Australia debe asegurar protección, asistencia y soluciones para los refugiados de Isla Manus

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

El 'centro de tramitación regional' en Manus, Papúa Nueva Guinea.  © ACNUR/Vlad Sokhin

Nai Jit Lam, Representante Regional Adjunto en Canberra, está de misión en la Isla Manus. Por teléfono, él se dirigió a una conferencia de prensa en Ginebra. El siguiente texto es una transcripción de sus comentarios.

Contexto:

En octubre, ACNUR llamó a Australia a detener la emergencia humanitaria que se desarrolla en la Isla Manus y Papua Guinea, donde el cierre del llamado Centro Regional de Procesamiento el 31 de octubre, así como la descontinuación de los servicios y el apoyo críticos, amenazan la seguridad y el bienestar de cientos de refugiados y solicitantes de asilo que continúan en el centro en condiciones difíciles.

La Isla Manus y Nauru han sido el centro de las políticas de procesamiento extraterritorial, introducidas hace más de cuatro años. Aproximadamente 3.000 refugiados y solicitantes de asilo han sido llevados a la fuerza por Australia al Centro Regional de Procesamiento desde entonces. De estas personas, cerca de 1.200 continúan en Nauru y 900 en Papúa Nueva Guinea.

A pesar de que ACNUR no tomó parte en el reciente acuerdo de reasentamiento de Australia y Estados Unidos, la Agencia ha ayudado a facilitar la referencia de más de 1.200 refugiados en Papúa Nueva Guinea y Nauru a los Estados Unidos. Hasta la fecha, 54 refugiados han partido hacia los Estados Unidos. Otras 500 personas continúan esperando la resolución de sus procesos de determinación de la condición de refugiado que llevan a cabo las autoridades de Papúa Nueva Guinea y Nauru, bajo el acuerdo australiano.

Nai Jit Lam, Representante Regional Adjunto, ACNUR Australia:

Actualmente estoy en la Isla Manus. Y quiero compartir una rápida actualización de la situación aquí. Exactamente tres semanas después de la clausura del Centro Regional de Procesamiento el 31 de octubre, la situación en el terreno es muy seria, y con el paso de los días se está deteriorando aún más. 300 refugiados y solicitantes de asilo continúan en lo es ahora un centro desmantelado. Mientras ellos (los refugiados y los solicitantes de asilo) se niegan a ser trasladados, el enfrentamiento permanece. Las personas con las que hemos hablado están extremadamente molestas y ven esto como una oportunidad para contarle al mundo sobre los años de enojo provocados por cómo han sido tratados durante los cuatro años, luego de ser trasladados a la fuerza a Papúa Nueva Guinea.

Sin distribución de alimentos y agua potable en las últimas tres semanas, la situación se está volviendo bastante difícil. Hoy hemos visto que en el centro ha habido una acumulación significativa de basura y desperdicios. Bajo el clima cálido y húmedo, la salud y el saneamiento se están convirtiendo temas muy importante que causan preocupación. Los solicitantes de asilo y refugiados han recibido el último suministro de un mes de medicación regular que fue dispensada por uno de los proveedores de salud contratados en Australia. Hemos visto por nosotros mismos, mientras visitábamos el antiguo centro de procesamiento esta semana, que la condición física y mental de las personas es cada vez peor. Debido a la falta de agua limpia, como probablemente ya han visto, los refugiados y solicitantes de asilo han estado cavando pozos. Debido al riesgo de enfermedades asociado, esto se está convirtiendo en una gran preocupación.

Después de tres semanas y anuncios constantes de que el alojamiento alternativo fuera del centro, así como servicios del mismo están listos, lo que hemos observado hasta ahora es en realidad una imagen muy diferente. El alojamiento fuera del antiguo centro todavía está en construcción. Estuvimos allí y vimos por nosotros mismos que están tratando de completar el sitio lo más rápido posible. Pero el hecho es que el trabajo principal aún está en progreso y podría tomar un par de semanas antes de su finalización.

Más allá del alojamiento físico del que hemos estado hablando, los servicios más básicos necesarios para los solicitantes de asilo y los refugiados todavía no están adecuadamente provistos fuera del centro. Hemos mencionado anteriormente y sigue siendo el caso, que es muy importante contar con asistencia médica, salud mental y apoyo psicosocial para algunos de los refugiados y solicitantes de asilo más vulnerables que han sufrido bajo esta política australiana en alta mar . . . Hasta el momento no parece que hayan instalado estos servicios fuera del centro.

