ACNUR alerta de la enorme necesidad de refugio para las personas desplazadas de República Democrática del Congo

Una familia congoleña desplazada se sienta en un asentamiento improvisado en Bunia, en República Democrática del Congo, en julio de 2018.  © © ACNUR/UNHCR/Natalia Micevic

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, está muy preocupada por el gran número de personas que han quedado sin hogar a causa de los combates en la República Democrática del Congo (RDC). La persistente violencia implica que las agencias humanitarias no disponen de acceso a  algunas zonas para proporcionar ayuda de emergencia.

ACNUR estima que alrededor de 1,5 millones de personas han visto sus hogares dañados o destruidos. Este balance se elaboró con los resultados del grupo de trabajo sobre alojamiento liderado por ACNUR, con datos de siete de las 26 provincias de la RDC, analizados entre mayo y noviembre de este año.

Los letales enfrentamientos entre grupos armados y fuerzas gubernamentales, al igual que ataques selectivos, han causado la quema de muchos hogares, de los que se han saqueado los tejados y materiales de construcción. Algunas de las personas forzadas a huir denuncian que pueblos enteros han quedado reducidos a cenizas.

En la provincia oriental de Ituri y al norte de Kivu se estima que unas 88.000 casas han sido destruidas o dañadas a causa de la violencia.

Muchas personas no han tenido otra opción que buscar refugio en otros lugares, dependiendo de familias de acogida para alojarse. Esto supone una sobrecarga sobre recursos ya de por sí limitados, forzando a algunas personas hacia el trabajo infantil o la explotación sexual.

En los asentamientos improvisados, la gente vive en condiciones extremas y en situación de indigencia, durmiendo en chozas hechas con ramas y bolsas de plástico. Con poca protección contra los elementos o los intrusos, están además expuestos a enfermedades. Las pocas posesiones que aún tienen les suelen ser robadas; las mujeres y las niñas corren un grave riesgo de sufrir violencia sexual.

En las áreas afectadas por el ébola cerca de Beni, al norte de Kivu, se han registrado más de 1.300 casos de violación de derechos humanos de civiles en los últimos tres meses, como ataques físicos, asesinatos indiscriminados, pillaje y secuestros.

Durante las últimas semanas han tenido lugar en Ituri nuevos ataques sobre posiciones militares y civiles, perpetrados a menudo por asaltantes no identificados. Como resultado de la nueva oleada de violencia que se inició en septiembre en el territorio Djugu de Ituri, ACNUR recibió informes de casi 100.000 nuevos casos de desplazamiento [forzado] en la provincia.

Se estima que más de un millón de congoleses se han convertido en personas desplazadas internamente durante 2018.

ACNUR urge a todas las partes involucradas en los enfrentamientos a no hacer de los civiles un objetivo. También hace un llamamiento al gobierno de la RDC para que aborde las causas del desplazamiento forzoso y participe en la búsqueda de soluciones para las víctimas.

También instamos a la comunidad internacional a dar un paso al frente con financiación adicional, ya que tan solo el 46% de los 201 millones de dólares que requiere nuestra operación en la RDC han sido recibidos en lo que va de 2018.