Cerrar sites icon close
Search form

Buscar el sitio de un país

Perfil de país

Sitio de país

Los refugiados en Yemen, atrapados entre el conflicto, el desplazamiento y las peligrosas travesías

Notas de prensa

Los refugiados en Yemen, atrapados entre el conflicto, el desplazamiento y las peligrosas travesías

30 Octubre 2026 Disponible también en:
Vista aérea del asentamiento de desplazados de Al-Firdaws, en la gobernación de Adén (Yemen), construido por las autoridades locales para acoger a personas desplazadas por la escalada del conflicto.

Vista aérea del asentamiento de desplazados de Al-Firdaws, en la gobernación de Adén (Yemen), construido por las autoridades locales para acoger a personas desplazadas por la escalada del conflicto.

GINEBRA – ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, alerta del rápido deterioro de la crisis humanitaria que afecta a más de 65.000 personas refugiadas y solicitantes de asilo en Yemen. El aumento de la inseguridad, el colapso de la economía, el agotamiento de los recursos y las graves restricciones al acceso humanitario están dejando a decenas de miles de personas sin un lugar seguro al que acudir.

Pese al recrudecimiento del conflicto, miles de personas siguen arriesgando sus vidas en peligrosas travesías por mar desde el Cuerno de África hacia Yemen, un país donde la inseguridad y las condiciones humanitarias no dejan de agravarse.

La situación es especialmente preocupante en el campo de refugiados de Kharaz, en la gobernación de Lahj, en el suroeste del país. Allí viven unas 9.500 personas refugiadas procedentes de Somalia y Etiopía, en una zona bajo control gubernamental situada a varias decenas de kilómetros de los combates. Aunque no se ha confirmado que haya víctimas entre la población refugiada, los bombardeos en las inmediaciones han obligado a interrumpir servicios y han restringido la movilidad, lo que ha aumentado el miedo y la desesperación de unas familias que ya habían tenido que huir de otros conflictos.

Las organizaciones socias de ACNUR han logrado distribuir alimentos dentro del campo, en coordinación con las autoridades locales. La atención sanitaria y el suministro de agua siguen funcionando, aunque con importantes dificultades. Sin embargo, el resto de servicios está prácticamente paralizado: las clases se han suspendido, los servicios de asistencia jurídica y documentación han quedado interrumpidos y el encarecimiento del combustible y de los productos básicos dificulta cada vez más que los refugiados puedan cubrir sus necesidades esenciales.

Muchas familias refugiadas están abandonando Kharaz y otras zonas del oeste del país, donde el acceso humanitario está restringido, para buscar seguridad y servicios en otras localidades del sur de Yemen, entre ellas Adén. En su huida, recurren a carreteras por las que también se desplazan las partes enfrentadas, lo que las expone a nuevos peligros.

En este contexto, se ha disparado el número de refugiados que solicitan ayuda a ACNUR para regresar a sus países de origen. Desde la escalada del conflicto en agosto, la Agencia ha organizado tres vuelos entre Adén y Mogadiscio, que han permitido el retorno voluntario de 607 refugiados somalíes. Más de 1.100 personas han manifestado también su interés en regresar. Sin embargo, los continuos bombardeos contra los aeropuertos y la intensificación de los combates han disparado los riesgos tanto para los refugiados como para el personal humanitario y amenazan la continuidad de estas operaciones de retorno.

Aunque Yemen lleva años sumido en el conflicto y atraviesa una de las emergencias humanitarias más prolongadas del mundo, las llegadas por mar no han cesado. Durante los nueve primeros meses de 2026, más de 134.000 solicitantes de asilo y migrantes llegaron por mar a Yemen. Huyen de los conflictos, la persecución, la inestabilidad y la pobreza en distintos puntos del Cuerno de África. Muchos pretenden atravesar Yemen para llegar a otros países, pero terminan en un territorio donde la inseguridad y la incertidumbre condicionan la vida cotidiana.

