Iniciativas verdes cambian la relación de las personas refugiadas y migrantes con el medio ambiente en los albergues en Brasil

La acuaponía y el biodigestor contribuyen a reducir residuos, generar energía renovable y producir abono para los huertos, reduciendo el impacto de la Operación Acogida en el ambiente local.

Português

Jóvenes y adultos refugiados y migrantes participan como voluntarios en proyectos de acuaponía y biodigestión.

Jóvenes y adultos refugiados y migrantes participan como voluntarios en proyectos de acuaponía y biodigestión.  © ACNUR/Allana Ferreira

BOA VISTA, Brasil – En uno de los albergues temporales para personas refugiadas y migrantes venezolanas en Boa Vista, Julio Bastardo acuerda reunirse con sus amigos y realizar su nueva actividad favorita: cuidar el proyecto de acuaponía del albergue. A pesar del calor, el grupo de adolescentes está muy feliz porque es hora de limpiar el estanque de peces de este sistema que combina la piscicultura con el cultivo de hortalizas utilizando la misma fuente de agua. Julio, miembro del Comité de Sostenibilidad del albergue, está entusiasmado con la actividad.

Tiene 14 años y quiere ser arquitecto. “Todo lo que estoy aprendiendo, como reutilizar el agua usada, reciclar residuos y preservar la naturaleza para el futuro, me ayudará a construir casas de forma más ecológica”, afirma. “Este sistema trae beneficios para todos nosotros y para la naturaleza”, añade Julio, que forma parte del grupo de 20 jóvenes, niñas y niños que participan en la iniciativa implementada en el Espacio de Emergencia 13 de Septiembre, uno de los albergues de la Operación Acogida, la respuesta gubernamental al flujo de personas refugiadas y migrantes de Venezuela a Brasil.

Cuando se le pregunta por el funcionamiento del sistema de acuaponía, Julio responde de forma rápida y contundente: “La acuaponía utiliza las técnicas de cría de peces y cultivo de hortalizas al mismo tiempo. El agua llena de nutrientes va del acuario a las plantas, se filtra y vuelve limpia al acuario”. Julio y sus compañeros han sido voluntarios desde que el proyecto empezó, a inicios de agosto.

No muy lejos de ahí, se está llevando a cabo otra iniciativa ecológica: a partir de residuos orgánicos, un biodigestor genera energía renovable para el refugio São Vicente 2, reduciendo el volumen de desechos que, de otro modo, sería arrojado al relleno sanitario municipal de Boa Vista. El biodigestor también produce biofertilizante líquido para regar, con abundantes nutrientes, los pequeños jardines del albergue. El sistema se instaló en enero y empezó a producir biogás en marzo. Actualmente procesa el 30% de los desechos orgánicos generados en el lugar, reduciendo el impacto en la infraestructura local y proporcionando el 35% del biogás que consume la cocina comunitaria del albergue.

José Alfredo González Avilés, de 30 años, es uno de los operadores del biodigestor y coordinador de la comunidad de São Vicente 2. Se sorprendió al darse cuenta de que los restos de comida que se desecharían pueden convertirse en biogás para la cocina del albergue y en abono para el cultivo de hortalizas. “Estoy aprendiendo mucho sobre cómo se pueden reciclar y reutilizar los desechos”.

  • Un grupo de jóvenes, niñas y niños involucrados en el proyecto de acuaponía limpian el estanque de peces.
    Un grupo de jóvenes, niñas y niños involucrados en el proyecto de acuaponía limpian el estanque de peces. © ACNUR/Allana Ferreira
  • Integrantes del proyecto de acuaponía comienzan a plantar las semillas para los cultivos frutales del sistema.
    Integrantes del proyecto de acuaponía comienzan a plantar las semillas para los cultivos frutales del sistema.  © ACNUR/Allana Ferreira

En el norte de Brasil, tanto el proyecto de acuaponía como el biodigestor son actividades de una estrategia pionera implementada por ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, con el apoyo del PNUMA, Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y la ONUDI, Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial, donde miles de personas venezolanas refugiadas y migrantes reciben asistencia y protección gracias a la Operación Acogida.

La estrategia denominada “Albergues Verdes” está alineada con la agenda de acción climática de ACNUR, que tiene como objetivo reducir la degradación ambiental generada en la respuesta humanitaria a las poblaciones desplazadas, beneficiando también a las comunidades locales. La agenda también prevé la reducción de la huella ambiental de las operaciones de ACNUR en todo el mundo.

