En busca de soluciones para los pigmeos vulnerables en Kivu Norte

UNHCR seeks land and assistance for displaced Pygmies in the eastern Congo so that they don't become the real losers of years of conflict in the region. [for translation]

Los pigmeos de Hewa Bora viven en condiciones críticas.  © ACNUR/C.Schmitt

GOMA, República Democrática del Congo, 21 de mayo (ACNUR) – Entre las decenas de miles de congoleños desplazados internamente que viven en los campamentos de la provincia de Kivu Norte, los pigmeos son un grupo particularmente vulnerable que se enfrenta a un futuro sombrío.

Hay cerca de 10.000 pigmeos (2.400 familias) de la etnia bambuti que viven actualmente en docenas de campamentos situados en la inestable provincia de Kivu Norte tras haber huido del conflicto en sus zonas de origen. La mayoría vive en condiciones muy duras, sin acceso a los servicios básicos como la educación, y sin ninguna esperanza de poder regresar a las selvas tropicales de donde provienen.

Este pueblo nómada de cazadores-recolectores, que se caracteriza por su baja estatura, ahora se ve obligado a adaptarse a una nueva forma de vida, que pone en peligro su cultura y tradiciones. Por otra parte, los pigmeos bambuti a menudo son despreciados por otros grupos étnicos de la región. Sin embargo, ACNUR está tratando de ayudarles a encontrar nuevas tierras, así como de garantizar la integración sostenible de sus comunidades en las áreas a las que han huido.

"Los pigmeos no son como otras personas desplazadas internamente", señala Kart Steinacker, coordinador de operaciones de ACNUR en el este de la República Democrática del Congo. "El reto para nosotros es ayudar a esta población a formar parte de la sociedad y evitar que los pigmeos se conviertan en los verdaderos perdedores de esta guerra."

Alrededor de 800 pigmeos desplazados internamente viven en el asentamiento de Hewa Bora, situado a 16 kilómetros al oeste de Goma, la capital de Kivu Norte. "Nuestra vida aquí es de sufrimiento", señala su representante, Muhindo Mupepe, añadiendo que han tenido que dormir directamente sobre las rocas volcánicas, que son características de la espectacular región de los Grandes Lagos. "Al contrario que otras personas desplazadas, nosotros no recibimos ningún tipo de asistencia. Cuando nuestros niños caen enfermos, tenemos que ir a buscar plantas medicinales en la selva."

La situación es aún más extrema para los pigmeos que viven en Shasa, un pequeño asentamiento de desplazados internos ubicado en el distrito de Masisi, al noroeste de Goma. Un pigmeo de avanzada edad se acercó hace poco a un visitante de ACNUR y señalando su chaqueta harapienta le dijo: "Esta es mi ropa, mi manta y mi estera para dormir. Es todo lo que tengo."

Él es uno de los cerca de 280 pigmeos bambuti de la zona – la mitad de la población. Carecen de alojamiento adecuado, alimentos suficientes, artículos para hogar y de los servicios básicos como la atención sanitaria. Hay una escuela básica, pero aún así la mayoría de los pigmeos no pueden hacer frente a las cuotas de inscripción y por tanto sus hijos crecen sin recibir educación, formación ni disciplina.

"Nuestros hijos se han convertido en bandidos y eso genera problemas con la población local", dice el portavoz de los bambuti, Secper Asumani, quien se siente frustrado ante la escasa ayuda recibida, a pesar de las múltiples misiones llevadas a cabo por diferentes organizaciones humanitarias para evaluar las necesidades. "Algunos nos han hecho promesas, pero no ha sucedido nada", afirma.

Para sobrevivir, los bambuti trabajan para los agricultores locales. Es una labor que requiere un esfuerzo físico extremo y por la cual reciben un salario mísero – menos de un dólar al día. Además, es también un trabajo inestable y muchos pigmeos se ven obligados a ir a la selva en busca de leña, que luego venden.

Sin embargo, esta es una actividad especialmente peligrosa para mujeres y niñas debido a los grupos armados que operan en la selva. "Si tenemos suerte, sólo nos quitan la madera", dice una madre de mediana edad, María, refiriéndose al peligro de ser víctimas de violación. Éste es uno de los principales problemas a los que se enfrentan las mujeres desplazadas en el este de la República Democrática del Congo.

A causa de los problemas específicos a los que se enfrentan los pigmeos que regresan a sus hogares, ACNUR y algunos de sus principales socios apoyan su integración en las comunidades agrícolas donde ahora viven. Para ello necesitan tener acceso a tierras y, por este motivo, la Agencia de la ONU para los Refugiados ha venido intercediendo ante el gobierno en nombre de esta comunidad.

Además de ayudar a los pigmeos a conseguir tierras, ACNUR y sus socios gestionan también programas de alojamiento, formación agrícola y proyectos de generación de ingresos para este pueblo tan vulnerable y amenazado. La capacidad del Estado de proveer acceso a la educación y otros servicios será de suma importancia para la sostenibilidad de su integración.

Mupepe, el representante de Hewa Bora, indicó que los pigmeos se están adaptando. "En el pasado no hemos tenido la oportunidad de estudiar, pero ahora pedimos que nuestros hijos puedan ir a la escuela", y agregó: "Quizás algún día uno de ellos llegue a ser uno de los líderes de este país."

Los pigmeos habitan en el África Ecuatorial. Se trata principalmente cazadores-recolectores, aunque también realizaban operaciones de trueque con agricultores de la zona para adquirir alimentos cultivados y otros artículos. Se calcula que decenas de miles de pigmeos viven en las selvas tropicales del Congo.

Por Céline Schmitt en Goma, República Democrática del Congo.