Observamos que inicialmente se planificó contar con cuatro trabajadores sociales para cuidar el bienestar de más de 700 personas. De lo que hemos observado de primera mano, ninguno está operando a partir de hoy. Y esto también se debe a las disputas contractuales locales entre las personas aquí. Por lo tanto, es bastante preocupante que todavía no se brinde este servicio. El otro tema relacionado con los problemas que hemos observado se refiere a la seguridad y la falta de intérpretes en la isla, que plantea la cuestión de cómo se comunicarían con la población local o incluso con la policía. Eso sigue siendo una preocupación.

Las tensiones con la comunidad local aún permanecen. De hecho, en los últimos tres o cuatro días, se informaron dos incidentes. Cuando hablamos con personas en el nuevo sitio de alojamiento, se dijo que uno de los incidentes de seguridad se dio a media noche: alguien del pueblo local vino y apagó el generador porque era demasiado ruidoso. Ayer se dio el bloqueo de una carretera por parte de la población local en el sitio principal de lo que llamamos West Lorengau Haus, dentro del alojamiento en la comunidad. Así que, hay mucha tensión y mucha ansiedad y miedo sobre lo que está sucediendo. Y eso no ha sido resuelto.

ACNUR ha mantenido una presencia constante en el terreno desde antes del 31 de octubre. De hecho, estuve aquí antes del 31 y esta es mi segunda misión. Por otro lado, mis colegas y miembros clave permanecen de manera rotativa, con el fin de mantener una presencia continua aquí para monitorear la situación. Y como dije, esto se está volviendo bastante preocupante porque no ha habido muchos cambios y el enfrentamiento también continúa.

Ahora estamos lidiando con las consecuencias del problema que se creó hace cuatro años, cuando Australia transfirió por la fuerza a personas refugiadas y solicitantes de asilo a Papúa Nueva Guinea y Nauru bajo su política extraterritorial. Lo que queremos decir en este momento y lo que estamos pidiendo es que Australia asuma la responsabilidad, continúe asumiendo la responsabilidad y desempeñe un papel activo en el logro de soluciones. Australia debe asumir la responsabilidad de la protección, asistencia y soluciones para los refugiados aquí en la isla Manus

Notas adicionales sobre la posición del ACNUR:

1. Australia continúa siendo responsable por las personas refugiadas en Isla Manus

Después de tres semanas sin distribuir alimento y agua, así como otros servicios esenciales, incluyendo atención médica, la situación de las personas en el antiguo Centro Regional de Procesamiento es desesperante. A las afueras del antiguo Centro, las condiciones y los servicios también son inadecuados. Es vital que Australia se responsabilice y juegue un rol activo en la búsqueda de soluciones para las personas que transfirieron forzosamente a Papúa Nueva Guinea. Esta es una crisis humanitaria provocada por el hombre y completamente prevenible. Es una acusación condenatoria de una política destinada a evitar las obligaciones internacionales de Australia.

2. Se deben realizar esfuerzos para prevenir la violencia

ACNUR reitera su llamado a Australia y a Papúa Nueva Guinea para que aseguren que la situación en Isla Manus se resuelva de forma pacífica. ACNUR alienta a las autoridades de Australia y Papúa Nueva Guinea a comprometerse en un diálogo constructivo con los refugiados y solicitantes de asilo que aún están en el antiguo Centro de Procesamiento. ACNUR está en el terreno y en constante comunicación con los refugiados y las autoridades nacionales y locales de Papúa Nueva Guinea, y está listo para apoyar todos los esfuerzos. Sin embargo, en última instancia, el Gobierno de Australia debe hacer más para obtener soluciones seguras y duraderas para las personas que sufren un daño inmenso bajo su enfoque de los últimos cuatro años.

3. ACNUR aboga por soluciones a largo plazo

De hecho, Australia creó y luego abandonó una crisis humanitaria a las puertas de la comunidad internacional. ACNUR, al llevar a cabo su mandato de protección internacional de las personas refugiadas, se compromete a trabajar con el gobierno de Papúa Nueva Guinea, otras agencias de la ONU y ONG para encontrar formas de satisfacer las necesidades inmediatas en el terreno y trabajar para evitar pérdidas de vidas y daños adicionales.

El ACNUR agradece a otros Estados dentro y fuera de la región por sus gestos humanitarios y esfuerzos concretos para ofrecer asistencia y soluciones reales para este grupo de personas traumatizadas y vulnerables. Establecer la atención provisional para estos refugiados y solicitantes de asilo, y encontrar soluciones duraderas para ellos fuera de Papúa Nueva Guinea, son ahora las prioridades más importantes. ACNUR insta a los Estados a continuar su compromiso con Australia y Papúa Nueva Guinea, así como a abogar por que se ponga fin al sufrimiento humano.

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