Iniciativas verdes en albergues de Brasil

Las actividades de la estrategia “Albergues Verdes” están en fase piloto y se reproducirán en otros albergues de la Operación Acogida gestionados por ACNUR y sus socios de la sociedad civil. Mateus Guimarães, analista de proyectos de sostenibilidad de la organización socia de ACNUR Fraternidad Sin Fronteras (FSF), explica que el compromiso de la comunidad es una de las principales razones para poner en marcha estas iniciativas. “Además de la importancia de proporcionar alimentos o biogás a la comunidad, todos los proyectos medioambientales contemplan un enfoque de educación medioambiental y capacitación para la población refugiada”.

“El trabajo humanitario se caracteriza por enfrentar limitaciones. Las actividades para salvar vidas pueden a veces causar considerables impactos ambientales que, en última instancia, afectan los medios de vida y la salud de las personas desplazadas y de las comunidades de acogida. Los ‘Albergues Verdes’ están reduciendo y mitigando el impacto ambiental en Boa Vista, promoviendo la conciencia ecológica y creando oportunidades para la población refugiada a través de la educación ambiental”, comenta Fabiano Sartori, consultor de medio ambiente de ACNUR en Boa Vista.

La estrategia prevé otras iniciativas para mejorar la movilidad urbana de la población acogida en los albergues, con sistemas de bicicletas compartidas, y la creación de espacios verdes con árboles y hortalizas para dar sombra y alimentos frescos.

De acuerdo con estimaciones oficiales, Brasil acoge a unas 260.000 personas venezolanas, de las cuales 48.000 ya han sido reconocidas como refugiadas. El estado de Roraima es el principal punto de entrada de estas personas, siendo Boa Vista, la capital del estado, el principal destino de quienes llegan a Brasil. La Operación Acogida cuenta con 15 albergues temporales en Boa Vista y Pacaraima que son gestionados y coordinados por ACNUR y sus organizaciones socias. Estos albergues tienen capacidad para acoger a más de 10.000 personas, con el consiguiente consumo de energía y producción de residuos.

Otro de los voluntarios del proyecto del biodigestor es Junior Jacinto Guerra Sotillo, de 30 años, que ve oportunidades para él y su familia cuando salgan del albergue temporal. “Estos conocimientos nos serán útiles. El gas es caro y si tenemos restos de comida que de cualquier manera serán desechados, podemos reciclarla y producir biogás para la cocina y abono para pequeños huertos en casa, o incluso entre vecinos. Será bueno tener esta experiencia en nuestro currículum cuando busquemos un trabajo fuera del albergue”, señala Junior.

De vuelta al Espacio de Emergencia 13 de Septiembre, Julio y sus amigos continúan con el proyecto de acuaponía, empezando a plantar las semillas en el huerto regado por el sistema. “Lo mejor es entender cómo funciona todo esto y los beneficios que la reutilización del agua puede traer para nosotros, la comunidad y la naturaleza”, comenta el joven venezolano.

  • José Alfredo deposita los restos de comida del albergue en el biodigestor para iniciar el proceso de fermentación que producirá gas.
    José Alfredo deposita los restos de comida del albergue en el biodigestor para iniciar el proceso de fermentación que producirá gas.  © ACNUR/Allana Ferreira
  • Junior Jacinto comprueba el nivel de pH del líquido que se utilizará en los huertos del albergue.
    Junior Jacinto comprueba el nivel de pH del líquido que se utilizará en los huertos del albergue.  © ACNUR/Allana Ferreira

Josse Raussseo, de 53 años, ayudó a construir la estructura del sistema de acuaponía. El carpintero llegó a Brasil con su hijo de 25 años a finales de 2020, donde fueron recibidos por su hijo menor, quien ya estaba acogido en Boa Vista. “Estamos encantados de ayudar al proyecto. Juntos podemos colaborar por un futuro mejor para nosotros y para la niñez”, señala Raussseo, refiriéndose al grupo de jóvenes que participan en la iniciativa.

“Nuestro objetivo es transformar los albergues en productores de energía, capaces de reducir el costo de las respuestas humanitarias y reorientar los recursos hacia soluciones duraderas. Además de traer innovaciones teconológicas, el aumento del uso de energías renovables en los albergues ha contribuido a crear un amplio ecosistema que aprovecha energía respetuosa con el medio ambiente. Y todo ello en una de las regiones más importantes del mundo para la mitigación del cambio climático, que es la Amazonia brasileña”, subraya el Jefe de la oficina de ACNUR en Boa Vista, Oscar Sánchez Piñeiro.

“ACNUR hace un llamamiento a los Estados y a sus socios para que adopten medidas urgentes y colectivas para combatir el cambio climático, para que mitiguen su impacto en la existencia y los medios de vida de cientos de millones de personas en todo el mundo, y para que, juntos, reduzcan la huella climática de las operaciones para las personas refugiadas. Debemos trabajar por una sociedad más sostenible, también en el ámbito del servicio humanitario”, afirma el representante de ACNUR en Brasil, José Egas.