Cartagena+30: innovación y flexibilidad en las Américas y el Caribe

Con motivo del cierre del proceso conmemorativo del 30º aniversario de la Declaración de Cartagena, inicia hoy en Brasilia una reunión ministerial de dos días.

BRASILIA, Brasil, 2 de diciembre de 2014 (ACNUR) – Con motivo del cierre del proceso conmemorativo del 30º aniversario de la Declaración de Cartagena sobre los Refugiados inicia hoy en Brasilia una reunión ministerial de dos días organizada por el Gobierno de Brasil y el ACNUR para reafirmar la importancia de la cooperación internacional y la solidaridad regional en brindar respuestas humanitarias efectivas para las personas refugiadas, desplazadas y apátridas en América Latina y el Caribe.

La reunión ministerial se lleva a cabo en el Memorial JK de Brasilia, capital federal de Brasil, el 2 y 3 de diciembre y cuenta con la participación de representantes a nivel ministerial de los países de América Latina y el Caribe, representantes de alto nivel del ACNUR y de organismos internacionales, de la sociedad civil y de instituciones académicas. El evento inaugural contó con la participación del Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Luiz Alberto Figueiredo Machado, el Ministro de Justicia de Brasil, José Eduardo Cardozo, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, António Guterres, el Secretario General del Consejo Noruego para Refugiados (NRC), Jan Egeland y la Directora del Buró para las Américas del ACNUR, Marta Juárez, entre otros representantes de alto nivel.

El proceso Cartagena +30 fue inaugurado en febrero de 2014 en Ginebra y continuó a lo largo del año con cuatro reuniones subregionales, dando lugar a un dialogo amplio e inclusivo en temas de protección de refugiados, desplazados y apátridas en América latina y el Caribe, en el que han participado más de 30 gobiernos, 150 organizaciones de la sociedad civil y organismos internacionales. Las consultas subregionales analizaron la calidad de los sistemas de asilo, la complejidad de las migraciones forzadas y las necesidades de protección de los grupos más vulnerables, incluyendo las personas apátridas y desplazadas a causa de los cambios climáticos o de la violencia ejercida por el crimen organizado transnacional, así como la cooperación regional e internacional en materia de protección.

La reunión ministerial de Brasilia culminará con una nueva Declaración y Plan de Acción, que servirá para responder en los próximos diez años a los desafíos humanitarios en la región y fortalecer los mecanismos de protección de las personas refugiadas, desplazadas y apátridas.

"'Cartagena+30' se ha convertido en un concepto humanitario reconocido que refleja la capacidad de los países de América Latina y el Caribe de dar una respuesta innovadora y flexible a los desafíos humanitarios" con estas palabras el Alto Comisionado para los Refugiados, António Guterres, inauguró el proceso conmemorativo en febrero de 2014.

Los sistemas de asilo de la región cuentan con altos estándares de protección y Cartagena+30 constituye una gran oportunidad para que los Estados amplíen y fortalezcan la calidad de los procesos de asilo y refuercen el principio de no devolución.

"Los países de América Latina y el Caribe participaron activamente en este importante camino que es el proceso Cartagena+30, con una motivación humanitaria que les permitió identificar los desafíos de protección para las personas refugiadas, desplazadas y apátridas", declaró Guterres.

América Latina abrió sus puertas a muchas personas que huyeron de la guerra y la persecución, incluso de países lejanos, como en el caso de Gharly Kongo, de 33 años, un refugiado que pudo empezar una nueva en Brasil en 2008. "Vi masacres de niños, mujeres y jóvenes. Mucha gente. Todos dejaron el pueblo, huyendo de la guerra caminamos miles de kilómetros para buscar seguridad y protección", dijo Charly, quien también participó en el evento en Brasilia. La exitosa integración local de Charly, que hoy vive y trabaja en Rio de Janeiro, es una demostración de cómo los sistemas de asilo funcionan en la región con altos estándares de protección.

Cartagena+30 contó con la participación activa de los países del Caribe, que se unirán a los países de América Latina en la ejecución del Plan de Acción de Brasilia durante los próximos 10 años. La cooperación a nivel regional es un componente clave del Plan de Acción, que permite encontrar un balance entre las legítimas preocupaciones de seguridad de los países y las necesidades de protección de los refugiados y solicitantes de asilo.

Otro objetivo del Plan de Acción es abordar el problema de la apatridia en la región, en línea con la meta de la campaña global del ACNUR para erradicar la apatridia en el mundo antes del año 2024. América Latina y el Caribe serían así las primeras regiones a nivel mundial en adquirir un compromiso regional para acabar con la apatridia.

Uno de los ejemplos de la generosidad de América Latina es el caso de Ahmed Said, refugiado y apátrida que vive en Brasil desde hace cinco años. "El único verdadero documento de identidad que recibí en toda mi vida fue el carnet de extranjero y refugiado en Brasil", afirmó. "Este documento me dio dignidad, libertad de movimiento y de opinión. Ya recuperé el control de mi vida. Antes viajaba y trabajaba irregularmente, con documento falsos. No tenía una identidad", dijo Ahmed, quien ahora está solicitando la naturalización como brasileño.

La cooperación regional tiene un papel clave también para responder a las consecuencias humanitarias de las nuevas formas de violencia que han surgido en la región, como es el caso la violencia ejercida por el crimen organizado transnacional en el triángulo norte de América Central, y así garantizar la protección de las personas forzadas a huir de sus comunidades.

"La apertura de América Latina y el Caribe a la migración, al asilo y a la cooperación internacional como temas que forjan el futuro de sus sociedades es un ejemplo único para el resto del mundo", dijo Guterres, reconociendo que la región está en primera línea con su papel de liderazgo para encontrar soluciones duraderas para las populaciones más vulnerables, incluyendo a los solicitantes de asilo, refugiados, desplazados internos y apátridas. Entre estas soluciones, se destacan la integración local, la migración laboral y otros mecanismos que ofrecen oportunidades para todos.

Por Francesca Fontanini y Luiz Fernando Godinho desde Brasília, Brasil