Venezuela: Con el apoyo del ACNUR, Comisión Nacional para los Refugiados llega a remotas comunidades del Alto Apure

EL NULA, Venezuela, 4 de diciembre (ACNUR) – Rodeado por ríos y puntos de control militares, a escasos minutos de Colombia se encuentra El Nula, un pequeño pueblo, hogar adoptivo de unos 2.000 solicitantes de asilo en Venezuela, que han llegado huyendo de la violencia del otro lado de la frontera.

Para los solicitantes de asilo que viven en El Nula y para tantos otros en zonas rurales de la franja fronteriza llegar a las oficinas estatales para cumplir lo establecido en la ley venezolana resulta una travesía muy arriesgada. Uno de los retos del ACNUR en Venezuela es facilitar el acceso al trámite, incluyendo a quienes viven en los sectores más remotos del país.

Soledad*, oriunda de Saravena, llegó a Venezuela en 2006 huyendo de las amenazas del mismo grupo armado que ocho días antes había asesinado a su hijo mayor. Aún espera la respuesta del Estado venezolano a su solicitud de asilo, pero cada vez le cuesta más mantener activa su solicitud ante las autoridades.

"Para llegar a la Secretaría Técnica en Guasdualito son cinco horas, tengo que madrugar, tomar tres buses y pernoctar a medio camino para llegar al día siguiente, que me sellen el documento y regresarme" La travesía implica dos días de permiso en su trabajo y su salario de todo un mes, pero es un trámite necesario, ya que el documento al que Soledad se refiere es la única herramienta que le protege de la deportación o abusos en los múltiples puntos de control militar en el área de frontera.

Más allá de la no deportación, la mayoría de los solicitantes espera un documento que les permita hacer valer sus derechos ampliamente. Pablo* llegó procedente del Tame hace varios años y no ha podido registrar ninguna de sus propiedades a su nombre: "la moto, la finca están a nombre de otro, cuando nos van a pagar, el cheque tiene que estar a nombre de otro", dice.

Para facilitar el acceso al procedimiento de asilo a personas como Soledad y Pablo, el ACNUR, lideró durante el 2009 una serie de 13 jornadas de registro y entrevistas en cuatro comunidades remotas de Apure, en las cuales participó la oficina local de la Comisión Nacional para los Refugiados.

Esta iniciativa ofrece una respuesta al creciente cúmulo de solicitudes de asilo principalmente de familias que viven en el Alto Apure, que no habían sido atendidas por las autoridades a raíz de una reducción presupuestaria que dejó a la oficina regional de la Comisión con una sola abogada.

"Yo puedo atender máximo dos personas al día, cuando se trata de nuevos solicitantes, pero cada día llegan de 10 a 15 personas entre nuevos solicitantes y personas que vienen a recoger su documento", dice Angélica Barrera, encargada de la oficina estatal que recibe los casos en Apure, quien acota que el apoyo de ACNUR ha sido indispensable para realizar su trabajo.

Desde que se iniciaron las jornadas en febrero de este año, la oficina de Apure ha atendido unos 800 solicitantes de asilo, algunos de ellos esperando por respuesta desde 2004. Aunque se ha agilizado el procedimiento para centenares de solicitantes, aun queda mucho trabajo por hacer en Apure donde según los registros de ACNUR hay cerca de 4.000 personas esperando por una respuesta del Estado.

El ACNUR espera que esta experiencia pueda ser replicada el próximo año en todos los estados fronterizos con Colombia.

Por Ligimat Pérez en El Nula, Venezuela

*Los nombres propios han sido sustituidos por motivos de protección