Programa de visas ayuda a las víctimas del terremoto de Haití

La The Dominican Republic issues multiple entry visas to a small number of needy Haitians, allowing them to return home while relatives recover from quake injuries. [for translation]

Kenel Erasme visita a su madre y hermana en Haití gracias a una visa humanitaria concedida por la República Dominicana.  © ACNUR

SANTO DOMINGO, República Dominicana, 27 de mayo (ACNUR) – Después del violento terremoto que devastó Port-au-Prince el 12 de enero, muchos de los sobrevivientes necesitaban tratamiento médico urgente que no estaba disponible en Haití.

Con los servicios de emergencia fuera de servicio y los hospitales destruidos, un gran número de personas buscó cuidados médicos y amparo en la República Dominicana, donde el personal de hospitales y clínicas salvó muchas vidas y evitó que muchas personas sufriesen discapacidades permanentes.

A veces, cuando un paciente se enfrentaba a largos tiempos de recuperación, los familiares que lo acompañaban tenían que decidir si quedarse con él para asistirlo o volver a Haití para buscar a otros familiares, con el riesgo de no poder ser admitidos de nuevo en la República Dominicana.

Para resolver este problema el ACNUR a principios de este año pidió al gobierno de la República Dominicana de otorgar a esas personas visas anuales de entrada múltiple por motivos humanitarios. El gobierno ha respondido concediendo este tipo de visa a seis personas en las últimas semanas, entre ellos Kenel Erasme, de 29 años.

"Las visas humanitarias permiten a quienes cuidan de personas gravemente heridas de cruzar la frontera legalmente, sin tener que elegir entre el bienestar de su cónyuge o hijo en la República Dominicana y la familia o los bienes que han dejado en Haití", explicó Gonzalo Vargas Llosa, jefe del equipo de emergencia del ACNUR en Santo Domingo.

En la tarde del 12 de enero, cuando ocurrió el terremoto que causó la muerte de miles de personas y dejó a un gran número de sin techo y heridos, Kenel, un pastor, estaba yendo a la iglesia en Port-au-Prince. En ese momento corrió asustado a su casa y vio que su esposa Lucrecia estaba bien, pero su hijo de nueve años, Kemuel, tenía una seria fractura en una pierna.

Kenel, quien también trabaja como administrador en una escuela, buscó en vano durante tres días atención médica para su hijo en Port-au-Prince. Desesperado, decidió llevar a su esposa e hijo a la República Dominicana, donde Kemuel fue operado.

En Santo Domingo Kenel y Lucrecia encontraron un albergue gestionado por la iglesia católica con el apoyo del ACNUR, donde se podían quedar hasta que su hijo se recuperara, para después regresar a Haití.

Ese albergue gestionado por la iglesia es una de las decenas de estructuras que ofrecen ayuda a las víctimas del terremoto y sus familiares en la República Dominicana. El ACNUR apoya proporcionando alimentos, artículos de higiene, mantas, colchones, ventiladores, muebles y teléfonos celulares para llamar a los familiares y estar informados sobre la situación en los lugares de procedencia.

Kenel estaba muy agradecido por el tratamiento médico vital que su hijo estaba recibiendo en Santo Domingo y por la amabilidad con la cual él y Lucrecia fueron tratados, pero pronto empezó a preocuparse por los familiares que se habían quedado en Haití.

"Estaba muy preocupado por mi madre, la madre de mi esposa y mi hermana que se habían quedado en Carrefour [un barrio de Port-au-Prince]. No pudimos hablar mucho con ellas después de venir a la República Dominicana", dijo al ACNUR. "No sabíamos si estaban bien o tenían suficiente comida".

El problema era que Kenel, al igual que otros, no podía ir y venir legalmente de Santo Domingo a Puerto Príncipe sin una visa de entrada múltiple para la República Dominicana.

La decisión de la República Dominicana de emitir un pequeño número de estas visas permite que los adultos que cuidan de algún familiar en ese país puedan volver a Haití para ocuparse de otros familiares y comenzar a reconstruir sus casas destruidas.

"La movilidad les ayuda a empezar a reconstruir sus vidas en Haití desde ya, en vez de mantener a su futuro en vilo mientras sus seres queridos se recuperan. Agradecemos la República Dominicana por ofrecer esta posibilidad", dijo Vargas Llosa.

"Verlos [a sus familiares] otra vez me tranquilizó bastante", dijo Kenel, refiriéndose a su primera visita a Haití después de conseguir la visa. El ACNUR lo acompañó a Carrefour para una feliz reunión familiar después de cuatro meses de separación.

Kenel piensa quedarse en Haití durante varios meses para cuidar de su numerosa familia y preparar el regreso de su esposa e hijo. Gracias a la visa humanitaria, podrá reunirse con su esposa y su hijo para la fase final de la recuperación de Kemuel y acompañarlos en el viaje de regreso.

El terremoto de Haití a más de 2 millones de personas sin hogar. La presencia del ACNUR en la República Dominicana y Haití apoya a muchas familias, ofreciendo ayuda humanitaria y contribuyendo a evitar largas separaciones.

Por Blanc Bertrand en Santo Domingo, República Dominicana, con la contribución de Lilli Tnaib en Washington, DC, Estados Unidos.