ACNUR alarmado por el deterioro de las condiciones de vida de los nuevos desplazados en el este de la República Democrática del Congo

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Una familia congoleña desplazada interna encuentra cobijo en una escuela en Oicha, en la provincia de Kivu Norte, en la República Democrática del Congo. Foto de archivo, julio de 2018.

Una familia congoleña desplazada interna encuentra cobijo en una escuela en Oicha, en la provincia de Kivu Norte, en la República Democrática del Congo. Foto de archivo, julio de 2018.  © ACNUR/UNHCR/Natalia Micevic

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, se encuentra preocupada por el deterioro de la situación en el territorio de Beni, al este de la República Democrática del Congo (RDC), donde la violencia ha obligado a más de 100.000 civiles a huir de sus hogares en los últimos dos meses.

Los ataques perpetrados por grupos armados desde diciembre del año pasado contra varias aldeas y localidades en la jefatura de Watalinga, cerca de la frontera con Uganda, han desplazado a mujeres, hombres, niños y niñas a la localidad de Nobili y sus alrededores.

Muchas de estas personas ya habían sido desplazadas anteriormente, huyendo de la violencia desatada en abril del año pasado, y habían regresado a sus hogares en el mes de noviembre. Estas personas continúan necesitando ayuda urgente.

En la región, las tensiones han seguido escalando desde que en diciembre se pusiera en marcha una operación liderada por el gobierno contra las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF por sus siglas en inglés).

La población civil, incluidas las personas desplazadas en noviembre y diciembre, se ha convertido en objetivo de los ataques de grupos armados como las Fuerzas Democráticas Aliadas. Según estiman las autoridades locales, unos 252 civiles han sido asesinados en el territorio de Beni desde el mes de diciembre.

Numerosas personas afirmaron al personal de ACNUR vivir atemorizadas tras haber presenciado asesinatos, casos de violencia sexual y secuestros tanto en sus localidades como a lo largo de la huida.

La mayoría de las personas obligadas a huir tras la última ola de violencia han sido acogidas por comunidades locales en Nobili, donde han sido recibidas sin reservas, a pesar de que apenan cuenta con los recursos básicos para cubrir incluso las necesidades de la población local.

Otras personas han buscado cobijo en escuelas e iglesias masificadas en torno a la ciudad de Nobili. ACNUR y sus socios están facilitándoles refugios de emergencia, lo que también permitirá la reapertura de los colegios.

Asimismo, varios miles de personas están viviendo en condiciones terribles en un centenar de asentamientos informales, durmiendo en cabañas construidas con ramas. Se encuentran expuestas a las inclemencias del clima y a las amenazas contra su seguridad y protección, además de verse privadas de intimidad.

La inmensa mayoría de los desplazados son mujeres, niños y niñas que, al igual que el resto de personas desplazadas internas, necesitan con urgencia protección y asistencia básica como alimentos, cobijo, agua potable, saneamiento e higiene y acceso a la educación.

Una gran parte de los niños y niñas desplazados no están escolarizados, bien porque las escuelas no cuentan con capacidad para recibir a nuevos alumnos o porque se encuentran cerradas para acoger a desplazados internos, lo que supone una carga adicional para una infraestructura educativa de por sí insuficiente.

La escuela Mambale, en Nobili, actualmente acoge a 500 estudiantes desplazados, elevando a 800 la cifra total de alumnos. La escuela ha tenido que habilitar un doble turno de clases para que los estudiantes acudan o bien por la mañana o por las tardes.

ACNUR y sus socios, junto con las autoridades locales y otros actores humanitarios, están distribuyendo asistencia a las personas desplazadas en Nobili para dar respuesta tanto a sus necesidades como a las de sus comunidades de acogida.

La semana pasada, ACNUR distribuyó lonas impermeables para la construcción de refugios de emergencia para asistir a 3.000 familias desplazadas. Además, para reforzar la protección y la seguridad de las personas desplazadas, ACNUR está apoyando el desarrollo de tres estructuras comunitarias para facilitar protección y que contribuirán a la identificación, prevención y respuesta ante la vulneración de derechos humanos.

ACNUR también está colaborando con el ejercicio de elaboración de perfiles organizado por la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación Asuntos Humanitarios (OCHA) con el apoyo técnico de ACNUR. Los datos recabados ya han ayudado a dirigir la asistencia humanitaria y seguirán mejorando la calidad de la protección, la asistencia y los servicios multisectoriales brindados a las personas que lo necesitan.

Más de 5 millones de personas continúan desplazadas en la RDC, siendo la mayor situación de desplazamiento interno en África. El personal de ACNUR se encuentra desplegado en las provincias de Kivu Norte, Kivu Sur, Tanganica e Ituri para dar respuesta a las oleadas masivas de desplazamientos.

ACNUR necesita 150 millones de dólares para cubrir las necesidades de las personas refugiadas y desplazadas internas en la República Democrática del Congo durante este año, pero hasta la fecha solo se ha recibido un 4% de esa cantidad.

 

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