ACNUR intensifica su programa de cobijo en el este de Ucrania

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Por primera vez en cinco meses, los convoyes de ACNUR han llegado a poblaciones afectadas por el conflicto en el área no controlada por el gobierno de la región de Lugansk, en el este de Ucrania, para entregar materiales de construcción indispensables a miles de personas cuyos hogares fueron dañados o destruidos.

Dos convoyes con 25 camiones cada uno viajaron con apoyo del PMA (Programa Mundial de Alimentos) y socios locales para entregar suministros y permitir así a ACNUR expandir su programa de cobijo en la región. Los primeros 25 camiones llegaron el jueves y entregaron en el almacén de ACNUR en Lugansk 23.000 lonas para reforzar tejados.

Otros 25 camiones han llegado hoy (viernes) con cemento, ladrillos, materiales para tejados, lonas y clavos, así como utensilios de cocina, bidones de agua y secadores de calzado para utilizar en invierno.

A pesar del alto el fuego acordado en 2015, la situación de seguridad en el este de Ucrania sigue siendo tensa y volátil. Los enfrentamientos fortuitos provocan cada día víctimas entre la población civil y la destrucción de hogares. ACNUR estima que unas 10.000 casas en el área de Lugansk han sufrido daños a causa del conflicto.

Desde el inicio del conflicto en 2014, más de 2 millones de personas se han visto forzadas a huir de sus hogares para buscar seguridad en otras partes del país o en el extranjero. Cerca de 800.000 ucranianos, entre los que hay personas mayores y otros grupos de población vulnerable, siguen necesitando asistencia bien en la zona de conflicto o cerca de ella.

Muchos hogares dañados por fuego de artillería y mortero se han quedado sin ventanas ni techo. Durante una misión de evaluación en Lugansk en mayo, miembros del equipo de ACNUR conocieron a Petro, un antiguo trabajador de la construcción de 77 años, y a su mujer. Habían estado viviendo durante más de dos años en un sótano diminuto: la única parte de su casa bombardeada que los protegía de la nieve, la lluvia y el viento.

ACNUR sigue extremadamente preocupado por las restricciones a la libertad de movimiento que han agravado la difícil situación de personas como Petro, que tienen también problemas para acceder a las prestaciones y ayudas sociales – incluidas las pensiones– en el área controlada por el gobierno.

Un problema grave es el limitado número de puestos de control que permitan atravesar la línea del frente. En la región de Lugansk, solo queda un puesto de control que permita el paso a pie en Stanitsa Luganskaya, por lo que la gente tiene que esperar colas de hasta ocho horas para cruzar. Esta semana se han visto largas filas de 200 a 400 coches en puestos de control en la región de Donetsk.

Por el momento se ha suspendido el pago de beneficios sociales y pensiones a desplazados internos hasta que se puedan verificar la dirección de sus domicilios. Este es uno de los retos principales, sobre todo para las personas mayores, con discapacidad o con necesidades específicas, que se enfrentan a la inseguridad derivada de esperar durante en horas en los puestos de control, sin instalaciones de cobijo o saneamiento adecuadas.

ACNUR reitera su llamamiento a que todos los actores garanticen acceso sin restricciones a prestaciones y el disfrute de sus derechos a todas las personas desplazadas, independientemente de su situación respecto al registro o su actual lugar de residencia.

La entrega de asistencia humanitaria ha disminuido en las zonas no controladas por el gobierno en la región de Lugansk, ya que muchas agencias de la ONU llevan sin poder trabajar allí desde febrero de 2015.

Este año, el equipo de ACNUR en Lugansk, en colaboración con empresas locales de construcción y voluntarios, y en coordinación con los responsables de la administración local de los pueblos, tiene previsto completar la rehabilitación de 1.500 casas dañadas antes de octubre de 2016, cifra que se suma a las 1.500 viviendas reparadas en 2015. Unas 1.100 familias de 15 pueblos cercanos a la línea divisoria ya han recibido materiales de construcción, pero el 40 por ciento de la población fijada como objetivo no podrá completar los trabajos de reparación de viviendas sin el apoyo de ACNUR.