Conoce al joven campeón que asciende a la cima del mundo del ajedrez

Tanitoluwa Adewumi y su familia huyeron de la violencia en Nigeria y terminaron en un albergue para personas sin hogar en Nueva York, donde aprendió el juego que cambió sus vidas.

Tanitoluwa (Tani) Adewumi y su familia huyeron de la violencia en Nigeria. Ahora viven como solicitantes de asilo en Estados Unidos mientras Tani continúa su carrera de ajedrecista.

Tanitoluwa (Tani) Adewumi y su familia huyeron de la violencia en Nigeria. Ahora viven como solicitantes de asilo en Estados Unidos mientras Tani continúa su carrera de ajedrecista.  © ACNUR/Ashley Le

Tanitoluwa Adewumi y su familia huyeron de su natal Nigeria en 2017, después de que el grupo yihadista Boko Haram ordenara a su padre, Kayode, producir carteles para su red en su imprenta. Kayode se negó y sabía que la familia estaría en peligro si se quedaba.

La familia voló a Dallas, Texas con la visa de turista que habían conseguido previamente. Poco después, se trasladaron a Nueva York, donde un pastor local los contactó con un albergue para personas sin hogar. Fue ahí donde Tani, que ahora tiene 10 años, vio un tablero de ajedrez por primera vez.

“Pensé: 'por qué no ir por ello'”, comentó Tani. “Me gustó la forma en que se movían las piezas, y cómo podía ocurrir cualquier cosa en cualquier momento”.

Actualmente, Tani es una de las estrellas de más rápido ascenso en el mundo del ajedrez. Su éxito ha ayudado a su familia a hacer cosas que sólo podían soñar cuando llegaron a Estados Unidos. Han conocido a ajedrecistas famosos y Tani ha sido reconocido por líderes mundiales. En su sala cuelga un gran retrato de la familia con Bill Clinton. La familia coescribió un libro con el autor Chris Borlase, ‘Mi nombre es Tani y creo en los milagros’, que se publicó la primavera pasada. El cómico Trevor Noah y Paramount Pictures compraron los derechos de la película y se está trabajando en un guión de Steven Conrad. Tani y su familia, que buscan asilo en Estados Unidos, ya no viven en el albergue para personas sin hogar, se mudaron a una casa en Long Island, Nueva York.

“Me gustó la forma en que se movían las piezas, y cómo podía ocurrir cualquier cosa”.

Después de aprender ajedrez en el albergue, Tani jugaba en la escuela, fue ahí donde un profesor y entrenador de ajedrez a tiempo parcial se dio cuenta de su pasión por el juego y envió una nota a la madre de Tani informándole de que la escuela tenía un club de ajedrez. La madre de Tani, Oluwatoyin, pensó que el club sería una magnífica oportunidad para que su hijo creciera. Sin embargo, la cuota de 360 dólares (USD) era demasiado alta para la familia.

“Tuve que hacerles saber que acabábamos de llegar al país. No teníamos esa cantidad de dinero”, recordó Oluwatoyin.

A petición del entrenador de ajedrez, la escuela exoneró la cuota.

El éxito de Tani en el ajedrez no llegó inmediatamente. En uno de sus primeros torneos, no ganó ni un solo trofeo.

“Cuando volvíamos, me miró y me dijo: 'Mamá, oré para que me den un trofeo, ¿por qué Dios no ha respondido a mis oraciones?”, contó Oluwatoyin.

En los meses siguientes, Tani empezó a asistir a los entrenamientos todos los jueves después de la escuela. En el siguiente torneo de ajedrez, ganó algunos puntos, una mejora pequeña pero alentadora. Posteriormente, ganó el primer lugar. En seis meses, los profesores de su escuela primaria empezaron a fijarse en él.

El joven campeón y su familia.

El joven campeón y su familia.  © ACNUR

Hoy, el dormitorio de Tani está decorado con relucientes trofeos. Su favorito es el gran trofeo escalonado del campeonato de ajedrez del Estado de Nueva York de K-3 (desde preescolar hasta el tercer grado) de 2019, que ganó a los ocho años, menos de un año después de empezar a jugar ajedrez.

Tani atribuye su éxito a su estilo de juego autodenominado “agresivo”.

“Soy muy competitivo”, aseguró Tani. “Cuando hay algo en juego, estoy al cien por ciento”.

El 1 de mayo de 2021, a la edad de 10 años, 7 meses y 28 días, Tani se convirtió en la persona número 28 más joven en alcanzar el título de Maestro Nacional. El actual jugador estadounidense mejor clasificado y el segundo del mundo, Fabiano Caruana, se convirtió en Maestro a los 10 años, 11 meses y 29 días.

“Creemos que [Tani] es uno de los más rápidos en alcanzar el rango de Maestro de todos los tiempos”, sealó Daniel Lucas, portavoz de US Chess, miembro oficial de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos. “La mayoría de las personas que llegan a ser Maestros empiezan a jugar a los cinco o seis años, así que esto solo habla de su nivel de prodigio y de la habilidad natural que tiene”.

Antes de cada partida, Tani respira profundamente 20 veces y se tranquiliza para poder concentrarse en el juego. Tani se ha enfrentado a un amplio espectro de ajedrecistas, desde los más veteranos a los más jóvenes, pasando por los no clasificados y los grandes Maestros Internacionales. 

“El trabajo duro supera al talento”, expresó Tani. “No hay que juzgar un libro por su portada. Si ves a una persona sin calificación, eso debería preocuparte porque no hay forma de saber si es buena o mala. Así que juega lo mejor que puedas”.

“El trabajo duro supera al talento”.

Como Maestro, Tani se encuentra entre el uno por ciento de los mejores ajedrecistas. Como Gran Maestro estaría en la décima parte del porcentaje más alto. Espera convertirse en el Gran Maestro más joven de la historia, título que actualmente ostenta Sergey Karjakin, que alcanzó ese nivel cuando tenía 12 años y 7 meses. Tani, con una puntuación de 2230, está a algunos cientos de puntos de lograr su objetivo.

Sin embargo, como solicitante de asilo, Tani se enfrenta a desafíos especiales. Mientras que muchos otros ajedrecistas pueden viajar fácilmente para competir a nivel internacional, la familia de Tani considera que debe permanecer en Estados Unidos. Aunque podrían solicitar viajar fuera, prefieren quedarse en el país, mientras su caso de asilo pasa por el sistema judicial.

A pesar de los esfuerzos de los gobiernos y las organizaciones humanitarias, la población de muchas partes de Nigeria sigue sufriendo graves violaciones de los derechos humanos, violencia de género generalizada, secuestros, reclutamiento por la fuerza y atentados suicidas. Los ataques de Boko Haram en Nigeria han matado a miles de personas y la violencia ha cruzado las fronteras de Camerún, Chad y Níger. Más de 3,2 millones de personas han quedado desplazadas en la región africana de la cuenca del lago Chad.

“Los secuestros, los asesinatos y la persecución siguen siendo frecuentes. Por eso nos fuimos”, comentó el padre de Tani, Kayode, que ahora trabaja como agente inmobiliario. “No es tan fácil dejar atrás a los tuyos, a tus hermanos, a tus padres, a tus suegros... Pero necesitábamos huir por nuestra seguridad”.

Tani y su familia están agradecidos por su nueva oportunidad en la vida. Planean invertir las ganancias de los libros y las películas en bienes raíces, así como en un fondo para la universidad de Tani y su hermano, Austin. En cuanto a Tani, ha aprendido importantes lecciones sobre el éxito.

“Al final del día, mi puntuación es sólo un número", señaló. “Realmente depende de lo fuerte que seas por dentro”.