Futbolista nigeriano logra éxito como entrenador en Croacia

Celestine jugaba en la primera división de Nigeria. Ahora entrena a la próxima generación, en su hogar adoptivo, Croacia

En Nigeria, las habilidades futbolísticas de Celestine le ganaron el apodo de "Boban", como su héroe, el capitán de la selección croata, Zvonimir Bona.
© ACNUR/Zsolt Balla

El futbol era el centro de la vida de Celestine Olisa mientras crecía en Nigeria, donde su destreza en el juego le ganó el apodo de "Boban", como su héroe, el capitán de la selección croata, Zvonimir Boba. Era lo suficientemente bueno para convertirse en profesional al final de su adolescencia y ahora, tras sobrevivir al viaje a Europa como refugiado, entrena a la próxima generación en su hogar adoptivo, Croacia.


Celestine, de 35 años, nació en Enugu, en la región de Biafra y después vivió con su madrastra y la familia de esta en Sabon Gari, en el estado de Kano. Tenían un negocio de repuestos y lavado de automóviles.

Todo lo que quería hacer en la vida era jugar al futbol. "Les decía a mis padres que iba a la iglesia, pero en realidad me iba a jugar a futbol", dice.

Celestine coleccionaba fotos de Boban, que jugaba en el AC Milan y condujo a Croacia al tercer puesto en el Mundial de Francia de 1998.

"No teníamos televisor en casa, así es que íbamos a casa de los vecinos a verla"

"De niño, admiras a alguien", dice Celestine. "Boban era un centrocampista agresivo. Me gustaba su estilo".

En el Mundial, Celestine apoyaba a Croacia. "No teníamos televisor en casa, así es que íbamos a casa de los vecinos a verla", dice. "Era un televisor en blanco y negro. Si la casa se llenaba, nos quedábamos fuera, mirando por la ventana".

Celestine recuerda la Nigeria rural desde el apartamento que ahora comparte con su esposa, que se llama Anamarija, una abogada croata de 27 años. Se casaron el año pasado. "Era más que una aventura", dice. "Ella fue la persona que me daba ánimos".

Ánimos era lo que necesitaba en el difícil viaje que haría antes de que empezara su nueva vida en Croacia.

Celestine está entrenando a la próxima generación de estrellas del futbol en Croacia.  © ACNUR/Zsolt Balla

Celestine había sido un prometedor jugador júnior en el Kano Pillars FC, de la primera división nigeriana y, en 2004, ganó una competición que le llevó a fichar por el Jedinstvo Bijelo Polje FC de Montenegro por un periodo de dos años.

"Tenía 22 años", dice. "Veía Europa por primera vez. Muchas cosas eran distintas de África. Me sentía solo. En aquella época, pensé que tendría una vida mejor en Nigeria, y volví a casa. Pero pronto empecé a arrepentirme. El problema religioso en Nigeria estaba empeorando. Había visto que la vida era segura en Europa. ¿Por qué había vuelto?"

"Muchas cosas eran distintas de África. Me sentía solo"

El propio Celestine resultó herido cuando un atacante desconocido le apuñaló en el estómago, enviándole al hospital.

En 2011, se marchó de Nigeria por segunda vez. "Ahora era un refugiado. Recurrí a los traficantes de personas. Crucé Libia y el Mediterráneo. Hay cosas de las que no quiero hablar, esa es la pura verdad. Fue un viaje que nadie querría recordar".

Celestine huyó de Nigeria después de que un atacante desconocido le apuñalara en el estómago, enviándole al hospital.  © ACNUR/Zsolt Balla

A Celestine le pararon en Eslovenia, donde las autoridades decidieron enviarlo a Croacia.

"Estaba en un campo [de refugiados] abierto en Eslovenia", dice. "Nos advirtieron de que venía la policía. Otros refugiados huyeron porque no querían que les enviaran a Croacia, pero yo hice la maleta y esperé".

"Pensé: 'No quiero huir más. Ya he tenido suficiente'. Tenía una buena sensación hacia Croacia. Croacia es futbol. La policía dijo que era la primera vez que alguien les esperaba sentado y listo".

En el centro de acogida de Porin, Celestine empezó a animar a sus compañeros refugiados a jugar al futbol y la Cruz Roja les facilitó un campo para hacerlo en el vecindario.

"En el futbol, no nos sentíamos como solicitantes de asilo, sino solo como jugadores practicando un deporte de manera natural, como cualquier otra persona".

"En el futbol, no nos sentíamos como solicitantes de asilo, sino solo como jugadores"

Celestine pasó a entrenar a niños croatas en el equipo NK Utrina y a adultos en el NK Zagreb 041, un club amateur gestionado por aficionados que hace campaña contra la violencia y el racismo en el futbol. Al mismo tiempo que tiene un segundo trabajo como barman, Celestine también acude a una escuela de entrenadores con el objetivo de obtener el título oficial de entrenador de la Asociación Croata de Futbol.

Le reconocieron el estatuto de refugiado y conoció y se casó con la mujer a la que ama. "Le dije a Anamarija que yo lo haría todo al estilo croata. Tuvimos una boda católica con 70 invitados. Desgraciadamente, no pude invitar a nadie de África".

En un atardecer de cualquier día laborable, Celestine entrena a los niños del NK Utrina. "este club es mi hogar", dice. "Conozco a todos los padres de los niños. Me dieron una vida cuando yo no era nadie. Me siento seguro aquí".

Señala a un niño que regatea con la pelota en el campo. "Ese niño es muy entusiasta. Podría tener un futuro. Podría ser la próxima estrella de Croacia".

Por Helen Womack y Zsolt Balla desde Zagreb, Croacia.

Gracias a la Voluntaria en Línea Esperanza Escalona Reyes por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.