ACNUR reitera su petición de un acceso sin trabas al estado de Rakhine, en el norte de Myanmar

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Refugiados Rohingya se refugian en el campamento de Chonkhola (Chakdhala, Bangladesh), donde ha tenido lugar un brote de difteria.  © ACNUR/Andrew McConnell

Hace dos meses, los gobiernos de Myanmar y Bangladesh convinieron un acuerdo para el retorno voluntario a Myanmar de cientos de miles de refugiados Rohingya que actualmente viven en la región de Cox's Bazar en Bangladesh. El acuerdo bilateral expone una serie compromisos importantes por parte de ambos gobiernos para garantizar el retorno voluntario y seguro de los refugiados a sus lugares de origen en Myanmar.

Hoy por hoy, no existen las garantías necesarias para los potenciales retornados, al tiempo que las agencias humanitarias, medios de comunicación y otros observadores independientes siguen teniendo restricciones de acceso. Asimismo, siguen llegando refugiados del estado de Rakhine a Bangladesh.

Con el objetivo de garantizar el derecho de los refugiados a regresar voluntariamente, y en condiciones dignas y seguras, pedimos nuevamente a Myanmar que permita el acceso humanitario sin restricciones al estado de Rakhine y que cree las condiciones necesarias para una solución real y duradera. El acceso permitiría evaluar las condiciones reales de retorno y la viabilidad a largo plazo de los retornos, así como ayudar a abordar las preocupaciones legítimas en materia de seguridad de cualquier refugiado que se plantee regresar.

Los refugiados deben ser debidamente informados y consultados sobre tales condiciones para que los retornos sean seguros, voluntarios y sostenibles.

Un paso clave para alcanzar una solución duradera ha sido el compromiso de Myanmar de aplicar las recomendaciones de la Comisión Asesora de Rakhine, las cuales reclaman paz y seguridad para todas las comunidades del estado de Rakhine, diálogo entre comunidades, libertad de circulación, acceso a medios de subsistencia y soluciones para la situación jurídica y ciudadanía de las comunidades musulmanas.

Resulta esencial convertir estas recomendaciones en una realidad sobre el terreno para lograr generar confianza hacia el retorno y abordar la tensa situación entre comunidades que se ha ido acumulando a lo largo de muchos años en el estado de Rakhine. Si no se contemplan estos aspectos, el riesgo de que los retornos sean peligrosos y apresurados y de que se pueda reavivar la violencia es demasiado grande para dejarlo de lado.

ACNUR sigue dispuesto a trabajar con ambos gobiernos para encontrar una solución a largo plazo a esta crisis en el interés de los propios refugiados, de ambos gobiernos, de la comunidad de acogida en Bangladesh y de todas las comunidades del estado de Rakhine.

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