Recordando el sitio de Sarajevo 20 años después

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Esta semana, el próximo día 6 de abril, se celebrará el 20 aniversario del cerco a Sarajevo, que duró cerca de cuatro años. Este suceso se convirtió en uno de los eventos más dramáticos y emblemáticos de la violenta desintegración de la antigua Yugoslavia y del conflicto que dejó unos 200.000 muertos y cerca de 2,7 millones de refugiados y desplazados internos, convirtiéndose en el mayor desplazamiento en Europa desde la Segunda Guerra Mundial.

El asedio trajo consigo un gran sufrimiento y miseria a unos 400.000 habitantes de la capital bosnia. Víctimas de constantes bombardeos y de francotiradores, la población sufrió de cortes en el suministro de alimentos, medicinas, agua y electricidad. Miles de civiles murieron o resultaron heridos. Durante la guerra, la gente de Bosnia y Herzegovina fue testigo de todo tipo de violaciones de los derechos humanos y de abusos que iban desde la limpieza étnica y las violaciones sexuales hasta las ejecuciones masivas y muertes por inanición.

A día de hoy, la mayor parte de las personas obligadas a huir durante el conflicto de 1991 a 1995 han regresado o bien se han integrado a nivel local.

Sin embargo, los refugiados y los desplazados que aún quedan en esta región de Europa siguen formando parte de las situaciones prolongadas de refugiados en todo el mundo para las que ACNUR busca una solución. Recientemente, la Agencia de la ONU para los Refugiados ha agradecido los nuevos esfuerzos por parte de los gobiernos de la región dirigidos a agilizar la respuesta de alojamiento para unos 74.000 de los refugiados y desplazados más vulnerables y necesitados. El programa regional conjunto encaminado a buscar soluciones duraderas para refugiados y desplazados es la última iniciativa para poner fin a este capítulo de desplazamiento en el sureste de Europa. Se trata de un compromiso de todos los gobiernos de la región (Serbia, Bosnia y Herzegovina, Croacia y Montenegro) que cuenta con el apoyo de la comunidad internacional.

Para respaldar esta iniciativa se ha convocado una conferencia de donantes en Sarajevo el próximo 24 de abril de 2012. Se espera recaudar hasta 500 millones de euros necesarios para encontrar soluciones de vivienda para muchos de los refugiados, desplazados y retornados que aún siguen en esa situación de precariedad. ACNUR apoya este proceso y por ello seguirá de cerca su puesta en marcha para asegurar que se selecciona a las personas adecuadamente y que reciben un alojamiento adecuado 17 años después de que acabara el conflicto.

Para ACNUR, la operación de ayuda humanitaria en Bosnia y Herzegovina y en la región ha sido uno de los momentos clave en la historia reciente de la Agencia, siendo una operación sin precedentes en lo que a su magnitud, alcance y complejidad se refiere.

Por primera vez en su historia, ACNUR trabajaba en medio de un conflicto en curso, asistiendo tanto a los afectados por la guerra como a las poblaciones desplazadas. También se hizo frente a grandes retos durante la operación humanitaria en Sarajevo y en Bosnia-Herzegovina por la enorme magnitud de la crisis, por lo politizado del contexto, así como por el desplazamiento forzoso de población como objetivo de las partes en conflicto y no como su consecuencia. Se produjeron ataques deliberados y descarados contra principios humanitarios, como la negación sistemática del acceso de los trabajadores humanitarios. El personal humanitario se enfrentó a riesgos de seguridad a niveles sin precedentes y el mandato prioritario de las fuerzas de Naciones Unidas fue el apoyar la operación humanitaria.

Entre el 3 de julio de 1992 y el 9 de enero de 1996, ACNUR coordinó el que se convertiría en el corredor humanitario de Sarajevo y el puente aéreo más largo de la historia, superando el de Berlín entre los años 1948 y 1949. En total, se enviaron 160.000 toneladas de alimentos, medicinas y otros materiales a Sarajevo a bordo de más de 12.000 vuelos. A través del puente aéreo se evacuó también a más de 1.100 civiles que necesitaban atención médica urgente. Más de 20 países participaron en este esfuerzo.

Otro desafío importante fue la necesidad de buscar países de reasentamiento para los desplazados internos que se encontraban en campos de detención en Bosnia y Herzegovina. El 1 octubre de 1992 comenzó una operación de emergencia en coordinación con el Comité Internacional de la Cruz Roja que, a medida que iba liberando a los ex detenidos, los transfería a un centro de tránsito de ACNUR en Karlovac, Croacia, desde donde eran procesados para su salida hacia terceros países. A principios de julio de 1993, 22 países habían ofrecido protección temporal o reasentamiento a los ex detenidos y sus familias, entre los que se encontraba España que ofertó un cupo de 1.000 plazas. ACNUR coordinó el directamente en el reasentamiento de unos 47.000 refugiados de la antigua Yugoslavia.

En total, entre 1992 y 1995 ACNUR coordinó una operación logística masiva en la que se enviaron unas 950.000 toneladas de material humanitario a distintas zonas de Bosnia y Herzegovina. El papel de ACNUR como agencia líder implicó un amplio número de responsabilidades. Más de 3.000 trabajadores humanitarios de 250 organizaciones portaron tarjetas de identificación de ACNUR, y más de 2.000 coches en Bosnia y Herzegovina llevaron matrículas de ACNUR.

Aparte del gran número de muertos entre la población civil, más de 50 personas que participaron en la operación humanitaria liderada por ACNUR perdieron la vida y cientos fueron heridas durante el conflicto. Según las tasas de accidentes para el personal de ACNUR y las tropas de Naciones Unidas de 1991 a 1993, la probabilidad de convertirse en una víctima de la guerra era once veces mayor para los miembros del personal del ACNUR.

Ahora es el momento de cerrar un ciclo de desplazamiento que se produjo en el corazón de Europa y de ayudar a que estas decenas de miles de personas, que 17 años después aún se encuentran fuera de sus hogares, puedan vivir con dignidad.