Formación y sensibilización, claves para luchar contra el brote de hepatitis en Sudán del Sur

UNHCR works with refugee leaders in a South Sudan camp to educate residents about the importance of seeking conventional medical care to treat illness. [for translation]

Hawa Hamid Ramadan y su esposo recurrieron a la medicina tradicional tras infectarse con el virus de la hepatitis E.  © ACNUR/P.Rulashe

CAMPAMENTO DE YUSUF BATIL, Sudán del Sur, 11 de marzo (ACNUR) – Un mes después de comenzar el tratamiento contra la hepatitis E, los ojos de Hawa Hamid Ramadan, amarillentos por la ictericia, son testigos de su lucha contra esta enfermedad debilitante, a pesar de que ella insiste en que se encuentra mejor.

Su mejoría, dice, no se debe a los medicamentos que le han administrado los trabajadores de salud del campamento de refugiados de Yusuf Batil, situado en el estado sursudanés del Alto Nilo, sino a las propiedades curativas de los remedios tradicionales a base de hierbas.

La hepatitis E es una enfermedad hepática que se transmite principalmente por la ingestión de agua contaminada debido a la falta de saneamiento adecuado. En la actual situación de emergencia en Sudán del Sur, la enfermedad fue inicialmente detectada en el campamento de refugiados de Yusul Batil en julio de 2012 y alcanzó su pico máximo hacia el mes de noviembre.

Un mes más tarde se descubrió un segundo brote. Casi el 64 por ciento de los más de 6.500 casos de la enfermedad registrados en la zona del Alto Nilo, se han dado en el campamento de refugiados, donde también han tenido lugar los 94 fallecimientos. En la actualidad, el campo acoge a más de 37.500 refugiados.

El hijo adolescente de Ramadan fue el primer miembro de la familia que contrajo el virus; después infectó a su padre y pocos días más tarde Ramadan se despertó sintiéndose muy cansada, con náuseas y dolores por todo el cuerpo.

Tanto Ramadan, de 40 años, como su hijo y su esposo, acudieron a los servicios médicos del centro de salud del campamento. En la actualidad no existe un tratamiento eficaz para la hepatitis E y la enfermedad se resuelve habitualmente de forma espontánea. El modo más eficaz de erradicar un brote es la prevención mediante la mejora de las condiciones sanitarias.

Al ver que las náuseas y el dolor no remitían con los medicamentos que le habían recetado, Ramadan, como muchos otros refugiados infectados por la enfermedad, buscó remedio en la medicina natural. Para curar los "ojos amarillos" causados por la ictericia, su tribu, los ngassana del estado sudanés del Nilo Azul, ha venido utilizando tradicionalmente el llamado 'so', una mezcla de hierbas y extractos de las hojas amargas del árbol de nim.

El esposo de Ramadan, Burula Fata Takona vuelve a casa con las hierbas que ha pasado horas buscando por los campos cercanos al campamento, desenterrando raíces y recolectado hojas con las que preparar la medicina para su esposa. Machaca las raíces hasta hacer con ellas una pasta y las deja en agua mientras preparara una infusión con las hojas, para potenciar su efecto curativo.

El 'so' se toma antes del desayuno y provoca el vómito, que se cree ayuda a eliminar las impurezas del cuerpo. Se vierte el agua de las hojas del nim sobre ocra cocinada y se acompaña con sorgo, el alimento básico de Sudán del Sur. Durante el tratamiento los recipientes permanecen limpios de aceite, sal y carne.

"¡Funciona!" Exclama Burula. "Mira cómo estoy ahora". Al igual que su esposa, estuvo postrado en cama, pero después de haber tomado las medicinas tradicionales dice encontrarse mucho mejor y afirma que ha recuperado el apetito y que el tono amarillento de los ojos ha disminuido.

"Si bien no podemos impedir que la gente siga recurriendo a la medicina tradicional en la que llevan toda la vida confiando", dice Martin Muita un trabajador de ACNUR encargado de salud pública. "Sí podemos proporcionar formación continua y lo hacemos, dando información y ejemplos que demuestran cómo mediante un lavado frecuente de las manos después de ir al baño y antes de manipular los alimentos, se puede evitar contraer la enfermedad e infectar a otras personas".

ACNUR ha puesto en marcha programas reforzados de sensibilización pública sobre la hepatitis E, que incluyen campañas en todos los campamentos, con información sobre las vías de transmisión de la enfermedad y la necesidad de lavarse las manos de forma adecuada.

Se han repartido kits para limpiar las letrinas, se ha distribuido jabón por las casas y cada semana se repone el jabón de los lavamanos instalados junto a las letrinas. También se han organizado unos días específicos de limpieza del campamento, durante los cuales los residentes tienen que limpiar la zona en la que viven y retirar toda la basura.

Los educadores sociales comunitarios y los promotores de higiene trabajan con los curanderos tradicionales, con las parteras, con los jefes religiosos y con otros líderes del campamento de refugiados explicándoles que es necesario acudir a las clínicas del campamento para recibir la atención sanitaria adecuada.

"Con el tiempo, nos hemos ganado la confianza de los curanderos tradicionales y les hemos explicado que el problema al que nos enfrentamos en este momento no es la malaria, aunque presente síntomas similares, sino la hepatitis", dice el Doctor Muita. "Recomendamos encarecidamente a los refugiados a través de sus propios líderes, que utilicen los servicios de salud gratuitos que se ofrecen en el campo, en vez de confiar tan solo en la medicina alternativa para tratar la hepatitis E".

La construcción y la clausura de letrinas son continuas en el campamento, se comprueba constantemente la calidad del agua y se están llevando a cabo sondeos para perforar más pozos que suministren agua de buena calidad.

Por Pumla Rulashe en el condado de Maban, Sudán del Sur

Gracias a la voluntaria de UNV Online Ana Muñoz Pérez por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.