Centros de registro e identificación atienden a más de 20 mil venezolanos en Roraima

Los servicios incluyen emisión del Carnet de Trabajo y CFP, registro biométrico y la remisión a albergues temporales.

 

Como parte de la respuesta de emergencia de las autoridades brasileñas, ACNUR conduce en Boa Vista registro biométrico de solicitante de asilo venezolanos con apoyode proyecto financiado por la Unión Europea.   © ACNUR / Luiz Fernando Godinho

La recolección de información precisa de quienes llegan a un nuevo país es fundamental para la protección de las personas más vulnerables. Y para los venezolanos que llegan en Roraima, en el norte de Brasil, ser registrados y documentados por las autoridades brasileñas es el primer paso para regularizar su situación en el país, acceder a servicios básicos como salud, educación y albergue, y facilitar la identificación y la respuesta a las necesidades y vulnerabilidades adicionales.

Para fortalecer la respuesta liderada por el Gobierno Federal y hacer más eficaz la coordinación entre los diferentes actores humanitarios presentes en Roraima, dos centros públicos de registro y documentación están en pleno funcionamiento en el Estado: uno en Pacaraima, en la frontera con Venezuela, y otro en Boa Vista, capital roraimense.

Más de 20 mil venezolanos ya fueron atendidos, donde obtuvieron documentos fundamentales (como el Carnet de Trabajo y el CPF) y recibieron orientación sobre el encaminamiento de sus solicitudes de asilo o de residencia temporal junto a las autoridades brasileñas.

El registro hecho en estos locales permite la identificación de casos más vulnerables o con mayores necesidades de protección, que son remitidos a espacios disponibles en los albergues o a servicios públicos específicos. La información recolectada también alimenta la estrategia de reubicación, pues permiten definir mejor el perfil de las personas interesadas en ser transferidas a otras ciudades del país.

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, y otras agencias de las Naciones Unidas apoyan los centros de registro y documentación, donde actúan organismos públicos como la Policía Federal, la Secretaría de Ingresos Federales y los Ministerios de Trabajo y Desarrollo Social, además de organizaciones de la sociedad civil.

Las actividades del ACNUR se han implementado con el apoyo de donantes internacionales como la Unión Europea, que financia equipos de registro y equipos necesarios para la recolección de datos. Los resultados obtenidos evidencian la importancia de los centros de registro y documentación para el ordenamiento del flujo de venezolanos y para la atención de las necesidades de la población venezolana que llega a Brasil.

La pareja venezolana Matilde, de 56 años, y Oswaldo, de 57, llegó a Pacaraima en la primera semana de octubre. La primera noche durmieron a la intemperie, en la región de la carretera, pues no tenían otro lugar para quedarse. Después de ser atendidos en el centro de registro y documentación de la ciudad, fueron ubicados en un alojamiento de tránsito y posteriormente llevados a un albergue de Boa Vista, donde se encuentran actualmente.

“Sentimos mucho miedo en nuestra primera noche. No pudimos dormir porque estábamos en estado de alerta”, dice Matilde, que vino a Brasil con su esposo, hijos, nuera y nietos. Ella cuenta que la decisión de dejar todo atrás fue muy difícil, pero la situación era insostenible. Ella y su familia presentaron su solicitud de asilo, y ahora esperan la oportunidad de ser trasladados a otra ciudad del país por medio de la estrategia de reubicación.

  • Los centros de registro y documentación en Roraima ya atendieron a más de 20 mil venezolanos que dejaron su país y vinieron a Brasil.
    Los centros de registro y documentación en Roraima ya atendieron a más de 20 mil venezolanos que dejaron su país y vinieron a Brasil.  © ACNUR / Flávia Faria
  • La información única, como la huella digital, se recolecta a través del registro biométrico y permite un mejor seguimiento de las necesidades de los venezolanos que llegan a Brasil.
    La información única, como la huella digital, se recolecta a través del registro biométrico y permite un mejor seguimiento de las necesidades de los venezolanos que llegan a Brasil.  © ACNUR / Luiz Fernando Godinho
  • Después de vivir en la calle por tres meses, Marcelo * y su familia fueron atendidos en el centro de registro y documentación de Boa Vista, donde fueron referidos a uno de los albergues de la ciudad.
    Después de vivir en la calle por tres meses, Marcelo * y su familia fueron atendidos en el centro de registro y documentación de Boa Vista, donde fueron referidos a uno de los albergues de la ciudad.  © ACNUR / Flávia Faria

El venezolano Rafael*, de 54 años, llegó en Boa Vista en marzo de este año. A principios de ese mes, volvió a Venezuela a buscar a su esposa Tamara, 27 años, y sus dos hijos pequeños. Durante 10 días, la familia vivió cerca de la terminal de carreteras en condiciones difíciles.

Después de ser atendidos en el centro de registro y documentación en Boa Vista, Rafael y su familia regularizaron su estancia en el país y fueron remitidos a uno de los albergues de la ciudad y ya pueden soñar con días mejores. “Fueron días muy duros. Ahora siento que conseguiremos reestructurarnos poco a poco”, cuenta Rafael, que hasta entonces venía sobreviviendo de trabajos temporales como carpintero y pintor. Él y su familia también quieren ser reubicados para conseguir un buen empleo y mejores condiciones de vida en otro lugar de Brasil.

"El registro y la recolección de información son fundamentales para fortalecer los mecanismos de protección y dar prioridad a las personas en situación de mayor vulnerabilidad, mejorando la calidad de la respuesta. La documentación reduce los riesgos y evita que las personas estén expuestas a diferentes tipos de explotación y abuso”, afirma el jefe de la oficina del ACNUR en Boa Vista, Jeff Wilkinson.

Desde su apertura en junio pasado, el centro de registro y documentación de Pacaraima ya atendió a más de 19 mil personas. Más del 55% de ellas solicitaron asilo y más del 60% demostraron interés en participar en el proceso de reubicación. En Boa Vista, el centro funciona desde septiembre y más de 3.600 personas ya pasaron por el lugar y fueron registradas por el ACNUR. De estas, cerca de 2.900 solicitaron asilo y 1.500 residencia temporal, y más de 1.200 fueron remitidas a albergues.

Entre las familias albergadas por medio del centro están Marcelo*, 24 años, y Joseline*, de 22 años, que llegaron hace ocho meses a Boa Vista con una hija. Al principio, estaban alquilando un inmueble. Pero, sin trabajo, no tenían como pagar el alquiler y acabaron yendo a vivir a la calle, donde se quedaron por tres meses. Joseline cuenta que la vida en la calle era muy difícil, sobre todo por su bebé. “No estaba consiguiendo ofrecer una alimentación apropiada para ella, y eso me dejaba muy angustiada”, cuenta.

Pero los días de agonía llegaron a su fin. La familia fue referida a uno de los albergues de Boa Vista, donde recibieron una vivienda segura, además de alimentación y acompañamiento médico, pudiendo reestablecerse en seguridad. Ahora, esperan una plaza en uno de los vuelos a otra ciudad de Brasil a través del programa de reubicación.

“Con la información recogida por ACNUR, podemos establecer los perfiles de quienes están llegando a Brasil e identificar casos de vulnerabilidad específicos, mejorando la identificación de beneficiarios para la estrategia de reubicación, que ya transfirió de forma voluntaria a cerca de tres mil venezolanos a otras ciudades de Brasil”, añadió Jeff Wilkinson.

Se estima que 2,6 millones de venezolanos están fuera de su país debido a varias razones, entre ellas la inseguridad y la violencia, la reducción de los ingresos y las dificultades para obtener alimentos, medicinas y servicios esenciales.

Cerca del 70% de estos venezolanos están en países de América del Sur, siendo Brasil uno de los destinos de quienes buscan protección y asistencia más allá de las fronteras de su país. Según datos del Gobierno Federal, más de 54 mil venezolanos ya solicitaron asilo en Brasil. Otros 18 mil solicitaron residencia temporal y 12 mil habían solicitado atención en la Policía Federal hasta septiembre.