Mensaje del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados sobre el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia

Bianka Rodríguez, activista LGBTIQ+, marcha con la bandera del arcoíris en un desfile por los derechos de las personas trans en San Salvador, El Salvador.

Bianka Rodríguez, activista LGBTIQ+, marcha con la bandera del arcoíris en un desfile por los derechos de las personas trans en San Salvador, El Salvador.  © ACNUR/Daniel Dreifuss

Hoy, en el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, pienso en las personas LGBTIQ+ refugiadas que he conocido (son demasiadas). Para muchas de ellas, el abuso y la humillación se han convertido en una realidad cotidiana. Tristemente, el dolor suele comenzar en sus propios hogares, en el seno familiar, con lo cual se destruye la red que muchas de estas personas dicen necesitar más que cualquier otra.

Hago un llamado para que los países mantengan las puertas abiertas para las personas LGBTIQ+ que necesitan protección.

En El Salvador conocí a la activista Bianka Rodríguez.

Bianka ha sido amenazada; sufrió abusos por parte de su madre; y la molestaban en la escuela por ser una persona trans. Ahora, se dedica a garantizar leyes justas y a construir redes de apoyo para personas LGBTIQ+ en El Salvador, con inclusión de aquellas que han sido obligadas a abandonar sus hogares y comunidades debido a su orientación sexual o identidad de género. Me enorgullece anunciar que ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, ha seleccionado a Bianka como la primera Colaboradora trans de Alto Perfil. Bianka se nos unirá en la labor de protección y defensa de las personas LGBTIQ+ que han sido desplazadas alrededor del mundo.

Las relaciones entre personas del mismo sexo se criminalizan en más de setenta países; de hecho, en seis de ellos es un delito que se castiga con pena de muerte. En otros países, la discriminación que sufren las personas LGBTIQ+ les impide ir a la escuela, conseguir trabajo o tener negocios propios.

Las personas LGBTIQ+ suelen enfrentar estigmas similares al llegar a países vecinos. El riesgo de sufrir abuso sexual y violencia es sumamente alto, y por lo general es poca o nula la protección policiaca. Muchas veces se les niegan servicios básicos, como la atención médica o la asistencia jurídica.

ACNUR tiene el compromiso de salvaguardar los derechos de las personas LGBTIQ+ que han sido desplazadas. En consecuencia, para garantizar que se escuche su voz y que se les tome en cuenta en las decisiones que las afectan en lo individual y lo colectivo, ACNUR continúa colaborando con aliados LGBTIQ+ de la sociedad civil, con la comunidad académica, y con los sectores público y privado. Confiamos en que personas como Bianka nos guiarán e indicarán qué funciona.

Vivimos en un mundo que carece de soluciones para las personas refugiadas. Las opciones de reasentamiento en un tercer país, que por lo general es la vía más segura para personas LGBTIQ+ refugiadas (en ocasiones, la única vía), escasean como nunca antes. En tanto continúen las persecuciones por orientación sexual o identidad de género, hago un llamado para que los países emprendan acciones en favor de las personas LGBTIQ+, quienes enfrentan grandes riesgos y requieren protección con urgencia.

Todas las personas LGBTIQ+ tienen derecho a vivir en paz y sintiéndose seguras en sus países de origen. ACNUR seguirá abogando por ello. Mientras tanto, es importante que los países den la bienvenida a quienes requieren protección. ACNUR, por su parte, garantizará que las personas LGBTIQ+ reciban el apoyo que necesitan, sin importar dónde se encuentren.