Con algo de ayuda, una familia siria reconstruye su hogar en medio de las ruinas de Homs

Después de cinco largos años de desplazamiento, el ACNUR está ayudando a Abdul Kader y a su familia a reconstruir sus vidas en Khalidiya, un barrio con cicatrices de guerra.

After being displaced five times by war, Syrian schoolgirl Dania, 14, returns to her home city of Homs, Syria. [for translation]  © ACNUR

Cuando Abdul Kader regresó a las ruinas de su casa en el vecindario Khalidiya de Homs, después de cinco años de desplazamiento, la magnitud de la destrucción lo dejó entumecido. "Al principio no reaccioné en absoluto. Estaba en shock. Entré por cinco o diez minutos, luego me fui. Simplemente no podía soportarlo", dijo.


Después de un par de semanas, el ex profesor de árabe, de voz cálida, encontró la fuerza para regresar. Trabajando solo en los escombros de su casa y en el aplanado vecindario, poco a poco, comenzó a limpiar los escombros y a llenar los agujeros que años de bombardeos han dejado en las paredes.

Abdul Kader está entre los más de 11 millones de sirios que han sido expulsados de sus hogares durante más de seis años de conflicto brutal. Más de cinco millones de personas han huido a los países vecinos desde el inicio de la crisis en 2011, mientras que otros 6,3 millones son desplazados dentro de Siria.

En total, Abdul Kader y su familia fueron desplazados cinco veces, moviéndose de un barrio a otro dentro de Homs mientras los combates se cerraban alrededor de ellos. La experiencia los dejó asustados y exhaustos, pero fue particularmente dura para los niños, que tuvieron que dejar su escuela y a sus amigos atrás.

"Cada vez que nos mudábamos, me atrasaba más en la escuela. Se desperdiciaron tantos días", explica Saleh, hijo de 12 años de Abdul Kader. Como su padre, a Saleh le dolió ver lo que quedaba de su antigua escuela.

"Independientemente de las circunstancias, no hay lugar como el hogar"

"Esta es la escuela donde pasé mis días, mi vida", dijo, mirando hacia las paredes marcadas por los agujeros de bala, con hileras de aulas pintadas de colores brillantes a través de ventanas bombardeadas. "Solía ser tan hermosa, y verla así . . . ", añadió mientras su voz iba apagándose.

A pesar de la destrucción, Abdul Kader estaba decidido a regresar y a llevar a su familia a casa. Con la ayuda financiera del ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, la familia ha podido renovar gran parte de lo que quedaba de su casa, reemplazando puertas y ventanas, y reparando las redes de agua y de electricidad.

Bajo el esquema del ACNUR de Apoyo a Albergue Orientado al Propietario, más de 9.405 personas en Homs recibieron apoyo para restaurar sus casas el año pasado, para 2017 hay planes de apoyar hasta 15.300 personas.

Aunque actualmente sólo una de cada cinco familias ha regresado al devastado vecindario Khalidiya, Abdul Kader y su familia están decididos a reconstruir tanto su hogar como sus vidas.

Saleh, después de años de desplazamiento y conflicto, levanta la vista hacia los cielos a los que espera viajar un día. "Quiero seguir estudiando y convertirme en astronauta", explicó. "Lo que está sucediendo ahora no me detendrá. Quiero concentrarme en mi educación y no rendirme".

Abdul Kader se contenta con intentar recuperar su vieja vida y siente que ha dado el primer paso, difícil pero importante. "Independientemente de las circunstancias, no hay lugar como el hogar. La sensación de volver es genial. Me siento como un pájaro que ha vuelto a su nido después de estar lejos por mucho tiempo".

Por Firas Al-Khateeb y Warda Aljawahiry

Gracias a la Voluntaria en Línea Violeta A. Chávez por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.