Mensaje del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, en ocasión del Ramadán

Filippo Grandi, Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, visita a Myshara, una joven líder de 13 años, y su familia en su albergue en el campamento de refugiados de Kutupalong, Bangladesh, en abril de 2019.   © ACNUR / Will Swanson

As-salamu alaykum.

Me gustaría extender mis más cálidos deseos a millones de personas que observan el mes sagrado del Ramadán en todo el mundo, un periodo lleno de bendiciones que refleja la esencia de la solidaridad humana y la empatía, un periodo para reflexionar y, para muchas personas, para dar.

En un mundo donde trágicamente continuamos siendo testigos de un sufrimiento y desesperación humanos sin precedentes, con casi 70 millones de personas desarraigadas por la fuerza de sus hogares, la paciencia y la misericordia, que representan valores del Ramadán, son más vitales que nunca. Este mes sagrado llega en un momento en que somos testigos de ataques sin sentido contra personas que se reúnen para orar, además de una creciente xenofobia y posiciones políticas cada vez más duras hacia las personas que más necesitan nuestro apoyo.

En este contexto, me siento constantemente conmovido ante las innumerables muestras de generosidad humana, a menudo demostrada por quienes, a su vez, tienen muy poco que les sobre.

Me siento inspirado por personas y líderes que eligen el valor por encima de la división y la solidaridad por encima del miedo.

Aprovechemos este mes de reflexión para recordar las vidas inocentes perdidas en busca de seguridad y asilo y mostrar nuestro apoyo a los millones de personas desarraigadas de sus hogares por la violencia y la persecución. Honremos su resiliencia y mostremos nuestra solidaridad con ellos, hoy y todos los días.

El mes sagrado de Ramadán transmite hoy un mensaje muy importante que no debemos olvidar: que lo que nos une prevalezca sobre lo que nos divide.

Ramadan Kareem.