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Microcrédito ayuda a peluquera colombiana a montar un negocio de helados en Venezuela

Historias

Microcrédito ayuda a peluquera colombiana a montar un negocio de helados en Venezuela

Threats of violence forced Lorena and her family to flee to Venezuela. With help from UNHCR, the Colombian sells ice creams and runs a tailoring business. [for translation]
7 Junio 2010 Disponible también en:
Lorena prepara helado mientras una niña espera para degustarlo.

SAN CRISTÓBAL, Venezuela, 7 de junio (ACNUR) – Lorena* es buena para los negocios y tiene una fuerte ética laboral, la combinación de ambas características la está ayudando a lograr su autosuficiencia en la región occidental de Venezuela. La participación en un programa de generación de ingresos de ACNUR también ha sido de suma importancia para ella y muchos otros refugiados colombianos que viven en Estados fronterizos.

En su Colombia natal, el éxito de Lorena podría haberle jugado en contra, pero aquí, en la capital del Estado montañoso de Táchira, sus microempresas de sastrería y producción de helados son su sustento en un entorno seguro.

"Ahora, con el dinero proveniente de la venta de helados, puedo alimentar a mis hijos dos veces al día", dijo la mujer de mediana edad, quien solicitó uno de los créditos que otorga ACNUR luego de que el gobierno venezolano les reconoció la condición de refugiados a ella, su marido, su hija y sus dos nietos hace ya dos años.

Antes de huir a Venezuela en 2007, Lorena tenía un salón de peluquería exitoso en Bucaramanga, capital del departamento de Santander, al límite con Táchira. Una noche, un grupo de hombres armados entró al negocio y le robó todo.

Luego de reportar el robo a la policía, Lorena y su marido comenzaron a recibir amenazas anónimas de represalias si no retiraban la denuncia. "Dejé de sentirme segura en mi propio país", dijo.

"A pesar de que nos mudamos a diferentes lugares durante un tiempo, estas personas siempre nos localizaban. Esa es la razón por la que estoy aquí", explicó. "Por supuesto que extrañamos nuestro país, pero no tuvimos otra opción".

Lorena y su familia se sintieron desorientados luego de cruzar a Venezuela, pero felices de estar a salvo. Una amable mujer del lugar les permitió quedarse en su casa durante algunos días y les explicó cómo contactarse con los representantes de ACNUR en San Cristóbal para solicitar asilo. "Los lugareños, en general, son cordiales y tolerantes con los colombianos que llegan hasta aquí", señaló Lorena.

Ella y su familia fueron reconocidos como refugiados luego de un año aproximadamente, para ese entonces ACNUR también les había otorgado un préstamo de bajos intereses en el marco de un programa de microcréditos.

El objetivo del programa es promover la autosuficiencia entre los refugiados y solicitantes de asilo en los Estados fronterizos de Venezuela tales como Zulia, Táchira y Apure.

El año pasado, unos US$250.000 se distribuyeron entre 148 refugiados y solicitantes de asilo registrados que gestionaron microcréditos para montar emprendimientos en áreas como agricultura, pesca, producción y comercio. Los destinatarios también podrán participar en cursos sobre administración de negocios, contabilidad, agricultura y otras áreas con el fin de adquirir habilidades significativas.

Venezuela ha reconocido el estatuto de refugiado a 2.700 personas bajo una ley nacional de asilo adoptada hace ya casi una década. Sin embargo, ACNUR estima que más de 200.000 colombianos que buscaron asilo en Venezuela reúnen las condiciones para solicitar el estatuto de refugiado.

* El nombre se cambió por razones de seguridad.

Por Francesca Fontanini en San Cristóbal, Venezuela.