Un año después continúa la situación de desplazamiento en el estado de Rakhine, Myanmar

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Más de 140.000 personas siguen desplazadas un año después de que la violencia entre comunidades estallara en el estado de Rakhine, en Myanmar. ACNUR se prepara para proporcionar al gobierno del país ayuda técnica con la que poder registrar a todos los desplazados internos y promover la reconciliación, con el fin de que los retornos voluntarios a los lugares de origen se puedan llevar a cabo de una manera sostenible y segura.

La primera oleada de protestas comenzó en el norte de Rakhine el 8 de junio del año pasado dejando sin hogar a 75.000 personas por todo el estado. Otras 36.000 fueron desplazadas por una segunda oleada en octubre. Muchos otros que no fueron directamente afectados por la violencia han perdido sus medios de vida como resultado de las restricciones a la libertad de movimiento a causa de la situación de seguridad.

Algunos se han visto obligados a dejar sus hogares en busca de ayuda. Se calcula que hay unas 13.000 personas viviendo en campos temporales cerca de la capital del estado, Sittwe, y otros 2.800 en Maungdaw que no están considerados formalmente como desplazados internos por parte de las autoridades y que por ello que no han recibido ayuda.

ACNUR es la agencia que lidera el reparto de material humanitario, tiendas, protección, así como la coordinación y gestión dentro del campo bajo la respuesta interagencial para el estado de Rakhine. Durante el año pasado se distribuyó material de emergencia como plásticos aislantes, esterillas y utensilios de cocina para 75.000 desplazados. La Agencia de la ONU para los Refugiados ha colaborado con el programa de cobijo del gobierno mediante tiendas y refugios temporales o permanentes para 45.000 personas. Además, ACNUR está construyendo refugios para 25.000 desplazados en Pauktaw y Myebon, pueblos pesqueros vulnerables a las inundaciones durante la estación de lluvias.

ACNUR ha estado trabajando con las autoridades y otras agencias para garantizar que los desplazados reciban agua potable, saneamiento y atención sanitaria. Ha sido difícil en algunas áreas, ya que algunos trabajadores han sido amenazados y acosados y la población desplazada no podía actuar libremente para acceder a los servicios básicos. Muchos niños desplazados llevan un año sin escolarizar.

ACNUR ha subrayado la necesidad urgente de registrar a los desplazados internos para mejorar el reparto de ayuda y responder mejor a las necesidades de los más vulnerables. Mientras la asistencia humanitaria sigue siendo la prioridad por ahora, ACNUR sigue también trabajando con el gobierno para impulsar acciones que promuevan el diálogo y la coexistencia pacífica entre las comunidades para facilitar el retorno voluntario.

Se deben dar también pasos decididos para evitar que la gente tenga que salir del estado de Rakhine. Desde el pasado mes de junio, más de 27.000 personas -- se cree que la mayoría del estado Rakhine -- se han embarcado en peligrosos viajes en barco desde la Bahía de Bengala en busca de seguridad y estabilidad en otros países. Muchos han muerto en el intento. Algunos han estado semanas a la deriva en alta mar sin apenas comida ni agua. Algunos han sido devueltos al llegar a las costas de países vecinos, mientras a otros los han detenido a su llegada al sudeste asiático.

ACNUR ha hecho un llamamiento a los gobiernos de la región para que mantengan sus fronteras abiertas a las personas en necesidad de protección internacional. Paralelamente, estamos pidiendo a las autoridades de Myanmar que resuelvan urgentemente las causas que motivan esta salida. Podrían hacerlo levantando las restricciones para las personas sin ciudadanía, facilitando la libertad de movimientos, regularizando su estato legal, proporcionando un fácil acceso a los procedimientos de naturalización para aquellos que cumplen los requisitos, y promoviendo el desarrollo en el estado Rakhine. ACNUR expresó su disposición para proporcionar asistencia técnica en los asuntos relativos a la falta de ciudadanía.

ACNUR está tratando de conseguir 80 millones de dólares para cubrir las necesidades de las personas bajo su mandato en Myanmar, incluyendo hasta finales de este año a los desplazados internos en Rakhine, Kachin y el sudeste. Hasta ahora,ACNUR ha recibido tan sólo el 18 por ciento de esa cantidad.