ACNUR aplaude la decisión de Kenia de resolver la situación de apatridia de la comunidad shona y otros grupos

La mujer apátrida shona Nosizi Reuben (derecha) ayuda a sus hermanas, (de la izquierda) Janet, Tema y Brenda, en sus estudios, fuera de su casa en Kinoo, Kenia, en noviembre de 2020.

La mujer apátrida shona Nosizi Reuben (derecha) ayuda a sus hermanas, (de la izquierda) Janet, Tema y Brenda, en sus estudios, fuera de su casa en Kinoo, Kenia, en noviembre de 2020.  © ACNUR/Anthony Karumba

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, acoge con beneplácito la decisión del Gobierno de Kenia de otorgar la ciudadanía a 1.670 personas shona apátridas y otras 1.300 personas apátridas de ascendencia ruandesa que reúnen las condiciones legales para ser ciudadanos kenianos.

El presidente Uhuru Kenyatta anunció la decisión histórica el pasado sábado durante las celebraciones del 57º Jamhuri Day (Día de la República) de Kenia.

“Esta es una medida que cambiará la vida de miles de personas. Aplaudimos la decisión del Gobierno de Kenia de otorgarles la ciudadanía, asegurando que se les incluya plenamente en la sociedad”. Esto también sentará un precedente para que otros países hagan lo mismo para resolver los casos de apatridia de larga data”, dijo Fathiaa Abdalla, Representante de ACNUR en Kenia.

La comunidad shona llegó a Kenia desde Zimbabue (entonces conocido como Rhodesia del Sur y luego Rhodesia) como misioneros cristianos en la década de 1960. Llevaban pasaportes británicos y estaban registrados como súbditos británicos. Después de la independencia de Kenia, en 1963, tuvieron un plazo de dos años para registrarse como kenianos, sin embargo, muchos no lo hicieron. Además, como ya no residían en sus países de nacimiento, tampoco podían registrarse allí y, como consecuencia, se convirtieron en personas apátridas.

Muchas personas apátridas de ascendencia ruandesa llegaron a Kenia en la década de 1930 para trabajar en las plantaciones de té del condado de Kericho. Debido a una combinación de factores, similares a los del pueblo shona, se convirtieron en personas apátridas.

“Su reconocimiento como ciudadanos garantiza sus derechos, como el acceso a la educación, los servicios de salud, el empleo, la propiedad y el acceso a los servicios financieros”, dijo Abdalla.

Esta decisión le da seguimiento a un compromiso asumido por el Gobierno de Kenia durante el Segmento de Alto Nivel de ACNUR sobre Apatridia, realizado en octubre de 2019. En ese evento, el Gobierno de Kenia también se comprometió a adherirse a las convenciones de las Naciones Unidas sobre apatridia.

Se calcula que en Kenia viven aproximadamente 18.500 personas apátridas, la mayoría de las cuales hacen parte de grupos étnicos minoritarios. Además de la comunicad shona y de las personas de ascendencia ruandesa, otro grupo en la misma situación es el pueblo pemba, cuyos antepasados procedían de la isla de Pemba, en Tanzania. En el marco de la campaña mundial #IBelong para acabar con la apatridia para 2024, ACNUR seguirá apoyando a Kenia en sus esfuerzos por prevenir y resolver la apatridia.

Para más información sobre este tema, por favor contactar: