Venezolanos acogidos en São Paulo encuentran oportunidades de empleo para reconstruir sus vida con dignidad

Habilidades y competencias de refugiados y solicitantes de asilo representan un potencial económico significativo para las ciudades de acogida y las empresas contratantes.

El venezolano Yofre, de 35 años, participa en un encuentro promovido por ACNUR en el CTA São Mateus, para mapear las oportunidades de empleabilidad de esa población.

El venezolano Yofre, de 35 años, participa en un encuentro promovido por ACNUR en el CTA São Mateus, para mapear las oportunidades de empleabilidad de esa población.  © ACNUR/MiguelPachioni

SÃO PAULO, Brasil - El sueño de obtener una vacante en el mercado de trabajo ocurrió en tiempo récord para 81 de los 287 venezolanos que llegaron desde Boa Vista a São Paulo a través del proceso de reubicación interna del Gobierno Federal, iniciado en abril de este año.

La conquista de un trabajo es el resultado del esfuerzo personal de los propios venezolanos, de servicios ofrecidos por las instituciones públicas y por la sociedad civil, así como de la sensibilización del sector privado, como parte de las labores de integración del creciente número de venezolanos que llegan a Brasil.

Entre los que ya consiguieron un trabajo en São Paulo se encuentra Johny, de 50 años, que llegó a la ciudad con su hijo en mayo de este año, tras vivir en los albergues de Boa Vista durante tres meses. Hace un mes trabaja como almacenista en una empresa de logística, después de hacer un curso de capacitación profesional y ser remitido a una entrevista de empleo a través del Programa Trabajo Nuevo, de la Alcaldía de São Paulo.

“Cada día aprendo más, comparto también el conocimiento que tengo y así vamos aportando a la mejora continua de los resultados de la empresa”, dijo Johny, que en Venezuela trabajaba como técnico de ingeniería civil.

Los servicios prestados en los centros de acogida que participan en el programa de reubicación interna, incluyen la elaboración de currículos, preparación para entrevistas de trabajo, movilización hacia empresas y cursos de portugués. Este seguimiento también ha hecho posible el surgimiento de iniciativas de emprendimiento, como es el caso de Yofre, de 35 años.

Él llegó a Brasil en octubre del año pasado y en abril de 2018 se embarcó en un avión de la Fuerza Aérea Brasileña (FAB) rumbo a São Paulo, en lo que fue el primer vuelo del programa de reubicación interna. Recibido en el Centro Temporal de Acogida (CTA) de São Mateo, se juntó a otros cuatro venezolanos para prestar servicios generales, como mantenimiento eléctrico, pintura, fontanería, carpintería y construcción.

“Nos conocimos aquí en el CTA de São Mateo. Unimos nuestras experiencias y ya estamos prestando una gama de servicios generales. Estamos calificados para realizar trabajos con calidad y tenemos mucha fuerza de voluntad. Vamos a formalizar nuestro negocio y buscar nuevos conocimientos que ampliarán nuestro quehacer profesional”, afirmó Yofre, que acababa de recibir, por teléfono, otra solicitud de cotización por la prestación de servicios de pintura.

Alejandro, de 33 años, llegó a Brasil en febrero de este año y también se embarcó para São Paulo en el primer vuelo de reubicación interna. En el equipaje trajo poca ropa y mucha esperanza en un futuro digno. En este momento, está trabajando en la Coordinación de Atención Social Rápida (CPAS) de la alcaldía de São Paulo, como orientador educativo.

“Tengo la idea de emprender un proyecto social para atender a niños y adolescentes brasileños en situación de calle, para así devolver todo lo que Brasil ha hecho por nosotros. Los brasileños nos recibieron y quiero retribuírselos contribuyendo al futuro del país”.

Encuentro con empresarios y entes públicos realizado en la FIESP, en São Paulo, presentó datos y casos de éxito sobre la contratación de personas refugiadas y migrantes en Brasil.

Encuentro con empresarios y entes públicos realizado en la FIESP, en São Paulo, presentó datos y casos de éxito sobre la contratación de personas refugiadas y migrantes en Brasil.  © ACNUR/MiguelPachioni

Seminarios sobre derecho al trabajo e integración - Para la mayoría de las personas refugiadas y solicitantes de asilo, el acceso al trabajo es fundamental para su integración. Y para promover más oportunidades de empleo y permitir que otras ciudades acojan a la población venezolana que se encuentra en Boa Vista, la Casa Civil de la Presidencia de la República, de la mano de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), está promoviendo seminarios con empresarios y agentes públicos en diferentes ciudades de Brasil.

El objetivo de estas actividades es, entre otras, aclarar que los solicitantes de asilo tienen los mismos derechos para trabajar en Brasil que cualquier brasileño y pueden hacerlo de forma regular, pues poseen CPF y Carnet de Trabajo desde el momento de su registro en el país.

Los seminarios se iniciaron en junio, en la ciudad de Boa Vista y ya se están realizando en otras regiones del país. La semana pasada, una nueva ronda de encuentros tuvo lugar en São José dos Campos (SP) y en São Paulo. Durante los eventos, la Directora de Responsabilidad Social de la Federación de las Industrias de São Paulo (FIESP), Grácia Fragalá, afirmó que Brasil tiene una tradición de recibir personas de otras nacionalidades, cuestión que fortalece la economía, haciendo el mercado interno más dinámico.

La directora del Proyecto RH, Eliane Figueiredo, enumeró algunos de los aspectos positivos para las empresas al contratar refugiados, solicitantes de asilo y migrantes en general: presentan buen nivel de escolaridad, tienen experiencia, hablan idiomas, valoran y se dedican al trabajo, tienen gran capacidad de adaptación y oxigenan el clima laboral y la economía en general con otras formas de pensar y nuevas culturas.

Los seminarios también movilizaron a la comunidad empresarial de Curitiba (Paraná) y Porto Alegre (Rio Grande do Sul) la semana pasada.

“La ley laboral vigente para brasileños es exactamente la misma para refugiados, solicitantes de asilo y migrantes, incluso asegurando los mismos derechos y deberes, sin ninguna distinción”, afirmó el Auditor Fiscal del Trabajo, Luiz Alberto Matos dos Santos, quien participó en los seminarios.

“Lo más importante en un momento como este es asegurar la dignidad de estas personas, y eso se hace mediante el acceso al mercado de trabajo”, dijo la subjefa de articulación y monitoreo de la Casa Civil, Natália Marcassa de Souza.

En los seminarios en São Paulo, el analista técnico de Políticas Sociales del Ministerio de Trabajo, Felipe Pateo, desmitificó la opinión de que las personas refugiadas toman empleo de los nacionales. “Estadísticamente no hay competencia, pues la cantidad de refugiados y solicitantes de asilo en el país representa una parte muy pequeña de la población total en Brasil. Se trata, sí, de un tema humanitario en el que debemos apoyar, porque los resultados generados son muy positivos. Los refugiados y migrantes tienden a ser profesionales más calificados, con bajo índice de rotación, que hablan otros idiomas y refrescan el ambiente de trabajo, trayendo un potencial de innovación con su actuación profesional”.

El proceso de reubicación interna de venezolanos que están en Boa Vista completó su quinta etapa la semana pasada, con la transferencia de 130 personas a Cuiabá, Brasilia, São Paulo y Río de Janeiro el 24 de julio. En total, 820 personas ya fueron trasladadas de la capital de Roraima a estas ciudades, además de Manaus (Amazonas), Igarassú, en el interior de Pernambuco y Conde, en Paraíba. El proceso es promovido por el Gobierno Federal con el apoyo de ACNUR, de la Agencia de las Naciones Unidas para las Migraciones (OIM), del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y del PNUD.

Nota: Por razones de protección, los apellidos de los venezolanos entrevistados se omitieron.

Gracias a la Voluntaria en Línea Mayra Malavé Malavé por el apoyo ofrecido con la traducción del portugués de este texto.