Los países vecinos sientes la presión mientras la emergencia en Somalia aumenta

Una delegación del ACNUR fue testigo de la creciente tragedia humanitaria que están enfrentando miles de personas desplazadas.

El Alto Comisionado Adjunto para los Refugiados, T. Alexander Aleinikoff, encuentra a los desplazados en el campamento de Bossaso, en el norte de Somalia.  © ACNUR/M.Fleming

NAIROBI, Kenia (ACNUR) – Una delegación del ACNUR encabezada por T. Alexander Aleinikoff, Alto Comisionado adjunto, fue testigo de la creciente tragedia humanitaria que están enfrentando miles de personas desplazadas tanto dentro de Somalia como externamente en los países vecinos.

Veinte años de violencia han forzado a al menos dos millones de ciudadanos somalíes a escapar para salvar sus vidas. Y los combates, lejos de detenerse, se siguen intensificando en el centro y sur del país obligando a más personas a huir, ya sea a zonas más seguras dentro de Somalia o, si lo consiguen, escapando a los países vecinos como Kenia, Etiopía, Djibouti y Yemen.

"La carga de estos países es enorme", advirtió Aleinikoff, tras reunirse con funcionarios de los distintos países que le expresaron su creciente preocupación sobre su capacidad para lidiar con un influjo masivo de refugiados con tantas necesidades básicas, junto con los problemas de seguridad que estos grandes desplazamientos suelen generar.

Se espera que miles crucen a Kenia este año, una cantidad que irá creciendo a medida que los combates se intensifiquen. La mayoría es probable que se aloje en Dadaab, un sitio que contiene varios campamentos que ya acogen a 270 mil refugiados, con lo que, a pesar de las extensiones aprobadas, no habría lugar suficiente para todos.

Situaciones similares se viven en Etiopía y Djibouti, donde el número de refugiados que arriban se ha más que duplicado frente al año pasado y hay graves problemas de abastecimiento de agua.

En todos estos campos, además, los nuevos somalíes que llegan se encuentran con familias que han estado viviendo allí por más de 20 años, tras huir de la primera oleada de violencia en los '90. Finalmente, Aleinikoff resaltó: "Si hay un mensaje central que podemos extraer de las charlas con refugiados que tuvimos sería este: por favor, encuéntrennos una nueva casa".