 100.000 personas desde el pasado noviembre.

Una mujer desplazada internamente descansa cerca de un refugio improvisado en la provincia de Kivu Norte.  © ACNUR/S.Schulman

KINSHASA, República Democrática del Congo, 20 de enero (ACNUR) – La agencia de la ONU para los refugiados expresó preocupación por los recientes episodios de violencia en las zonas orientales de la República Democrática del Congo, que causaron el desplazamiento forzado de más de 100.000 personas desde el pasado noviembre.

En la provincia de Kivu Norte, se estima en 35.000 el número de personas desplazadas a raíz de los ataques sufridos y de los enfrentamientos entre grupos armados rivales en los territorios de Walikale y Masisi. Según la información recibida, durante los combates fueron asesinadas al menos 22 personas y muchas mujeres sufrieron violencia sexual.

Los ataques el distrito de Shabunda, en Kivu Sur, han causado el desplazamiento de unas 70.000 personas desde el pasado noviembre. La violencia contra la población civil continúa y, según fuentes locales, tan sólo en las últimas dos semanas habrían huido de los ataques unas 4.400 personas. Según la información recibida, muchos de los desplazados se estarían dirigiendo hacia las provincias vecinas de Maniema y Katanga.

"El ACNUR expresa profunda preocupación por las consecuencias de la violencia sobre la protección de los civiles atrapados en el medio de los combates", dijo Stefano Severe, representante regional del ACNUR. "De momento las personas en el este están en la condición de desplazados internos, pero existe el riesgo de que puedan cruzar las fronteras nacionales si la situación empeora".

A pesar del limitado acceso humanitario a la zona, las fuerzas de paz de la ONU y los trabajadores del ACNUR y de la Oficina para la Coordinación de los Asuntos Humanitarios (OCHA) encontraron algunos de los desplazados durante una misión de reconocimiento en las zonas afectadas por los combates, la semana pasada. Encontraron también muchos pueblos vacíos y quemados y centros de salud saqueados. En Walowa Yungu, por ejemplo, 14 de los 18 pueblos de la zona han sido casi completamente abandonados por los residentes.

La mayoría de las personas desplazadas se ha establecido tanto junto con familias de acogida en asentamientos improvisados y hacinados, como en escuelas ocupadas. Algunos de ellos informaron el equipo de reconocimiento que no podían regresar a sus tierras y que eran víctimas de trabajo forzado, acoso y violencia.

"Estamos trabajando con nuestros socios para responder a las necesidades de los desplazados a medida que tenemos acceso a ellos. Eso incluye el suministro de alojamiento, agua potable, comida y asistencia médica", dijo el portavoz del ACNUR Adrian Edwards. "Además de asistencia material, nuestro colegas en el terreno también proporcionan apoyo psicosocial a las sobrevivientes de violencia sexual y a las personas afectadas por otros traumas causados por la violencia".

Antes de estos ataques, había más de 1 millón y cien mil personas desplazadas por años de violencia armada en los dos Kivu.

Más al sur, en un incidente separado, el ACNUR ha recibido informaciones sobre el desplazamiento forzado de más de 12.000 personas en la provincia de Katanga. Una misión entre organismos de la cual ACNUR hace parte había planeado viajar a la zona esta semana, sin embrago la misión tuvo que ser postergada por motivos de seguridad.

Según la información inicial recibida por el ACNUR, el 65% de estos desplazados serían hombres y mujeres muy jóvenes que han buscado la seguridad en 17 pueblos del territorio de Mitwaba, huyendo de las actividades de grupos armados en esta provincia tradicionalmente estable.

La guerra civil en la República Democrática del Congo formalmente terminó en 2003, pero algunas zonas del país, especialmente en el este, permanecen inestables y han sido sacudidas por esporádicos brotes de violencia y significativos desplazamientos de población.

Por Céline Schmitt en Kinshasa, República Democrática del Congo