Grandi visita a refugiados sirios en un centro de acogida en Berlín

En su primera visita a Alemania como Alto Comisionado, Filippo Grandi visitó el Centro Internacional de Congresos en Berlín, que funciona como centro de acogida de refugiados.

Sabha Isa, Ahmad y sus hijos Hamzeh y Alma conocen a Filippo Grandi en un centro de acogida de refugiados en Berlín.  © ACNUR/M.Rentsch

BERLÍN, Alemania, 18 de febrero de 2016 (ACNUR) – El Centro Internacional de Congresos en Berlín (ICC, por sus siglas en inglés) – un edificio futurista imponente y emblemático – solía ser un sitio donde se llevaban a cabo las grandes ferias comerciales. En la actualidad, se transformó en un centro de acogida para más de 600 refugiados provenientes en su mayoría de Siria, Irak y Afganistán.

En su primera visita a Alemania como Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados Filippo Grandi visitó el ICC, que funciona como centro de acogida de refugiados gestionado por la ONG Malteser Hilfsdienst, para obtener una impresión de primera mano de la situación.

"Alemania ha recibido una gran afluencia de refugiados durante el último año y ha dado el ejemplo al brindar protección a cientos de miles de personas desperadas que escapan de la zona de guerra", comentó. "Es bueno estar en el lugar para conocer a los afectados así como también a los muchos profesionales y voluntarios que los asisten".

Sabha, su esposo Ahmad y sus dos hijos Hamzeh y Alma se encuentran entre las 300 familias que se alojan en el centro de acogida improvisado junto con su tío Mohammad, quien llegó al centro justo antes de Navidad en 2015. Sabha estaba embarazada de su tercer hijo.

El personal de Malteser y sus tantos dedicados voluntarios se comprometen a brindar asistencia a la familia y a otros "huéspedes" – como así los llaman – lo mejor posible, pero la realidad es triste y los afectos en Siria continúan en sus corazones.

"No puedo concentrarme en las clases de alemán ni en mi nueva vida aquí porque tengo que pensar en mi familia en Damasco", comentó el tío. La familia pudo haber encontrado seguridad, pero con sus familiares atrapados en el medio de la zona de conflicto no pueden dejar el pasado atrás y su futuro es incierto.

Berlín, como muchas otras ciudades de Alemania, ha visto aumentar el número de recién llegados e intenta proporcionar servicios adecuados para todos ellos. Casi 80.000 personas llegaron a Berlín en 2015. Muchos de ellos son alojados de manera transitoria en gimnasios, antiguas escuelas y otros albergues provisionales.

"He sido testigo de los desafíos de los solicitantes de asilo y de los países que los reciben pero también de la extraordinaria solidaridad que se les brinda a los refugiados y a los migrantes que han llegado aquí durante los últimos meses", concluyó luego de su visita Grandi, quien asumió la dirección de la Agencia de la ONU para los Refugiados el primero de enero de este año. "Aquí, de una manera muy práctica, la solidaridad funciona", agregó.

Los desafíos que Alemania enfrenta y su rol en la situación política actual son el foco de las reuniones que mantiene el Alto Comisionado con las autoridades y representantes de la sociedad civil.

"Sin la contribución de Alemania nos encontraríamos con una Europa diferente", sostuvo Grandi durante una reunión con el presidente federal Joachim Gauck.

En una declaración conjunta, el ministro de Relaciones Exteriores Frank-Walter Steinmeier agradeció al ACNUR por su "valioso trabajo ante situaciones difíciles", mientras que el Alto Comisionado elogió el liderazgo humanitario de Alemania en la asistencia a las personas desplazadas en Siria y los países vecinos.

"El primer elemento de estabilización es ayudar a las personas en su propio país", enfatizó Grandi.

Por Martin Rentsch, en Berlín.

Gracias a la Voluntaria en Línea Eugenia Aboso por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.