Un proyecto de ACNUR ayuda a minorías étnicas a obtener la nacionalidad de Kirguistán

La agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados está tratando de ayudar a Lyuli a recuperar su identidad como parte de un proyecto más amplio en Kirguistán para ayudar a miles de personas cuya nacionalidad no está determinada.

Una familia Lyuli conversa sobre su caso con un miembro del ACNUR.  © ACNUR/V.Ushakov

JANY-KYSHTAK, Kirguistán, 5 Diciembre de 2013 (ACNUR) – Las personas de minoría Lyuli han vivido en Jany-Kyshtak y otros pueblos del fértil valle de Fergana durante más de 200 años. Muchos crecieron bajo el régimen soviético, cuando el valle de Fergana formaba parte de las repúblicas soviéticas de Uzbekistán, Tayikistán y Kirguistán, y la nacionalidad no era una consideración importante.

Cerca de la mitad de los 3.700 habitantes (todos de la etnia Lyuli) de esta aldea en el oeste de Kirguistán nunca obtuvieron documentos de identidad personal, pero en los últimos años han descubierto que la falta de este tipo de documentos, incluidos los certificados de nacimiento, puede restringir su acceso a muchos derechos humanos básicos en Kirguistán, ahora que es un país independiente.

La Agencia de la ONU para los Refugiados está tratando de ayudar a las personas de la etnia Lyuli a recuperar su identidad como parte de un proyecto más amplio para ayudar a miles de personas en el país con nacionalidad no determinada. Estas personas corren el riesgo de convertirse en apátridas porque están completamente indocumentadas, lo que significa que se enfrentan a graves dificultades para demostrar que pueden optar a la nacionalidad de Kirguistán.

Koria Urmanova, que nació en 1977, cuando Kirguistán era parte de la Unión Soviética, nunca ha tenido un pasaporte u otro documento que acredite su nacionalidad. "Mis padres murieron cuando yo era una niña pequeña. Cuando llegó el momento de obtener un pasaporte [a los 16 años], no sabía dónde estaba mi partida de nacimiento, así que no conseguí el pasaporte", explicó.

Con el tiempo se casó y dio a luz en su casa a seis hijos, ninguno de los cuales fue inscrito al nacer. Al principio esto no era un problema grave, incluso después de la desintegración de la Unión Soviética en 1991. A medida que sus hijos crecían, se dio cuenta de que la falta de documentación podía dificultar su acceso y el de sus hijos a derechos básicos como la educación, la salud, el empleo y las prestaciones sociales, entre otros.

Pero con la ayuda de ACNUR, un socio local y el gobierno, Koria y muchos de sus vecinos han podido obtener los documentos esenciales que les permitirán llevar una vida normal en Kirguistán, país independiente desde 1991. "Gracias a este proyecto de ACNUR, mi hijo mayor, que acaba de cumplir 12 años, recibió su certificado de nacimiento", dijo Koria, que estaba preguntando a los abogados de la ONG Fergana Valley Abogados sin Fronteras cómo obtener un pasaporte. "Espero que todos mis hijos y yo finalmente podamos obtener los documentos de identidad adecuados", añadió.

La visita del equipo legal atrajo mucho interés, muchas personas preguntaron cómo obtener documentos de identidad y acceso pleno a los derechos que conlleva la ciudadanía del país. Algunos miembros de la generación anterior sólo cuentan con pasaportes soviéticos caducados como única forma de identificación y querían saber si podían cambiar éstos por pasaportes de Kirguistán con el fin de garantizar el acceso a los servicios gubernamentales.

Este proyecto de seis meses de duración que se lleva a cabo en el pueblo de Jany-Kyshtak representa sólo una pequeña parte de los esfuerzos de ACNUR en Kirguistán para ayudar a más de 20.000 personas de varios grupos étnicos, como uzbekos y tayikos, a obtener documentos de identidad adecuados y evitar la apatridia. En los primeros nueve meses de este año, más de 9.360 personas entregaron sus pasaportes soviéticos caducados y se les facilitaron pasaportes de Kirguistán. En Jany-Kyshtak, 330 campesinos recibieron asistencia jurídica gratuita que ayudó a 106 de ellos a obtener certificados de nacimiento o pasaportes.

Azizbek Ashurov es el director de Fergana Valley Abogados sin Fronteras, que trabaja con ACNUR proporcionando asistencia jurídica a las personas apátridas y las personas de nacionalidad indeterminada. La ONG elaboró una lista de las principales causas de la apatridia en Kirguistán. "La primera es la caída de la URSS. La gente no cambió su pasaporte soviético y se convirtió en apátrida", asegura Ashurov, y añade que una segunda razón fue la falta de coordinación entre las leyes de nacionalidad de los diferentes países.

"La gente se trasladaba de un país a otro y se casaba, encontrándose así en situaciones no previstas por las leyes nacionales. Lagunas en las diferentes legislaciones llevaron a la dificultad en la adquisición de la ciudadanía". Ashurov cita además la ineficacia de la burocracia como el tercer motivo.

Pero el problema también se ha agravado en los últimos años por una simple falta de conciencia entre la población sobre la importancia de obtener documentos, en especial en las desfavorecidas zonas rurales. "Tengo muchas reuniones con los residentes para concienciar sobre la importancia de los documentos", afirma Ruslan Urinov, líder de la aldea Jany-Kyshtak.

"Estas personas antes eran nómadas; jamás tuvieron documentos. Esto explica por qué los padres no tenían documentos de identidad y nunca los consiguieron para sus hijos. Ahora la situación está cambiando.

"La gente quiere obtener los documentos y necesitan asesoramiento y apoyo", ha recalcado. Además, señaló, algunos niños no tenían certificados de nacimiento porque nacieron en sus casas. Si sus padres no tenían documentos, no podían obtener certificados de nacimiento y pasaportes para sus hijos.

Pero a pesar de que el estilo de vida propio e independiente de la etnia Lyuli en Jany-Kyshtak y otros pueblos generó discriminación en el pasado, sus miembros han comenzado a entender la importancia de tener documentos para poder acceder a servicios como la sanidad y la educación.

"La escuela local admite niños incluso si no tienen documentación", dice el director, Gulchehra Abdullaeva, que añade que parece que ha aumentado el número y el interés de los padres por dar a sus hijos una educación básica. "Estoy feliz de ver a estos niños en mi escuela. Los he aceptado sin documentos de identidad porque la educación es un derecho de todos en nuestro país", dice, y agrega: "Un total de 245 de los 544 niños estudiando carecen de documentos". Mientras tanto, Munojat Orokova finalmente ha recibido un pasaporte de Kirguistán a la edad de 40 años.

Su solicitud fue complicada por el hecho de que sus padres carecían de documentos y ella fue inscrita como hija de sus suegros cuando se casó. Esto ha afectado a sus ocho hijos. "Dos de ellos nacieron en una clínica de maternidad, el resto nació en casa. Ninguno de mis hijos tiene partida de nacimiento", dice. Pero ahora ella es optimista y piensa que con la ayuda de ACNUR y sus socios, sus hijos van a tener un futuro mejor.

Por Ainagul Abdrakhmanova en Jany-Kyshtak, Kirguistán