Palabras del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, en la Ceremonia Global de Lanzamiento del Plan de Respuesta Regional Para Refugiados y Migrantes de Venezuela 2021

Señoras y señores,

Se dice a menudo que el coronavirus no discrimina. Pero la realidad es que la pandemia sí discrimina. Poblaciones de escasos recursos y minorías étnicas han sido afectadas de manera desproporcionada. Y a nivel mundial, América Latina y el Caribe, con menos del 10 por ciento de la población del planeta, representa un tercio de todas las muertes relacionadas con la COVID-19.

Para los 4.6 millones de refugiados y migrantes de Venezuela, que se encuentran entre las personas más vulnerables de la región, la pandemia constituye una amenaza adicional.

El Plan Regional de Respuesta para Refugiados y Migrantes de Venezuela de 2021, que estamos presentando hoy, responde a las necesidades de refugiados, migrantes y comunidades de acogida, las cuales incluyen obviamente la salud física, emocional y el bienestar psicológico impactados directamente por el coronavirus, pero también la protección y la asistencia humanitaria, así como la integración social y económica.

Es importante destacar que más de 3.4 millones de venezolanos y venezolanas han obtenido protección como refugiados, son solicitantes de asilo o se han beneficiado de algún tipo de permiso de residencia en la región. Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú y otros países han reforzado y facilitado el acceso al asilo, flexibilizado algunos requerimientos, extendido la validez de documentos y ofrecido alternativas de protección.

A pesar de esto, el incremento de la irregularidad - que afecta a más de un tercio de los refugiados y migrantes - como resultado de cierres de fronteras debido a la pandemia, restricciones de movimiento, así como visas o permisos de residencia vencidos, sigue siendo un reto importante, exponiendo a las personas a graves riesgos de violencia, abuso y explotación.

Las medidas restrictivas han tenido un impacto significativo en el alza de la violencia de género. Por ejemplo, nuestros socios en Colombia, apoyando a mujeres venezolanas víctimas de la violencia de género en Cúcuta, tratan ahora cerca de 100 casos al día, frente a unos 15 casos diarios antes de que comenzara la pandemia.

Mayerlín Vergara Pérez, ganadora del Premio Nansen para los Refugiados de este año por su trabajo en sanar a niños, niñas y adolescentes sobrevivientes de la violencia y la explotación sexual en La Guajira colombiana, nos ha señalado que están observando un incremento significativo de este fenómeno, dado a la pandemia. Alrededor de la mitad de las personas a las que Maye atiende, son refugiadas y migrantes de Venezuela.   

En este sentido, los Espacios de Apoyo, las redes de la Iglesia y los socios de la sociedad civil de la Plataforma Inter agencial de Coordinación, son una herramienta de protección crucial, acompañando a las personas en situaciones críticas, ofreciendo acompañamiento, orientación, acceso a información actualizada, servicios y asistencia humanitaria.

La situación del COVID19 también viene amenazando a la educación. Hemos visto que niños y, particularmente niñas, no puedan retomar los estudios porque sus escuelas están cerradas, porque sus familias ya no tienen los medios económicos de asumir este gasto o porque necesitan trabajar para ayudar en casa. Por esta razón, necesitamos seguir apoyando la inclusión de niñas y niños refugiadas y migrantes en las escuelas, especialmente en ares rurales.

En 2021 América Latina y el Caribe se enfrentarán a un reto inmenso. Hoy más que nunca debemos extender una mano solidaria y apoyar a los estados y a las comunidades de acogida en los desafíos que se multiplican a causa del impacto devastador de la pandemia, entre otros. El Plan de Respuesta para este año próximo, es un paso importante hacia una mayor coordinación de las intervenciones en respaldo a las necesidades de los refugiados y migrantes de Venezuela. El ACNUR junto a la OIM, hace un llamado a todos los donantes y la cooperación internacional, pero también a las instituciones financieras internacionales y agencias de desarrollo, para juntarse en proveer una respuesta de protección y de soluciones.

Hoy, tenemos frente a nosotros distintas pandemias: una sanitaria por el COVID-19, y una pandemia de pobreza por los efectos de las medidas restrictivas, y otra por la situación humanitaria que sigue deteriorándose en la región. Todas pandemias demuestran que dependemos los unos de los otros y que para salir adelante necesitamos contar con los esfuerzos de todos.

Muchas gracias.