Tormentas violentas dañan los alojamientos de 16.000 personas refugiadas etíopes en Sudán

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Personas refugiadas etíopes reciben artículos de primera necesidad en un campamento cercano a la frontera entre Etiopía y Sudán.

Personas refugiadas etíopes reciben artículos de primera necesidad en un campamento cercano a la frontera entre Etiopía y Sudán.   © ACNUR /Assadullah Nasrullah

Más de 16.000 personas refugiadas etíopes que viven en los campamentos para refugiados de Um Rakuba y Tunaydbah, en el este de Sudán, se han visto afectadas tras semanas de tormentas que han arrasado sus tiendas de campaña y sus pertenencias, y han destruido las infraestructuras. 

Cerca de 4.000 del total de 10.000 tiendas de campaña para familias han resultado dañadas por los fuertes vientos, las lluvias intensas y las granizadas, que también han destruido las letrinas y otras instalaciones de emergencia.

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, y sus socios han emprendido una carrera contrarreloj y contra los elementos para reparar y reforzar los alojamientos y garantizar que las familias tengan acceso a agua potable y letrinas seguras. Se prevé que las tormentas se intensifiquen durante la estación de lluvias, que se extiende de junio a octubre.

ACNUR está reemplazando mantas y colchonetas y reponiendo los suministros alimentarios. Igualmente, se están distribuyendo 2.500 paquetes de alojamiento de emergencia (cuerdas, postes de madera y cañas de bambú) para ayudar a las personas más afectadas a reforzar sus tiendas. Está prevista la distribución de un total de 10.000 paquetes de alojamiento de emergencia, al tiempo que se han preposicionado otros 5.000 como reserva.

ACNUR y sus socios, actualmente están acabando la construcción y rehabilitación de unos 60 kilómetros de carretera hacia Um Rakuba y Tunaydbah, lo que es fundamental para garantizar el acceso tanto a los campos como a unas 15 aldeas de la comunidad de acogida durante la estación de lluvias. Igualmente, se están excavando sistemas de drenaje en los dos campamentos para mitigar el riesgo de nuevas inundaciones. Los socios están construyendo escuelas semipermanentes e infraestructuras permanentes como duchas y letrinas. No obstante, acelerar los trabajos es un reto debido a las continuas tormentas.

Están previstos unos alojamientos más permanentes, llamados tukuls, típicos de la región y que consisten en pequeñas cabañas redondas fabricadas con ladrillos de adobe y paja. Sin embargo, estos alojamientos solo pueden empezar a construirse una vez finalizada la estación de lluvias, cuando los ladrillos puedan secarse convenientemente.

El repentino comienzo de una climatología extrema ha amplificado de forma dramática el riesgo de las personas forzadas a huir a causa de los conflictos y la persecución, ya que los efectos del cambio climático se hacen sentir de forma desproporcionada sobre los más vulnerables.

El último año, las intensas lluvias estacionales provocaron inundaciones repentinas y desbordamiento de ríos, afectando a cientos de miles de personas refugiadas, desplazadas internas y comunidades de acogida en Sudán.

ACNUR, junto a otras 31 agencias de la ONU y ONG socias, está pidiendo 182 millones de dólares en el marco de la actualización del llamamiento interagencial recientemente publicada, lo que supone un aumento de 33 millones de dólares. El llamamiento revisado incorpora requerimientos adicionales de fondos para llevar a cabo mejoras en las infraestructuras de los campos, que incluyen la construcción de alojamientos tradicionales más duraderos, y para cubrir las necesidades básicas y de protección de las personas refugiadas etíopes hasta final de año. Hasta el momento, se ha recibido el 46% de la cantidad solicitada.

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