ACNUR se prepara para un enorme desplazamiento desde la ciudad iraquí de Mosul

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

En Irak, el desplazamiento puede estar a punto de empeorar dramáticamente si la acción militar se dirige hacia Mosul. Ya en los últimos meses, cerca de 213.000 personas han huido de sus hogares en distintas partes del país. Esto incluye a 48.000 personas de la zona de Mosul, 87.000 de la región de Faluya y 78.000 de Shirqat, Qayyara y sus alrededores.

En Mosul, la segunda mayor ciudad de Irak, se prevé que el impacto humanitario de una ofensiva militar podría ser enorme. Hasta 1,2 millones de personas podrían verse afectadas. A pesar de las enormes dificultades, ACNUR está haciendo todo lo posible para levantar más campamentos que den cobijo a las personas desplazadas y mitigar su sufrimiento, pero aún se necesitan más terrenos y financiación para su construcción.

Irak es ya uno los países con mayor desplazamiento interno. Aproximadamente 3,38 millones de personas han huido de sus hogares desde enero de 2014, entre ellas familias que se han visto forzadas a desplazares en múltiples ocasiones.

ACNUR sigue abogando – en un contexto de conflicto volátil, complejo y de rápida evolución – por la libertad de movimiento de la población civil. Esto resulta especialmente crítico cuando se trata de personas que huyen de zonas de combate. Debería hacerse todo lo posible para garantizar la seguridad y la dignidad de las personas afectadas.

ACNUR proporciona apoyo humanitario, que incluye albergue, paquetes con materiales de primera necesidad y servicios de protección, tales como la ayuda legal para las familias desplazadas. Ante la inminente situación en Mosul, la Agencia de la ONU para los refugiados está redoblando sus esfuerzos para poder asistir a cientos de miles de personas más.

Para ello, en el marco de una respuesta de interinstitucional a la crisis, se han diseñado planes de contingencia para proporcionar asistencia en materia de alojamiento para hasta 120.000 personas que huyen del conflicto en Mosul y sus alrededores. Además, en toda la región se están ampliando o creando una serie de campamentos, al tiempo que se preparan otras opciones de albergue.

En Debaga, en la gobernación de Erbil, durante los meses de julio y agosto se finalizó la construcción de dos campamentos que acogerán a desplazados iraquíes que han huido de pueblos situados al este del río Tigris. Debido al número de llegadas diarias, ACNUR quiere construir un nuevo campo, aunque está a la espera de que las autoridades locales faciliten un terreno. Debaga ha multiplicado por diez su tamaño en apenas unos meses: de ser un campamento que acogía a 3.500 personas desplazadas en marzo, ha pasado a contar con varios emplazamientos que hoy acogen a más de 34.000 personas.

En el norte de Mosul, casi han finalizado los trabajos en el campo de Zelekan, en el distrito de Sheikhan, que cuenta con una capacidad de 1.200 tiendas de campaña. En el recinto de Amalla, en el distrito de Telafar, al noroeste de Mosul, también prosiguen los preparativos para la construcción de un campamento con capacidad para 3.000 tiendas.

En Kirkuk, ACNUR está construyendo en el distrito de Daquq un nuevo campamento con una capacidad para 1.000 tiendas y ampliando los campamentos de Nazrawa y Laylan, que ya están llenos.

Asimismo prosiguen los trabajos en Salah al-Din para la construcción de un campamento en Tal al-Seebat.

ACNUR también está valorando e identificando otros lugares en diferentes puntos del norte de Irak, en estrecha colaboración con las autoridades.

En total, ACNUR quiere establecer campamentos en hasta seis lugares en el norte de Irak, aunque el progreso depende tanto de la disponibilidad de terrenos como de la financiación. De la petición de 584 millones de dólares de ACNUR para ofrecer asistencia a las personas desplazadas, incluidos los refugiados iraquíes en la región, a 2 de agosto apenas se había recibido un 38 por ciento.

Encontrar terreno disponible para los nuevos campamentos se ha convertido en un aspecto crucial.Las autoridades locales identifican y proporcionan los terrenos y ACNUR, otras agencias de la ONU y colaboradores humanitarios evalúan su idoneidad. Aun así, esta cuestión está plagada de problemas. Muchos propietarios no quieren arrendar sus tierras; mientras que otros terrenos pueden no ser apropiados debido a su topografía, su proximidad a la primera línea de combates o a operaciones militares y el riesgo de contaminación por minas terrestres y artefactos sin explotar (UXO, por sus siglas en inglés), o puede encontrarse en un área en el que la llegada de desplazados iraquíes puede avivar tensiones étnicas, sectoriales, religiosas o tribales.

ACNUR lidera la respuesta en materia de protección, cobijo y materiales no alimentarios y la coordinación y gestión de campamentos. Actualmente, la Agencia tiene reservas de emergencia de tiendas de campaña y otros materiales de primera necesidad para 20.000 familias en todo el país.