Expertos en derechos de las Naciones Unidas reclaman una mayor protección para las personas refugiadas LGBTI

Víctor Madrigal-Borloz, Experto Independiente de las Naciones Unidas sobre la protección contra la violencia y la discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género, y Volker Türk, Alto Comisionado Auxiliar para la Protección del ACNUR, han declarado hoy que los Estados y otros actores implicados en la protección de personas refugiadas deben reconocer la singular vulnerabilidad y las necesidades específicas de las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, intersexuales o de género diverso (LGBTI) refugiadas o solicitantes de asilo.

“Para muchas personas LGBTI, el trauma y la persecución comienzan mucho antes de su huida efectiva en busca de seguridad”, dijo el Experto Independiente. “La persecución se suele manifestar a través de leyes que penalizan la orientación sexual, la identidad o la expresión de género, o que resultan discriminatorias”.

Nos contó que las personas LGBTI también se enfrentan a niveles desproporcionados de detenciones arbitrarias, abusos policiales y ejecuciones extrajudiciales a cargo de actores tanto estatales como no estatales, así como a abusos en entornos sanitarios como esterilizaciones forzadas y las llamadas “terapias de conversión”. Su derecho a la libertad de expresión, de reunión y de asociación suele ser objeto de restricciones indebidas.

“Por desgracia, el viaje hacia la seguridad puede resultar especialmente peligroso para muchas personas refugiadas LGBTI que siguen enfrentando prejuicios y violencia en países de tránsito y acogida”, declaró Türk.

Según los expertos de Naciones Unidas, el primer elemento de protección es el derecho al asilo. Resulta crucial que los países garanticen la aceptación de los temores bien fundados de persecución por motivos de orientación sexual, identidad de género, expresión de género y/o características sexuales como motivo para el reconocimiento de la condición de refugiado  En la actualidad, unos 37 Estados reconocen el asilo por estos motivos, pero la mayoría de los países otorgantes de asilo siguen sin hacerlo sin que exista justificación alguna para ello.

Los países deben adoptar las medidas necesarias para abordar las violaciones sufridas por personas refugiadas y solicitantes de asilo LGBTI, entre otras la incorporación a los procedimientos de asilo de medidas que tengan en cuenta a estas personas.

“Los oficiales involucrados en el proceso de determinación de la condición de refugiado y en la gestión de las condiciones de recepción deberían recibir formación adecuada desde un punto de vista cultural y de sensibilidad en materia de orientación sexual, identidad de género y características sexuales”, dijo Türk. Aquí deben incluirse evaluaciones individuales sensibles a la protección que precisan las personas LGBTI y que utilicen técnicas de entrevista y valoración que respeten la dignidad y la intimidad de las personas solicitantes de asilo y que vengan determinadas de manera objetiva y sensible, no a partir de estereotipos o sesgos culturales.

También son necesarios esfuerzos adicionales para garantizar que las personas encargadas de protección y asistencia dispongan de los conocimientos y la formación necesarios para prevenir y dar respuesta a tales incidencias, así como para evitar la exclusión.

Una evaluación de las necesidades de protección de cada persona durante el tránsito y a su llegada a los países de destino, así como el acceso a un alojamiento adecuado en un entorno seguro y con instalaciones aceptables de saneamiento resultan de especial relevancia para personas LGBTI, ya que están expuestas a un riesgo de acoso, abuso y violencia en los centros de recepción, albergues colectivos y campamentos.

“El acceso a una atención sanitaria y a servicios de derechos reproductivos que presten atención a las personas refugiadas LGBTI supone un gran desafío para ellas en todas las etapas y en todo momento durante su travesía”, comentó Madrigal-Borloz. Por ejemplo, la interrupción de tratamientos hormonales y de otro tipo asociados a la transición de géneros puede ser especialmente perjudicial o traducirse en automedicaciones de elevado riesgo.

Türk añadió que, incluso en aquellas ubicaciones en las que las personas refugiadas LGBTI son más aceptadas y tienen un mejor acceso a servicios, muchas prefieren ocultar su orientación sexual y su identidad de género por miedo a ser perseguidas o marginadas, sobre todo en zonas densamente pobladas. Por ello, resulta crucial la creación de espacios y servicios seguros diseñados en colaboración con personas LGBTI y sus organizaciones.

Ambos expertos concluyeron: “Es hora de reconocer las necesidades específicas de las personas refugiadas y solicitantes de asilo LGBTI y de brindarles la protección que necesitan”.

D. Víctor Madrigal-Borloz (Costa Rica) asumió el cargo de Experto Independiente de las Naciones Unidas sobre la protección contra la violencia y la discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género para un mandato de tres años a partir del 1 de enero de 2018. Hasta el 30 de junio de 2019 se desempeñó como Secretario General del Consejo Internacional para la Rehabilitación de las Víctimas de la Tortura (IRCT), una red mundial de más de 150 centros de rehabilitación con la visión de conseguir el disfrute pleno del derecho a la rehabilitación para todas las víctimas de torturas y malos tratos. El Sr. Madrigal-Borloz fue miembro del Subcomité para la Prevención de la Tortura entre 2013 y 2016 y Relator sobre Represalias, además de supervisar un borrador de política sobre tortura y malos tratos a personas LGBTI.

El Sr. Volker Türk (Austria) es Alto Comisionado Auxiliar para la Protección del ACNUR y ha trabajado previamente como Director de la División de Protección Internacional entre septiembre de 2009 y febrero de 2015 y como Director de Desarrollo y Gestión Institucional entre abril de 2008 y septiembre de 2009, en Ginebra. Entre 1991 y marzo de 2008 ocupó diferentes puestos en diferentes lugares del mundo como Malasia, Kosovo (S/RES/1244 (1999)), Bosnia y Herzegovina, República Democrática del Congo y Kuwait. De 2000 a 2004 fue Jefe de la Sección de Asesoramiento Jurídico y Política de Protección en la Sede del ACNUR en Ginebra. Antes de incorporarse al ACNUR, el Sr. Türk trabajó como Asistente Universitario en el Instituto de Derecho Internacional de la Universidad de Viena (Austria), donde elaboró su tesis doctoral sobre el ACNUR y su mandato (publicada en 1992). De 1985 a 1988 fue Auxiliar de Investigación en el Instituto de Derecho Penal de la Universidad de Linz (Austria). Ha publicado numerosos artículos sobre derecho internacional de los refugiados y derecho de los derechos humanos.

 

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