El Pacto Mundial sobre los Refugiados y el desplazamiento forzado en Centroamérica: la cooperación regional y el MIRPS como soluciones

Para empezar, muchísimas gracias a España, por su firme compromiso y liderazgo en el impulso a la Plataforma de Apoyo al MIRPS, que busca dar visibilidad y también abordar la crisis de desplazamiento forzado que como hemos escuchado, hoy enfrenta Centroamérica. De igual forma, agradezco a las gestiones de El Salvador como Presidencia Pro Tempore del MIRPS, muchas gracias, Canciller Hill Tinoco y a la OEA y al Secretario General Luis Almagro, que están acompañando muy de cerca este proceso. 

Mientras el mundo lucha por contener la pandemia del COVID-19, vemos con preocupación como se agravan las causas estructurales que generan el desplazamiento forzado en Centroamérica.

Las graves consecuencias económicas, sociales y fiscales (inclusive de las remesas) a las que se enfrentan los países de la región limitan de manera muy severa sus capacidades de garantizar una respuesta inclusiva a las necesidades de los desplazados.

En este contexto, observamos una mayor desigualdad e inseguridad en una región que ya sufría de altos niveles de exclusión, criminalidad y violencia. Asimismo, los servicios de protección social se enfrentan a grandes dificultades para atender las crecientes necesidades básicas de personas vulnerables. A esta situación se suma la paralización de la economía informal de la cual obtienen sus ingresos la mayor parte de las personas forzadamente desplazadas como en todo el mundo.

La realidad es que, a menos que se pueda organizar un apoyo a gran escala para estabilizar las economías y fortalecer las instituciones, más personas se sumarán a casi 900.000 centroamericanos que ya se han visto forzados a huir en los últimos años. Centroamérica necesita, ahora más que nunca, el apoyo de la comunidad internacional, a través de un trabajo coordinado e integral que aborde tanto la agenda humanitaria como la de desarrollo.

Me gustaría destacar que la Plataforma de Apoyo al MIRPS, liderada por España, es una expresión concreta de la solidaridad y corresponsabilidad que plantea el Pacto Mundial sobre los Refugiados. La solidaridad y corresponsabilidad que plantea el Pacto Mundial son más necesarias que nunca en este periodo de crisis global. La unidad de acciones es el único camino posible para alumbrar un sistema más eficiente que refuerce los tres pilares de las Naciones Unidas: paz y seguridad, desarrollo y derechos humanos.

Con relación a la Paz y Seguridad, se requiere una acción coordinada para evitar que las causas subyacentes del desplazamiento no se vean aún más agravadas a raíz de la crisis socioeconómica que afecta la región. Aprovechándose de la situación causada por la pandemia, las pandillas, maras y otros grupos armados se han beneficiado de las medidas de cuarentena y otras restricciones para expandir sus actividades criminales. A pesar de los esfuerzos de los países para paliar esta situación, hay un riesgo inherente para la estabilidad y seguridad no solo de los países afectados sino también de toda la región. Es por lo tanto fundamental apoyar a estos países de la región y una forma de hacerlo es sumarse a los esfuerzos de la plataforma de apoyo al MIRPS para abordar y mitigar el desplazamiento forzado ampliando esfuerzos para consolidar la paz y seguridad regional.

Con relación al Desarrollo Sostenible, se necesita urgentemente un plan integral que se dirija a reducir la pobreza y ofrecer mejores oportunidades laborales y de vida. Un mayor desarrollo también significaría más oportunidades de implementar soluciones duraderas para las personas desplazadas. El Plan de Desarrollo Integral para el Norte de Centroamérica y México, desarrollado por el sistema de las Naciones Unidas con el liderazgo de la CEPAL y aprovecho para saludar a Alicia Bárcena que está con nosotros, es una excelente oportunidad, y necesita el apoyo e inversión de la comunidad internacional y de las Instituciones Financieras Internacionales.  Su implementación servirá para reducir Los Altos niveles de movilidad humana, y preservar los logros en materia de paz y seguridad alcanzados por la región.

Finalmente, cuando hablamos de los Derechos Humanos, la acción colectiva en Centroamérica es clave para preservar los avances en la materia, en una región que fue testigo de terribles abusos cometidos durante la década de los 80.  El MIRPS centra su acción en los derechos de las poblaciones más vulnerables, solicitantes de asilo y refugiados, así como las personas desplazadas internas (incluyendo los casi 320.000 desplazados en Honduras y en El Salvador). En las iniciativas por proteger a la población forzadamente desplazada, la protección de la comunidad LGBTIQ ocupa un lugar destacado, al igual que la protección de mujeres, niños, niñas y adolescentes, y los pueblos indígenas. Unamos nuestras fuerzas para asegurar que los derechos de todos estos grupos puedan ser garantizados a través de un MIRPS fortalecido con renovados apoyos y recursos financieros.

Para trabajar estos tres pilares en Centroamérica, es fundamental el apoyo y la movilización de una amplia coalición de actores tales como el sector privado, la sociedad civil, la Academia y las propias comunidades. La Plataforma de Apoyo ya está estableciendo contacto con entidades del sector privado que quieren apoyar a los países y poblaciones afectados ya sea aportando recursos, generando oportunidades de empleo o donando en especie la asistencia de emergencia. El ACNUR, mi organización, acoge con gran satisfacción este enfoque, así como el involucramiento y participación de las organizaciones de la sociedad civil y las comunidades en los esfuerzos conjuntos de respuesta a nivel nacional.

Me gustaría terminar esta intervención agradeciendo una vez más a España y particularmente a mi amiga Arantza Gonzales Laya, y a todos los países de la plataforma especialmente a Canadá, por su compromiso presente y espero futuro y a los esfuerzos para abordar y reducir el desplazamiento forzado, aumentar las oportunidades y mitigar el sufrimiento de cientos de miles de familias, niños y niñas de esta región. Esperamos contar con todos ustedes para marcar la diferencia, en estos tiempos tan difíciles.   

Muchas gracias.