ACNUR preparado ante posible afluencia de refugiados malienses en los países vecinos

El ACNUR y sus socios tienen planes para hacer frente a un posible desplazamiento adicional de 300.000 personas desplazadas dentro de Mali y 407.000 a los países vecinos.

Una mujer maliense desplazada se dispone a preparar una comida en su nuevo hogar en Bamako, capital del país.  © ACNUR/H.Caux

NIAMEY, Níger, 16 de enero (ACNUR) – Río arriba de Niamey, en Malí, los intensos combates están provocando un nuevo desplazamiento de la población civil. Pero a pesar de la escasez de fondos, la agencia de la ONU para los refugiados está preparada para responder a cualquier agravamiento de la crisis humanitaria, incluido un flujo de refugiados a los vecinos Níger, Mauritania y Burkina Faso.

"Hemos estado preparando planes de contingencia y preparándonos sobre el terreno para garantizar que podamos hacer frente a los diversos escenarios posibles", dijo Karl Steinacker, el representante del ACNUR en Níger. "La provisión de agua, los servicios sanitarios y la higiene, la salud, la educación, la protección contra la violencia sexual y de género (VSG) y la protección de la infancia son nuestras principales prioridades", agregó.

Las oficinas del ACNUR en Bamako, Malí, así como otras capitales vecinas también han preparado planes de contingencia en los últimos meses con otras agencias de la ONU, las ONG y las autoridades nacionales para hacer frente a un posible desplazamiento adicional de población de 300.000 desplazados internos (PDI) dentro de Malí y 407.000 a los países vecinos.

La situación en Malí, que se ha visto envuelto en agitaciones políticas durante el último año, se intensificó la semana pasada cuando el ejército francés intervino para ayudar a las tropas del gobierno de Malí a detener un avance hacia la capital, Bamako, de islamistas vinculados a Al Qaeda.

Desde estos acontecimientos en la situación militar, se ha producido un notable incremento en el número de los que huyen hacia los países vecinos – casi 1.500 han cruzado a Níger, Mauritania y Burkina Faso desde el pasado viernes. Las cifras podrían multiplicarse si los combates se intensifican y persisten. Los equipos del ACNUR están vigilando las fronteras.

"Los refugiados nos dicen que huyeron de la intervención militar en curso, de la ausencia de posibilidades de subsistencia y servicios básicos, y de la imposición de la ley islámica", dijo el portavoz del ACNUR Adrian Edwards en Ginebra el martes.

Personal de la ONU informó de que 460 refugiados se habían abierto paso hasta el campamento de Mangaize, en Níger occidental, o hasta las zonas de Tillia, Banibangou y Tillabery. En la región del Sahel de Burkina Faso, los equipos del ACNUR en los campamentos de Mentao y Demba informaron el miércoles de 497 recién llegados desde Malí. La mayoría dijo que había venido desde las regiones de Gao, Tombuctú y Mopti, citando la intervención militar como una de las principales razones de su huida.

El ACNUR y sus socios están proporcionando a los recién llegados a los centros de acogida alimentos, agua y atención médica antes de su traslado a los campamentos de refugiados. En Burkina Faso ocho recién llegados han sido hospitalizados con sarampión. La agencia para los refugiados espera realizar pronto una misión de vigilancia de las fronteras para evaluar la situación.

En Mauritania, el número de personas que llegan al centro de tránsito de Fassala se había elevado a 681 hasta el día de ayer, la mayoría mujeres y niños de Lere, en la zona de Tombuctú, centro de Malí. Le dijeron al ACNUR que habían huido por temor a los bombardeos de la ciudad, que fue atacada el fin de semana.

Personal del ACNUR en Mauritania participó el fin de semana en una misión conjunta de evaluación en la frontera con Malí e informó de que se estaba permitiendo la salida de la gente. Los recién llegados son registrados en el centro de Fassala antes de ser llevados al campamento de Mbera, que ya alberga a más de 54.000 refugiados de desplazamientos ocurridos el año pasado.

Mientras tanto, en la oficina del ACNUR de Niamey, abierta en febrero del año pasado un mes después de que estallara la crisis en Malí cuando empezaron los combates entre las tropas gubernamentales y los rebeldes tuareg, la agencia para los refugiados ha estado trabajando para asegurar asistencia y protección adecuadas en Níger, a pesar de muchos desafíos, incluyendo la inseguridad, la sequía y la escasez de alimentos.

Las zonas fronterizas, que han recibido la mayor parte de los refugiados procedentes de Malí, carecen de infraestructura y son de difícil acceso. Las limitaciones logísticas se ven agravadas por las duras condiciones climáticas, que incluyen inundaciones durante la temporada de lluvias. "La sostenibilidad de una operación de este tipo es siempre un desafío para el ACNUR. Tenemos que asegurarnos de que hay recursos suficientes para atender todas las necesidades", destacó Steinacker. Esto incluye la financiación: el ACNUR solicitó el año pasado 123,7 millones de dólares para sus operaciones de la crisis en Malí, pero ha recibido sólo alrededor de un 60 por ciento hasta la fecha.

Steinacker dijo que el ACNUR y las autoridades también habían estado realizando un registro más completo de todos los refugiados en Níger. Una vez completado este proceso, algunos de los aproximadamente 50.000 refugiados malienses en Níger serán reubicados lejos de las zonas fronterizas peligrosas. También proporcionará datos mejores y más fiables sobre las necesidades.

Dentro de Malí, los movimientos de población siguen siendo muy fluidos, mientras que la falta de acceso al norte controlado por los rebeldes hace que sea difícil para las agencias humanitarias actualizar las cifras de desplazamiento. Hasta el martes, la Comisión de Movimientos de Población informó que cerca de 230.000 personas habían sido desplazadas por la fuerza en Malí desde principios de 2012. También hay unos 144.500 refugiados malienses estimados en la región, incluyendo 54.000 en Mauritania, 50.000 en Níger, 38.800 en Burkina Faso y 1.500 en Argelia. También hay grupos pequeños en Guinea y Togo.

Muchos de los desplazados internos en Malí han buscado refugio en zonas urbanas como Bamako, pero la vida es dura. Al igual que muchos desplazados internos, Oulamine, de 40 años de edad, está luchando para llegar a fin de mes. Huyó de la región de Tombuctú hace varias semanas con su esposa y sus tres hijos y llegó a la ciudad de Mpoti después de viajar 10 días en canoa por el río Níger. Luego alquilaron un coche para llegar a Bamako. Paga el equivalente a 60 dólares USA al mes por alquilar una habitación en la capital y dice: "No voy a ser capaz de permitírmelo durante mucho tiempo". También tiene que pagar por la electricidad y además la familia no tiene acceso a agua corriente. "Las medicinas y los alimentos para la familia también son caros", dijo.

Por William Spindler, Hélène Caux y Charles-Arthur Pierre-Jacques

Gracias al Voluntario en Línea José Carlos López por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.