La trata de personas, una industria criminal de rápido crecimiento

A conference in the French city of Lille highlights the dangers of human trafficking and the mechanisms necessary to identify and help the victims. [for translation]

Los participantes de la conferencia en Lille pusieron en relieve los peligros de la trata de personas en el norte de Francia y los mecanismos para identificar y ayudar a las víctimas.  © ACNUR/R.Nicolle

LILLE, Francia, 11 de octubre (ACNUR) – Funcionarios públicos, miembros del poder judicial, agentes de policía y trabajadores humanitarios han expresado su preocupación, durante una conferencia en el norte de Francia, sobre las víctimas de la trata de personas, una de las industrias criminales de más rápido crecimiento en el mundo.

La agencia de la ONU para los refugiados, que organizó el encuentro del jueves pasado en Lille en colaboración con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), expresó su preocupación en particular por los niños no acompañados. Los más jóvenes pueden ser atrapados por redes de trata de personas, que, a diferencia de los grupos que se dedican al tráfico de personas, trasladan a las personas en contra de su voluntad, con el fin de explotarlos.

"Estamos particularmente preocupados por los niños no acompañados que se encuentran en esta situación y que son especialmente vulnerables a la explotación. Es muy difícil seguir sus movimientos y no sabemos lo que les sucede una vez que salgan de Francia", dijo a los participantes Véronique Robert, representante del ACNUR en Francia.

De acuerdo con el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, la trata de personas es la segunda industria criminal y de más rápido crecimiento en el mundo, a la par del tráfico de armas.

Cerca de 12,3 millones de personas alrededor del mundo han sido víctimas de este flagelo. Muchas de las cuales sufren explotación, secuestro, reclusión, violación, esclavitud sexual, son obligadas a prostituirse, a trabajar forzosamente, o son víctimas del comercio de órganos, de torturas físicas y psicológicas y de otros graves abusos.

En la conferencia del jueves se analizó sobretodo la trata de personas que ocurre entre el norte de Europa y el Reino Unido, concentrando la atención en el puerto francés de Calais. Entre los oradores estaban invitados el prefecto de la región Nord-Pas-de-Calais, Jean-Michel Bérard, y el Abogado General del Tribunal de Justicia de la República, Yves Charpenel.

Funcionarios de la seguridad pública del Reino Unido y trabajadores de organizaciones no gubernamentales activas en el rescate y la protección de las víctimas, también participaron en la conferencia, que evaluó los mecanismos de asistencia existentes para el apoyo a las víctimas de la trata en el Reino Unido y Francia.

"Aunque no tenemos datos sobre el número de migrantes que son víctimas de redes de trata de personas en los alrededores de la ciudad portuaria de Calais, sabemos que muchos son víctimas de explotación, en algunos casos para pagar las redes criminales que los atraen con la promesa de traficarlos al otro lado del Canal [de la Mancha]", dijo Maurizio Busatti, jefe de misión de la OIM en París.

"Sabemos que mujeres de diferentes países, entre ellos Vietnam, China y Europa del este, son trasladadas al Reino Unido de los puertos franceses, con la promesa de una oportunidad de empleo", dijo Sally Montier, del POPPY Project del Reino Unido, que trabaja con víctimas de la trata de personas.

"Una vez que llegan al Reino Unido se ven obligadas a trabajar en la prostitución, la esclavitud doméstica y otras formas de explotación laboral y actividades criminales, tales como el cultivo de cannabis", agregó.

Montier dijo que estas personas deben ser consideradas como víctimas de graves abusos contra los derechos humanos y no como criminales o migrantes ilegales. "Las víctimas necesitan que se les preste tiempo y apoyo para que se recuperen de sus experiencias y comiencen a reconstruir sus vidas... no hacerlo y devolverlas de inmediato a su país de origen puede tener como resultado que estas personas se conviertan nuevamente en víctimas de trata", añadió.

La trata de personas frecuentemente se confunde con el tráfico de migrantes. Si bien, ambas son actividades ilegales, la principal diferencia es que los traficantes ayudan a las personas a cruzar las fronteras a cambio de dinero, mientras que los tratantes tienen a sus víctimas completamente sometidas mediante el uso de la fuerza, la coacción o el engaño, con el fin de explotarlos.

No todas las víctimas de trata son refugiados, pero estos últimos con frecuencia tienen que recurrir a traficantes o tratantes, quienes se aprovechan de su vulnerabilidad. Otras víctimas de trata también pueden convertirse en refugiados, porque no pueden regresar a sus países de origen por temor a ser estigmatizados por su participación forzada en el trabajo sexual, por ejemplo, o corren el riesgo de convertirse de nuevo en víctimas de trata.

Por William Spindler en Lille, Francia