El coste humano sigue siendo devastador. Los cambios en las rutas de tráfico ilícito obligan a quienes emprenden estos viajes a recorrer distancias mayores y asumir más riesgos para evitar las operaciones de vigilancia y seguridad marítima. Solo en octubre, al menos 139 personas habrían muerto en el mar frente a las costas de Yibuti cuando intentaban llegar a Yemen.

Al mismo tiempo, unas 4.200 personas han huido de Yemen por mar hacia Yibuti y Somalia desde septiembre. Las organizaciones humanitarias prevén que esta cifra aumente a medida que mejoren las condiciones para la navegación.

Con más de 250.000 yemeníes desplazados en los últimos meses y decenas de miles de refugiados y solicitantes de asilo tratando de sobrevivir, los recursos disponibles resultan claramente insuficientes. En 2026, la operación de ACNUR en Yemen cuenta con apenas el 19% de la financiación necesaria: 36 millones de dólares de los 194 millones que necesita.

Sin una respuesta internacional urgente, un acceso humanitario sin trabas a las poblaciones afectadas y un mayor respaldo económico, miles de personas corren el riesgo de sufrir nuevos desplazamientos, privaciones y daños en los próximos días.

El aumento del precio del combustible y los fletes y los ataques en el Golfo dificultan la llegada de ayuda humanitaria

El conflicto en Yemen, los ataques en la región del Golfo y las alteraciones del tráfico marítimo en el estrecho de Bab el Mandeb, junto con la persistente inestabilidad en torno al estrecho de Ormuz, están sometiendo a una presión creciente a las cadenas mundiales de suministro de ayuda humanitaria, de las que dependen millones de personas desplazadas.

ACNUR ha conseguido transporte gratuito para trasladar desde Dubái hasta Yemen 11 contenedores con artículos de emergencia. Sin embargo, la rápida evolución de la situación de seguridad y las dificultades logísticas están complicando su entrega.

En toda la región, las organizaciones humanitarias se ven obligadas a alternar puertos y rutas de transporte y a recurrir, entre otros, a los de Khor Fakkan, Fuyaira, Sohar, Salalah y Yeda. Estos desvíos añaden retrasos, incertidumbre y costes a la distribución de ayuda esencial.

Las consecuencias van más allá de Yemen. Aunque los cargamentos humanitarios siguen atravesando el estrecho de Bab el Mandeb, la congestión en los principales centros regionales de transbordo está provocando demoras.

El paso de Bab el Mandeb es una ruta marítima estratégica que conecta Asia, Oriente Próximo y África. Las operaciones de ACNUR en Sudán, Yibuti y Etiopía figuran entre las más expuestas a las perturbaciones del comercio y del transporte marítimo a través del mar Rojo.

Los costes del transporte marítimo aumentaron considerablemente entre el tercer y el cuarto trimestre de 2026. Las tarifas medias en las principales rutas con destino a Puerto Sudán subieron alrededor de un 32% para los contenedores de 20 pies y un 25% para los de 40 pies. En algunas rutas, los incrementos llegaron al 48% y al 45%, respectivamente.

A la subida de los costes se suma la extrema volatilidad de la situación de seguridad, la disponibilidad de espacio en los buques y los continuos cambios de ruta. Todo ello hace cada vez más difícil prever los plazos de entrega y puede provocar nuevas demoras en cadena, especialmente en los lugares donde las operaciones humanitarias dependen en gran medida del transporte marítimo.

Para reducir estos riesgos, ACNUR intenta, siempre que es posible, anticiparse a las dificultades mediante el almacenamiento preventivo de suministros y otras medidas de preparación. La Agencia mantiene reservas de emergencia en centros regionales y mundiales estratégicamente situados, estudia rutas y medios de transporte alternativos y trabaja con sus socios logísticos y donantes para mantener la flexibilidad de sus operaciones.

ACNUR reclama una desescalada urgente del conflicto, acceso humanitario, protección de la población civil y un apoyo sostenido a la preparación y la resiliencia de las cadenas de suministro. Estos recursos son esenciales para garantizar que la ayuda siga llegando a las personas obligadas a huir precisamente cuando más la necesitan.