Refugiada afgana consigue clasificarse como una de las 10 finalistas del Global Teacher Prize

La profesora y refugiada afgana Aqeela Asifi, ganadora del Premio Nansen para los Refugiados en 2015, ha sido incluida en la preselección del Global Teacher Prize 2016.

  © ACNUR/S.Rich

ISLAMABAD, Pakistán, 18 de febrero de 2016 (ACNUR) – La profesora y refugiada afgana Aqeela Asifi, que ganó el prestigioso Premio Nansen para los Refugiados en 2015 por su extraordinaria labor humanitaria en favor de los refugiados, ha sido incluida en la preselección del Global Teacher Prize 2016 de la Fundación Varkey.

Asifi enseña a niños en el campamento de refugiados de Kot Chandana, en la provincia de Punjab, Pakistán. Ha sido ampliamente reconocida por su valiente e incansable dedicación a la educación de las niñas refugiadas afganas en Pakistán y por superar los obstáculos de la vida en el exilio.

El Global Teacher Prize, señalado popularmente como el Premio Nobel de la enseñanza, fue creado para reconocer cada año a un profesor excepcional que haya hecho una valiosa contribución a la profesión, así como para poner de relieve el importante papel que los profesores desempeñan en la sociedad.

Al sacar a la luz las miles de historias de los educadores que han transformado la vida de muchos jóvenes, el premio espera dar visibilidad al trabajo excepcional de millones de profesores en todo el mundo.

Los finalistas de este año se han escogido entre 8.000 nominaciones y solicitudes de 148 países de todo el mundo. El ganador será anunciado en el Global Education and Skills Forum en Dubái, el 13 de marzo de 2016.

Sunny Varkey, fundador de la Fundación Varkey, declaró: "Quiero felicitar a Aqeela Asifi por haber sido seleccionada como una de las diez finalistas entre un número tan alto de dedicados y brillantes profesores".

"Espero que su historia inspire a aquellos que desean iniciar su profesión en la enseñanza y que haga que se centre la atención en el increíble trabajo que los profesores llevan a cabo en Pakistán y en todo el mundo cada día", añadió.

A pesar de los recursos mínimos y de cambios culturales significativos, Asifi ha guiado a 1.000 niñas refugiadas en la educación primaria en una comunidad remota en Pakistán, puesto que ella misma huyó de su nativo Afganistán hace ya más de 23 años.

Nacida en el seno de una familia liberal en Kabul y educada en Kandahar en una época en la que la educación en Afganistán era gratis y para todos, Asifi se formó como profesora pero fue obligada a dejar el país cuando los talibanes tomaron el poder en 1992.

Cuando llegó como refugiada al campamento de Kot Chandana, en Pakistán, no había escuelas funcionando en la zona. Las actitudes conservadoras hacían que la educación de las niñas no estuviera bien vista y que las profesoras fueran algo inaudito.

A pesar de los desafíos, Asifi dispuso una escuela en una tienda de campaña prestada y trabajó duro para superar la resistencia y las actitudes negativas. Veinte familias estuvieron de acuerdo en dejar que sus hijas fueran educadas y Asifi se centró inicialmente en enseñar asignaturas que no fueran controvertidas, como higiene personal, habilidades para la economía doméstica y educación religiosa.

Tras ganarse la confianza de la comunidad, Asifi pudo introducir el alfabetismo, la lengua darí, las matemáticas, la geografía y la historia al programa de asignaturas. No había dinero para recursos como pizarras, así que Asifi cosía trozos de tela con textos escritos a las paredes de la tienda y escribía libros a mano por la noche. Sus estudiantes trazaban sus primeras palabras en el polvo del suelo.

Hoy en día, y gracias en gran parte al apoyo del Gobierno de Pakistán, hay nueve colegios en el campamento con muchas mujeres profesoras y más de 1.500 estudiantes, entre los cuales hay 900 niñas. Gracias a la educación, los matrimonios forzados y tempranos han disminuido en la comunidad.

Desde sus humildes orígenes, el colegio de Asifi ha visto graduarse a más de 1.000 estudiantes; la mayoría de ellos, niñas refugiadas afganas, pero también niños pakistaníes de la localidad. Algunos de ellos se han convertido en doctores, ingenieros, funcionarios públicos y profesores en Afganistán.

El representante del ACNUR en Pakistán, Indrika Ratwatte, felicitó a Asifi y dijo que verdaderamente se merecía ganar el Global Teacher Prize.

Indrika Ratwatte declaró: "Me siento inspirado por la fortaleza de su convicción y por su perseverancia para defender una causa en la que verdaderamente cree. La historia de Aqeela ejemplifica el poder que un individuo tiene para promover el cambio y muestra que los refugiados pueden hacer contribuciones positivas que nos benefician a todos".

Por Duniya Aslam Khan en Islamabad, Pakistán.

Gracias a la Voluntaria en Línea Ana Ledesma Claros por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.