El Alto Comisionado advierte de graves consecuencias si el mundo aparta la mirada de Afganistán y reitera la importancia de encontrar soluciones para los desplazados afganos

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, en su visita a la ciudad de Bamyan, en el centro de Afganistán, instó a la comunidad internacional a seguir apoyando el delicado proceso de paz en marcha en el país.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, en su visita a la ciudad de Bamyan, en el centro de Afganistán, instó a la comunidad internacional a seguir apoyando el delicado proceso de paz en marcha en el país.  © ACNUR/Farzana Wahidy

Al finalizar una visita de cinco días a Afganistán, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, instó a la comunidad internacional a mantener su compromiso con el país en esta coyuntura crítica, y pidió renovar el apoyo para los refugiados, los desplazados internos y los repatriados afganos en vísperas de una conferencia de donantes en Ginebra, los días 23 y 24 de noviembre.

En su visita a Kabul y a las provincias de Bamyan y Parwan, Grandi se reunió con el presidente Mohammad Ashraf Ghani, el primer vicepresidente Amurallah Saleh, ministros del Gobierno, gobernadores provinciales y con el Dr. Abdullah Abdullah, presidente del Consejo Superior para la Reconciliación Nacional de Afganistán. También se encontró con comunidades y familias afectadas por el conflicto con grupos de personas repatriadas.

Grandi señaló que la actual espiral ascendente de violencia – asesinatos, mutilaciones, terror y desplazamientos que afectan a la población civil de Afganistán todos los días, como lo ha demostrado una vez más el ataque del pasado sábado en Kabul – debe detenerse de inmediato. Resaltó que un acuerdo de paz – puesto que salvaguarde verdaderamente la seguridad, el bienestar y los derechos de todas las mujeres y hombres de Afganistán – es el resultado que se espera con urgencia de los actuales diálogos entre las partes en Afganistán. Dicho acuerdo es indispensable para poner fin a un conflicto que no sólo está cobrando vidas, sino que también sigue siendo la principal causa de desplazamiento forzado.

También añadió que el futuro de millones de afganos depende tanto del resultado satisfactorio de los diálogos de paz como del compromiso de la comunidad internacional con el desarrollo del país, y expresó la esperanza de que la próxima Conferencia de Ginebra sea una oportunidad para expresar ese compromiso de manera tangible y sostenible.

“Fallar en un aspecto u otro”, explicó, “implicaría un retroceso para Afganistán, con consecuencias desastrosas, incluyendo nuevos desplazamientos, posiblemente en gran escala”. Hemos sido testigos de esto varias veces en los últimos decenios. Este escenario desastroso requeriría la movilización de una asistencia humanitaria significativa, en circunstancias logísticas y de seguridad extremadamente complicadas”.

Recordó que, sólo en 2020, casi 300.000 afganos se vieron obligados a desplazarse dentro del país debido al conflicto. Estas personas siguen necesitando ayuda humanitaria urgente, al igual que los casi tres millones de personas desplazadas anteriormente y los nueve millones de personas que han perdido sus medios de vida debido a la actual crisis por la COVID-19.

En este contexto, reiteró la intención del ACNUR de trabajar con el Gobierno afgano, las agencias de la ONU, la sociedad civil y otros socios en la búsqueda de soluciones duraderas para los desplazados internos y los refugiados retornados, con base en las iniciativas legislativas y operativas existentes.

El Alto Comisionado también recordó que, después de más de 40 años, la de los refugiados afganos sigue siendo una de las situaciones de desplazamiento de mayor magnitud y duración dentro del mandato de ACNUR. Esto no debe olvidarse durante las conversaciones sobre el futuro de Afganistán, al contrario, dado el carácter prolongado de la crisis, se deben intensificar los esfuerzos para apoyar a los refugiados y a las comunidades de acogida en los países vecinos, Irán y Pakistán, que han acogido generosamente a las personas refugiadas durante más de cuatro décadas.

Grandi recordó el compromiso continuo de ACNUR con los 2,4 millones de refugiados afganos registrados que permanecen en los países de asilo en la región. Destacó las iniciativas para facilitar su retorno voluntario y reintegración sostenible en el marco de una estrategia regional liderada por Afganistán, Irán y Pakistán, con el apoyo de ACNUR, los países donantes y las instituciones internacionales de desarrollo, que pretende encontrar soluciones para las personas refugiadas y brindar apoyo a los países de acogida.

“A pesar de todos los desafíos a los que se enfrenta Afganistán hoy en día”, acotó, “me alienta ver de primera mano que el Gobierno afgano está asumiendo nuevos compromisos, incluyendo el apoyo a proyectos concretos en las áreas prioritarias de retorno para ayudar la reintegración de las personas refugiadas y desplazadas”.

Grandi expresó satisfacción por las conversaciones bilaterales en curso para proporcionar documentación a todos los afganos que viven en Irán y Pakistán y señaló que deben continuar y recibir apoyo, mientras los tres gobiernos se comprometen a regular los movimientos de población de manera humana, justa, segura y efectiva, en beneficio de los tres países interesados.

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