Equipos de la ONU encuentran civiles desplazados y más necesidades en zonas de conflicto en Libia

El personal del ACNUR que visitó ambos lados de las líneas de batalla habló con las personas desplazadas y vio la escasez de suministros y servicios básicos.

  © ACNUR/H.Caux

MISRATA/ZLITAN, Libia, 7 de junio (ACNUR) -- Se estima que 74.000 personas están desplazadas en las zonas de conflicto al este y al sur de la capital de Libia, Trípoli, mientras que meses de conflicto y sanciones amenazan con agotar los servicios y los suministros básicos.

El personal de ACNUR ofreció estas informaciones después de formar parte de dos misiones de inter-agencias la semana pasada a ambos lados de la línea de combate. Una misión viajó a Trípoli y a los lugares que acogen a desplazados en las áreas bajo el control de las tropas del gobierno en Zlitan, Al Khums y Gharian. La segunda misión se llevo a cabo en Misrata, la ciudad portuaria controlada por las fuerzas de la oposición.

El gobierno de Libia coordinó y acompañó al equipo de la ONU en su visita a Zlitan, Al Khums y Gharian. Las autoridades están asumiendo la responsabilidad principal de ayudar a unos 49.000 desplazados en la región de Trípoli y Zlitan.

"Los desplazados con los que ACNUR se reunió parecen afrontar la situación, aunque bajo circunstancias difíciles," dijo el portavoz de ACNUR, Adrian Edwards, durante la conferencia de prensa celebrada en Ginebra el martes. Añadió que la mayoría de ellos están alojados en hoteles, residencias y casas en la playa, y reciben asistencia del gobierno y de organizaciones privadas de beneficencia.

"Sin embargo, se perfila una crisis humanitaria,"advirtió. "A pesar de que los almacenes están actualmente bien abastecidos de alimentos de primera necesidad, es posible que el efecto combinado de la prolongación del conflicto y las sanciones pongan en peligro la capacidad del gobierno para prestar una ayuda eficaz. La misión inter-agencia considera que si la situación continúa, es probable que se necesite la ayuda internacional en cuestión de semanas."

En la capital de Libia, el personal de ACNUR ha observado un incremento en los niveles de tensión entre la población por la prolongación del conflicto y la escasez de los productos básicos. Se han registrado largas colas para conseguir gasolina, incluso ha habido una que medía 8,2 kilómetros.

Al otro lado de la línea de combate, la misión interinstitucional se reunió con el Consejo Transicional libio para Misrata, que comunicó a ACNUR que había alrededor de 25.000 desplazados en la ciudad. La mayoría de ellos están en casas de familiares y de familias locales de acogida, mientras que otros están siendo acogidos en escuelas y edificios nuevos que estaban vacíos. Algunas familias locales están acogiendo a hasta siete u ocho familias de desplazados en sus casas, una situación insostenible. La gente no recibe ningún tipo de salario desde enero y los bancos no están operativos.

Mohamed, de 47 años, vivía en el barrio de Makasbi en Misrata con su mujer y sus dos hijas antes de que su casa fuera alcanzada por un misil a mediados de marzo y de nuevo en abril.

"Afortunadamente, ninguno de nosotros estaba en casa en ese momento," comentó. "Nos fuimos con algunas ropas y pertenencias a Al Zaroog, un barrio más seguro. Nos quedamos ahí con amigos, pero ya estaban acogiendo a otras siete familias en sus casas, cerca de 35 personas. Había un baño para todos. Era imposible quedarse ahí, los niños se peleaban todo el tiempo, no había suficiente espacio.

Tres días más tarde, junto con la madre de Mohamed que padece diabetes, se trasladaron a un colegio que estaba acogiendo a gente desplazada. "Las agencias locales nos están ayudando aquí, conseguimos agua y comida, y algunas personas nos han dado ropa,"dijo Mohamed. "Por el momento nos sentimos a salvo aquí. Pero me pregunto dónde iremos cuando se reanuden las clases."

Varias entidades en Misrata, entre ellas el Comité Libio de Ayuda Humanitaria, empresas locales y compañías de ingeniería, están estudiando otras alternativas para proporcionar refugio rápidamente a las personas desplazadas.

ACNUR continúa suministrando material de ayuda por barco desde Bengasi a Misrata a través de socios locales, y está preparado para apoyar la reconstrucción de casas.

La vida se está volviendo a la normalidad poco a poco en Misrata, con el restablecimiento de la electricidad en algunas partes de la ciudad, la reapertura de tiendas y los jóvenes limpiando las calles. Pero según el Consejo de Transición para Misrata, la ciudad se enfrenta a la escasez de comida y medicamentos, entre otras necesidades humanitarias.

"En el punto álgido del conflicto en marzo y abril, recibíamos hasta 130 heridos al día desde la línea del frente", dijo un médico que trabaja en el hospital de Al-Hekma en Misrata. "Esto se ha convertido en hospital de guerra. Ahora la situación es un poco mejor. Todavía seguimos recibiendo una media diaria de unos 60 heridos de guerra y, en los días tranquilos, unos 45."

Como en la mayoría de los conflictos, los niños son a menudo las víctimas inocentes. "Hemos tratado recientemente a una niña de 6 años. Estaba jugando en su casa cuando ésta fue alcanzada por un misil, matando a su hermano y a su hermana, e hiriendo gravemente a su madre," dijo el médico de Misrata. "Tuvimos que amputarla la pierna izquierda, y también tenía heridas profundas en el brazo y la mano derecha."

Desde que comenzó el conflicto, los cinco hospitales de Misrata han registrado 630 muertos y 6.000 heridos, incluyendo a las personas víctimas de municiones no explosionadas. En torno al 80% del personal de enfermería de los hospitales, principalmente extranjeros, abandonó la ciudad al comienzo de la crisis. Han sido progresivamente reemplazados por estudiantes de medicina.

Por Sybella Wilkes en Ginebra

Con la información suministrada por Hélène Caux en Misrata y Arafat Jamal en Zlitan.