Declaración del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, para el Día Mundial del Refugiado 2016

El ACNUR celebra el Día Mundial del Refugiado todos los años, el 20 de junio, para arrojar una luz sobre el coraje y la resiliencia de las familias forzadas a huir de la guerra y la persecución. Cada año el ACNUR busca encontrar un poco de esperanza en las estadísticas globales que publicamos para mostrar que el mundo está encontrando soluciones para ayudar a aliviar el trauma que los refugiados están viviendo en el día a día. Pero este año es difícil encontrar signos de esperanza.

Hoy en día, la cantidad, la complejidad y el carácter prolongado de los conflictos actuales significan que los desplazamientos forzados han alcanzado un nivel sin precedentes desde la fundación de las mismas Naciones Unidas; esencialmente, más de 60 millones de personas están desarraigadas en todo el mundo en la actualidad. Cada día se ve una nueva tragedia de refugiados en los medios de comunicación; de niños, madres y padres que pierden sus vidas en intentos desesperados por escapar de la violencia.

En este trágico contexto, tanto una retórica política divisiva en tema de asilo y migración, como unos niveles preocupantes de xenofobia, están amenazando las normas internacionales que protegen a quienes se han visto forzados a huir de la guerra y la persecución.

En lugar de un reparto de las responsabilidades, estamos viendo el cierre de fronteras; en lugar de una voluntad política, hay una parálisis política. Y las organizaciones humanitarias, como la que represento, son quienes sufren las consecuencias, mientras, al mismo tiempo, luchan por salvar vidas con presupuestos limitados.

Aun así, hay motivos para la esperanza. En contraste con el discurso tóxico que se repite en los medios de comunicación, a menudo hemos sido testigos de grandes muestras de generosidad; por parte de las comunidades de acogida, de las personas y de las familias que han abierto las puertas de sus casas.

Estas personas comunes no ven a los refugiados como mendigos, como competidores en la búsqueda de empleos o como terroristas, sino como personas como tú y como yo, cuyas vidas fueron destrozadas por la guerra. Sus simples actos de solidaridad ocurren en todo el mundo, todos los días.

El ACNUR ve el 2016 como un punto de inflexión para la causa de los refugiados. Mientras las guerras se salen de control, nosotros sentimos que este debe ser un año para tomar responsabilidades y acciones colectivas para terminar los conflictos que obligan a las personas a huir, así como para ayudar a quienes han visto sus vidas destruidas por esta violencia.

Los líderes mundiales no pueden continuar asistiendo de forma pasiva, mientras tantas vidas se pierden innecesariamente. Debemos encontrar soluciones creativas para ayudar a los refugiados. Debemos encontrar maneras humanas y dignas para asegurar que los refugiados no arriesguen sus vidas y las de sus familias recurriendo a traficantes sin escrúpulos o en frágiles embarcaciones en un intento por alcanzar un lugar seguro.

Una histórica reunión de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas, el 19 de setiembre próximo, sobre los grandes movimientos de refugiados y migrantes nos pondrá a todos a prueba. ¿Estarán los gobiernos a la altura de la ocasión y asumirán nuevos compromisos para compartir las responsabilidades por los refugiados en un espíritu de solidaridad global, en línea con los principios fundamentales del derecho internacional? Y además, ¿Se comprometerán a hacer su parte justa para cumplir con las personas que se han visto forzadas a huir de sus hogares y que han perdido todo sin tener ninguna culpa?

El ACNUR está #ConLosRefugiados en el Día Mundial del Refugiado y todos los días – y el 19 de setiembre queremos que todo el mundo esté con nosotros. De esa manera, les enviaremos a los líderes mundiales el mensaje de que deben actuar.