ACNUR hace un llamado para que los países vecinos de Myanmar protejan a las personas que huyen de la violencia

Las declaraciones aquí reportadas se pueden atribuir a Gillian Triggs, Alta Comisionada Auxiliar para la Protección de ACNUR.

Quema de llantas sobre una calle, en medio de las protestas contra el golpe militar en Mandalay, Myanmar, el 27 de marzo de 2021.

Quema de llantas sobre una calle, en medio de las protestas contra el golpe militar en Mandalay, Myanmar, el 27 de marzo de 2021.  © REUTERS

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, expresa consternación por el sufrimiento y el desplazamiento que derivan del alza de la violencia en Myanmar.

Nos conmociona la violencia indiscriminada que está sufriendo la población civil en todo el país; además, nos preocupa que se hayan reanudado los enfrentamientos entre el ejército de Myanmar y grupos armados étnicos en algunas zonas fronterizas.

Estos hechos han obligado a la población a esparcirse por el país y a cruzar fronteras para escapar de la violencia.

Hacemos un llamado para que los países en la región ofrezcan protección a las personas que la requieren. Es de suma importancia que se proporcione protección a las personas que cruzan fronteras en busca de ella.

Existe evidencia de que, para que las personas que requieren protección puedan recibirla al ingresar a otro país, pueden seguirse prácticas humanas a pesar de las restricciones y medidas aduanales y de salud pública en las fronteras.

Las personas – niñez, mujeres y hombres – que huyen de su país para salvar su vida deben recibir protección. Nunca debe enviárseles de vuelta a un lugar donde peligran su vida o su libertad. El principio de no devolución es una piedra angular del derecho internacional y su observación es obligatoria para todos los Estados.

Los países vecinos de Myanmar han proporcionado protección y asistencia a las personas refugiadas desde hace décadas. Conforme la situación en Myanmar continúa deteriorándose, hacemos un llamado para que los estados en la región se mantengan fieles a la tradición humanitaria en la que se salva la vida de las personas que han sido forzadas a huir.

Con el fin de garantizar que las personas refugiadas reciban la protección que requieren, ACNUR y otras organizaciones hermanas en la región están preparadas para intervenir y brindar apoyo a las autoridades nacionales y locales.