Una visualización de datos exhibe las amenazas de la COVID-19 para mujeres y niñez desplazadas por la fuerza

Uno de los niños no acompañados que recibe apoyo en la Asociación de Solidaridad y Acción (ASA), una organización asociada a ACNUR en Quito, Ecuador.

Uno de los niños no acompañados que recibe apoyo en la Asociación de Solidaridad y Acción (ASA), una organización asociada a ACNUR en Quito, Ecuador.  © ACNUR/Santiago Escobar-Jaramillo

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, publica hoy una nueva visualización de datos que exhibe el devastador impacto de la pandemia de la COVID-19 en la seguridad y el bienestar de mujeres y niñez desplazadas por la fuerza.

El setenta por ciento de todas las personas desplazadas por la fuerza en el mundo son mujeres, niñas y niños. Incluso antes de la pandemia, corrían un mayor riesgo de sufrir violencia de género (GBV, por sus siglas en inglés), de ser víctimas de matrimonio infantil o de perder oportunidades para desarrollar su potencial. Pero, transcurridos 18 meses de la crisis, es evidente que la COVID-19 ha hecho retroceder años de avances en materia de igualdad de género y protección infantil.

Entre las dificultades que se destacan en la visualización de datos, titulada COVID-19: amenazas para mujeres y niñez desplazadas, se encuentran:

  • Violencia de género: En situaciones de desplazamiento interno, el noventa y seis por ciento de las operaciones supervisadas por ACNUR señalaron que la violencia de género era un riesgo grave o extremo a finales de 2020.
  • Separación familiar: La separación de los padres fue identificada por las operaciones de ACNUR en 2020 como el mayor riesgo para la protección de la niñez a nivel mundial.
  • Infancia interrumpida: La niñez desplazada por la fuerza se ha visto especialmente perjudicada por el cierre de escuelas que afectó a 1,58 millones de niñas, niños y jóvenes en el mundo en 2020.

A pesar de los desafíos asociados a la crisis de COVID-19 y a la escasez de fondos, ACNUR siguió prestando servicios a mujeres y niñez desplazadas en situación de riesgo, adaptándolos según las necesidades. Por ejemplo:

  • En Líbano, aunque los casos urgentes y de alto riesgo de violencia de género se atendieron de manera presencial y se dio acceso a los servicios, ACNUR también proporcionó apoyo de emergencia en efectivo, atención a distancia y asesoramiento psicosocial por teléfono.
  • En Bangladesh, en los lugares donde las mujeres desplazadas carecen de teléfonos móviles para llamar a las líneas de emergencia, como en Cox's Bazar, las personas refugiadas voluntarias van de puerta en puerta compartiendo información con las personas refugiadas rohingyas sobre los servicios disponibles para sobrevivientes de violencia de género.
  • En México, junto con UNICEF y OIM, ACNUR elaboró materiales informativos sobre la COVID-19 y apoyó actividades recreativas para la niñez durante el confinamiento.

Para más información, visite la visualización de datos aquí.

 

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