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Mis zapatitos: El don de una niña desplazada a la campaña ACNUR para la tolerancia

Historias

Mis zapatitos: El don de una niña desplazada a la campaña ACNUR para la tolerancia

6 Enero 2011

BOGOTÁ, Colombia, 6 de enero de 2011 (ACNUR) – Rosa*, una niña de 11 años, guardó en su memoria el bello amanecer del 26 de febrero de 2003, a pesar de que ése fue precisamente el día en el que salió desplazada de la zona rural del municipio de Granada, en el departamento de Antioquia, noroccidente de Colombia.

"De allá nos vinimos mamá, papá, mis dos hermanos y yo. Nos dieron muy poco tiempo para salir. Los enfrentamientos y la presencia de los grupos armados nos llenaban de pánico. Al ver la angustia de mis padres, sólo con verlos sollozar, lloraba con ellos, sin entender lo que sucedía", explica la niña, en una carta leída ante funcionarios de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados – ACNUR – .

Rosa se refiere a hechos acontecidos en una dura época para el municipio. Entre 1995 y 2005, en Granada empezaron a vivirse tomas violentas, muertes selectivas, desplazamientos masivos, masacres, entre otros actos de terror. Uno de los más graves hechos sucedidos fue la matanza del 3 de noviembre de 2000, en la que perdieron la vida 19 personas, tanto del casco urbano como de la zona rural, entre niños, niñas, jóvenes y adultos.

En retaliación contra la población civil, aún después de tanta muerte, en diciembre del 2000 los grupos armados nuevamente se tomaron la zona urbana de Granada. Fueron 18 horas de miedo, en las que estalló un carro bomba, y se oyeron disparos y explosiones de cilindros, que destruyeron varias cuadras a la redonda y 23 personas más murieron.

El día de su encuentro con Volker Türk, director de la División de Protección Internacional del ACNUR, Rosa le entregó un par de zapatos negros y leyó su historia, en una reunión organizada por la Asociación de Víctimas de Granada (Asovida) en el Salón del "Nunca Más", lugar creado para mantener la memoria de las víctimas que han caído en el conflicto.

Este fue el aporte de la niña a la campaña regional "Pongámonos en los Zapatos de los Refugiados y Desplazados y Demos el Primer Paso para Entender su Situación", una acción lanzada por ACNUR con el objetivo de proporcionar mayor conocimiento en torno a la realidad de los refugiados y desplazados internos e incidir en el desarrollo de una cultura de convivencia solidaria, que favorezca la integración y el acceso efectivo a los derechos por parte de los mismos.

"Rosa acompaña a las personas que llegan a visitar el salón. Ella tiene una idea muy clara del proceso de retorno y siempre habla de las condiciones en que se debe dar. Para la oficina de ACNUR en Medellín, Rosa es un símbolo que representa a todas las víctimas del conflicto en el municipio. De ahí la importancia de su generosa donación", explica Teemar Kidane, oficial asociada de protección de la Suboficina de ACNUR Medellín.

La niña contó que los zapatos entregados fueron los primeros que recibió después de desplazarse. "(...) los llamé "pedorritos". Yo era la alegría del hogar. Con mis zapatitos hacía sonreír a todos, por el sonido que ellos realizaban, logrando disipar el dolor que nos causó dejar nuestro campo, con los cultivos y los pollitos. El perrito lo logramos traer, pero con el tiempo nos tocó regalarlo, ya que en la vivienda que teníamos arrendada no lo podíamos tener", explica la joven desplazada.

Después de varios años, Rosa asegura que su papá, acompañado de su hermano mayor Wilfer, regresó a la finca, pero la encontró por completo en abandono. La casa estaba caída, y los cultivos ya se habían perdido. "Lo único que teníamos era el ánimo de seguir adelante. Por eso, decidimos abrir de nuevo nuestra tierra y seguir trabajando, para recuperar el hogar que teníamos", puntualizó la niña, entre lágrimas.

Como símbolo de ese renacer, Rosa donó sus zapatos a la campaña de tolerancia y convivencia realizada por el ACNUR, como gesto de solidaridad y de apoyo para que todas las personas en situación de desplazamiento puedan ser comprendidas y tengan la oportunidad de retomar el ejercicio activo de sus derechos, como les sucedió a ella y su familia.

En el Departamento de Antioquia habitan 746.590 desplazados. El ACNUR, junto con el Departamento Administrativo de Prevención de Desastres (DAPARD) de la Gobernación de Antioquia, desarrolla desde el 2007 un programa de apoyo en gestión e información a las autoridades municipales y población desplazada o en riego de desplazamiento, a través de gestores comunitarios en 32 municipios. Igualmente, con el DAPARD se implementa un Observatorio de Desplazamiento Forzado en Antioquia, el cual suministra información como herramienta para toma de decisiones de las autoridades en términos de protección y prevención. Además, a nivel comunitario, ACNUR desarrolla proyectos de fortalecimiento organizativo con cabildos indígenas, a través de la Organización Indígena de Antioquia.

* Nombre alterado por motivos de protección

Sub-oficina ACNUR Medellín y Catalina Román en Bogotá, Colombia