Aumenta la preocupación por los refugiados y solicitantes de asilo en Libia

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

ACNUR está seriamente preocupado por la seguridad de los refugiados y solicitantes de asilo en Libia, donde la violencia no cesa. Hay casi 37.000 personas registradas por ACNUR en Trípoli y Bengazi, y muchas de ellas están viviendo en zonas gravemente afectadas por los combates, sin posibilidad de huir a zonas más seguras a causa de los constantes enfrentamientos.

Sólo en Trípoli, más de 150 personas de Eritrea, Somalia y otros países han llamado al teléfono de protección de ACNUR solicitando ayuda para medicinas o para encontrar un lugar seguro donde refugiarse. La Agencia también está recibiendo llamadas de muchos solicitantes de asilo sirios y palestinos, así como de refugiados en Bengazi que necesitan asistencia urgentemente.

ACNUR sigue trabajando con sus socios de las ONG en el terreno para dar asistencia y abogar por los refugiados y solicitantes de asilo, pero la situación se está deteriorando rápidamente y muchos ven como única opción la huida de Libia.

En medio de la creciente situación sin ley, los traficantes están prosperando y miles de personas desesperadas están haciendo el peligroso viaje por mar hacia Europa. Se estima que unas 88.000 personas han llegado en barco a Italia en lo que llevamos de año – 11.000 sólo en los últimos quince días-, de las cuales unas 77.000 se cree que han partido de Libia. Esto es ya más del doble que las cifras totales de llegadas del 2013, cuando unas 43.000 personas llegaron a Italia, la mitad de ellas aproximadamente desde Libia.

Los combates en las afueras de Trípoli parecen haber desplazado los puntos de salida lejos de la capital, ya que cada vez más barcos están partiendo de zonas del este como Al-Khums y a Bengazi. ACNUR tiene conocimiento de un grupo de 500 sirios que partió en tres barcos durante la semana pasada desde Bengazi, un nuevo y más peligroso punto de salida, ya que implica un viaje más largo hasta Italia.

Más de 1.000 personas han muerto en el Mediterráneo este año, las últimas murieron ahogadas la semana pasada cerca de Al'-Khums, a unos 100 kilómetros al este de Trípoli. Los 128 fallecidos eran en su mayoría africanos, y entre ellos había muchas mujeres y niños. ACNUR, a través de su socio IMC, está ofreciendo atención médica y ayuda humanitaria a los 22 supervivientes del incidente.

A ACNUR le preocupa que no toda la gente que busca seguridad puede cruzar las fronteras terrestres de Libia, por lo que la Agencia está pidiendo urgentemente a las autoridades del país que suavicen las restricciones de los visados de salida para permitir a la gente abandonar el país. Al mismo tiempo, ACNUR está pidiendo a los gobiernos de Egipto y Túnez que mantengan sus fronteras abiertas para aquellos que huyen de la violencia y buscan protección internacional.

Mientras que unos 3.000 egipcios han estado cruzando la frontera de Libia hacia Egipto por el paso fronterizo de Sallum durante los últimos días, muchas personas de diversas nacionalidades no pueden cruzarlo. ACNUR está particularmente preocupado por el bienestar de tres sirios y un palestino atrapados en tierra de nadie entre Libia y Egipto y está pidiendo a las autoridades egipcias que les permitan el acceso al grupo para proporcionarles agua y alimentos.

En el lado tunecino, ACNUR entiende que la frontera está habitualmente abierta para los libios y egipcios que regresan a sus casas desde Túnez y también para personas de otras nacionalidades, con documentos de viaje válidos que transitan por Túnez. Unas 3.000 personas han cruzado a Túnez la semana pasada a través de sus dos puestos fronterizos con Libia, Ras Jedir y Dehiba, aunque la información que llega indica que el ritmo de llegadas ha decrecido significativamente desde ayer. Aparte de los egipcios que regresan a su país, muchas de las personas que están cruzando Túnez parecen ser libios con recursos económicos que no necesitan asistencia humanitaria, aunque hay un pequeño número de personas que están recibiendo ayuda de ONG locales.