ACNUR envía ayuda humanitaria a 12.000 civiles desplazados en el oeste de Libia

El ACNUR ha enviado ayuda humanitaria desde Túnez hacia el oeste de Libia para las decenas de miles de personas desplazadas tras semanas de enfrentamientos.

Un operador de montacargas descarga material de ayuda humanitaria de uno de los camiones que cruzaron la frontera desde Túnez hacia el oeste de Libia durante el fin de semana.  © ACNUR/A.Ibrahim

TÚNEZ, Túnez, 18 de agosto de 2014 (ACNUR) – La agencia de la ONU para los refugiados ha comenzado a enviar, por primera vez, ayuda humanitaria desde Túnez hacia el oeste de Libia para las decenas de miles de personas desplazadas tras semanas de enfrentamientos en la capital libia, Trípoli.

Un primer convoy transportando provisiones médicas que se necesitan de manera urgente y artículos de socorro del ACNUR, como mantas, colchonetas y pañales, fue organizado por International Medical Corps (IMC) el sábado. Los dos camiones partieron de Medinine y cruzaron la frontera por Ras Ajdir antes de dirigirse a la ciudad de Zawiya, donde unas 12.000 personas han buscado protegerse de los enfrentamientos en Trípoli, a 45 kilómetros hacia el este.

IMC envió un segundo convoy más tarde ese mismo sábado con medicamentos esenciales y suministros médicos para las personas desplazadas, quienes están viviendo en condiciones muy difíciles. Miembros de la organización Taher Al Zawia han estado distribuyendo la ayuda.

"La operación de este fin de semana es crucial y, esperamos, abre el camino para que más ayuda humanitaria llegue a poblaciones afectadas que se encuentran abandonadas y necesitan asistencia urgente", dijo Saad Quol, jefe interino de la misión del ACNUR en Libia.

El ACNUR tiene una bodega en Trípoli con reservas de artículos de socorro básicos, pero la agencia no puede acceder a estas provisiones debido a la inestable situación de seguridad, la cual ha obstaculizado todas sus operaciones en el país desde principios de julio, incluyendo el suministro de asistencia a refugiados y solicitantes de asilo.

Actualmente en su quinta semana de conflicto, Trípoli se enfrenta a una severa escasez de combustible y electricidad y esto ha interrumpido los servicios y la distribución de bienes y suministros básicos, incluyendo agua, alimentos, aceite de cocina, leche para bebé, provisiones, y el acceso a los servicios bancarios.

De acuerdo con la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, al menos dos millones de personas podrían estar en riesgo de sufrir escasez de alimentos si los enfrentamientos continúan en Libia.

La salida de personal médico extranjero ha exacerbado la situación. El ACNUR, a través de IMC, ha proporcionado medicamentos básicos y otros artículos de primera necesidad a varios hospitales, pero también está extremadamente preocupado por la situación de solicitantes de asilo y migrantes en centros de detención.

Durante la primera semana de agosto, kits de higiene fueron distribuidos entre las personas rescatadas en el mar y retenidas en varios centros de detención en las ciudades costeras de Al-Khums, Misrata y Zliten. Artículos de socorro y asistencia médica también fueron proporcionados por IMC a las personas evacuadas que abandonaron áreas golpeadas por misiles y cohetes en Trípoli.

El Comité de Crisis del Consejo Local de Trípoli estima que unas 7.240 familias (alrededor de 43.500 personas) han sido desplazadas por las semanas de enfrentamientos en la capital libia. Algunas fuentes estiman que la cifra podría ser mucho mayor.

Aunque muchas familias han buscado refugio con amigos y parientes en otras ciudades, algunas no tienen a dónde ir y están viviendo en bosques y áreas abiertas en las afueras de Trípoli. "Estas personas no pueden continuar hacia el oeste debido a que el camino es cada vez más inseguro, y tampoco pueden regresar hacia el este", señaló Quol del ACNUR, añadiendo: "Necesitan ayuda urgente y, a pesar de los desafíos, tenemos que ser capaces de responder a las necesidades de los civiles afectados".

Por Dalia Al Achi en Túnez, Túnez

Gracias a la Voluntaria en Línea María Isabel Remolina por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.