Sirio campeón de lucha inspira a los jóvenes refugiados a soñar

El joven Mohammed estaba a la deriva después de llegar al campamento Za'atari, pero un encuentro con un campeón de lucha sirio le dio nuevas esperanzas.

Mohammad (de pie), tiene 13 años y entrena con otro joven luchador en el campamento de refugiados Za'atari.
© ACNUR/Annie Sakkab

Por los primeros dos años del conflicto sirio, Mohammed siguió como lo había hecho antes. Iba a la escuela, jugaba futbol con sus hermanos y sus primos en el vecindario, e iba a nadar los fines de semana cálidos en el lago de su villa, Tal Shihab, cerca de la frontera con Jordania.


Una noche en febrero de 2013, las bombas comenzaron a caer. Su casa quedó destruida, mientras Mohammed y su familia se apuñaron en una esquina para mantenerse a salvo. Pudieron salir ilesos de la destrucción la mañana siguiente.

"Fue la peor noche de nuestras vidas", dijo Mohammed. Después de unos día, él, sus padres y tres hermanos llegaron al campamento de refugiados en Za'atari, al norte de Jordania. Mohammed describió la desesperación que sintió al ser un chico de 11 años obligado a vivir en una tienda, sin todo lo que una vez conoció.

"Sentía que ya no había nada para mí. Al principio no había escuelas para niños de mi edad, así que pasé los primeros seis meses sentado en la tienda sin nada que hacer. Había mucho polvo, y siempre nos enfermábamos".

Eventualmente, Mohammed pudo volver a la escuela e hizo nuevos amigos, pero había poco para mantenerse ocupado en el campamento, aparte de los desorganizados partidos de fútbol. Al tener grupos de jóvenes aburridos que a menudo se juntaban, las peleas no eran inusuales.

https://youtu.be/bI4xFU4RV88 rdania: campeón de lucha da esperanza a jóvenes refugiados

Una persona del campamento tenía un plan para canalizar la agresividad de los jóvenes en algo más positivo. Mohammed Al-Akrad es un refugiado de 34 años de la ciudad de Dara'a, quien es también un ex campeón de lucha en Siria y el Medio Oriente.

Cuando UNICEF y Mercy Corps abrieron un centro de ejercicios en el campamento, él se acercó a ellos y les sugirió que organizaran cursos de lucha para chicos. Después de que accedieron, Mohammed se acercó a su joven tocayo y lo invitó a unirse a la clase.

"Quiero probarme a mí mismo con los mejores luchadores, así que aunque pierda, puedo aprender de ellos"

"Había visto a Mohammed peleando en las calles algunas veces. Así que un día le dije que viniera al curso de lucha".

El joven no sabía nada de lucha, pero después de que varios amigos se unieron, decidió intentarlo.

Su nuevo profesor les enseñó las reglas del deporte así como sus valores: disciplina, respeto por tus oponentes y controlar tu agresividad. Él empezaba cada sesión alentando a los jóvenes a abrirse y hablar sobre qué había en sus mentes, por ejemplo, la guerra en Siria o la vida en el campamento.

Una vez que empezaron a luchar, Mohammed se enamoró del deporte y descubrió que tenía un talento innato. De cada uno de los campeonatos que se han hecho, Mohammed ha ganado cada uno en su peso.

Su éxito ha alimentado su ambición, y ahora con 14 años, él sueña con viajar fuera del continente para competir y ser campeón regional, como su mentor.

"Quiero ir fuera del país y encontrar un gran combate. Quiero probarme a mí mismo con los mejores luchadores, así que aunque pierda, puedo aprender de ellos", dijo.

"Quiero probarme con los mejores luchadores"

Su entrenador está convencido de que su protegido tiene la habilidad y más importante aún, la dedicación para emular sus propios logros. "Él tiene el potencial para competir a nivel nacional o inclusive internacional, pero si solo se queda aquí en el campamento, hay un límite a qué tanto podrá mejorar. Él necesita pelear con oponentes de mayor nivel".

Por ahora, es suficiente que Mohammed haya encontrado su sueño. "Luchar ha plantado la semilla de la ambición en él, Si tienes un sueño, entonces también tienes esperanza, y da un sentido de vida en el campamento. Espero verlo compitiendo un día en televisión, tal vez en las olimpiadas, y saber que yo tuve un pequeño rol en su éxito

Por Charlie Dunmore