El Papa Francisco pide por los inmigrantes y refugiados durante su histórica visita a Lampedusa

El Papa también se reunió con un grupo de 50 inmigrantes recién llegados, principalmente jóvenes somalíes y eritreos, durante su primera visita pastoral fuera de Roma como pontífice.

El Papa Francisco habla con los inmigrantes procedentes de África en el muelle donde llegaron a la costa de la isla de Lampedusa.  © ANSA/A.Tarantino

ISLA DE LAMPEDUSA, Italia, 8 de julio de 2013 (ACNUR) – El Papa Francisco,durante su visita simbólica a la isla italiana de Lampedusa el lunes, hizo un llamamiento al entendimiento y a la solidaridad con las miles de personas que ponen en riesgo su vida cada año atravesando los mares para llegar hasta Europa. Asimismo oró por aquellos que perdieron la vida en el intento.

Horas antes de su llegada, una pequeña embarcación con 166 personas de diferentes nacionalidades había alcanzado las costas de la isla, que se encuentra a 120 kilómetros de Túnez. Los guardacostas italianos constataron que el lunes habían interceptado otra embarcación con 120 personas a bordo, entre las que se encontraba una mujer embarazada.

Durante su primera visita pastoral fuera de Roma y desde su elección como pontífice el pasado marzo, el Papa se reunió con un grupo de 50 inmigrantes recién llegados, la mayoría de ellos varones procedentes de Somalia y Eritrea. "Oremos por aquellos que no lo han logrado", les dijo.

Uno de los hombres, procedentes de Eritrea, le contó al Papa Francisco por qué había abandonado su país y le describió el sufrimiento del viaje. Pidió que Europa le ayudara. Por norma general los inmigrantes que llegan a Lampedusa son trasladados a centros de internamiento de la península para así evitar que la isla se sature de población, pues ésta tiene apenas 6.000 habitantes.

Antes de reunirse con los inmigrantes, el Papa subió a bordo de un barco de los guardacostas italianos, desde donde lanzó una corona de flores al mar en recuerdo de aquellos que han perdido la vida en su intento de cruzar el Mediterráneo desde el norte de África. A continuación visitó el muelle donde llegan las embarcaciones de los inmigrantes tras un peligroso y arduo viaje.

Posteriormente el Papa ofició una misa a la que asistieron miles de habitantes de la isla, turistas e inmigrantes. Un pequeño barco pesquero se convirtió en el altar y en el púlpito se podía ver un timón. Además, la cruz que sujetaba durante la misa estaba hecha de madera procedente de una de las barcas en la que había viajado un grupo de inmigrantes hasta Lampedusa.

El Papa expresó a la congregación que había decidido visitar la isla después de conocer que al menos diez personas habían fallecido tras hundirse su barca el pasado 17 de junio. Agradeció a la población local su solidaridad así como a las asociaciones y autoridades que trabajan ayudando a los inmigrantes.

Del mismo modo hizo un llamamiento solicitando un mayor entendimiento hacia aquellos que huyen de sus hogares en busca de esperanza y de un lugar mejor para sus familias y que durante el camino ponen en riesgo sus vidas, a veces en manos de contrabandistas. El Papa Francisco alertó de la indiferencia que se muestra hacia el sufrimiento de los inmigrantes.

El representante regional de ACNUR, Laurens Jolles, afirmó que la visita del Papa tenía un valor humanitario muy significativo y simbólico. "Durante sus primeros meses en el cargo, hemos tenido la oportunidad de apreciar su preocupación hacia los refugiados y los inmigrantes", comentaba. Y añadía: "Nos complace que pueda conocer a un grupo de inmigrantes, que le han contado los motivos por los que se han visto obligados a huir y los peligros de su viaje".

El Papa Francisco lleva tiempo luchando sin cesar en favor de los derechos de los refugiados y de los solicitantes de asilo. El 19 de junio, la víspera del Día Mundial del Refugiado, lanzó un mensaje al mundo y a los gobiernos para que tuvieran una especial consideración con la situación de las familias refugiadas.

"No podemos dar la espalda a estas familias o a nuestros hermanos y hermanas refugiadas. Se nos ha llamado para que los ayudemos, para que seamos compresivos y mostremos hospitalidad con ellos. Que la gente y las instituciones del mundo entero les ayuden" apuntaba.

El Papa Francisco durante una misa celebrada al aire libre. El altar es un pequeño barco pesquero y la cruz que sujeta está hecha de madera de una de las embarcaciones que usaron los inmigrantes durante su viaje por el Mediterráneo.  © ANSA/C.Fusco

ACNUR calcula que aproximadamente 8.400 inmigrantes y solicitantes de asilo llegaron a las costas de Italia y Malta durante el primer semestre del año. La mayoría de ellos, unos 7.800, lo hicieron a Italia. La gran mayoría de los que emprenden el viaje proceden del norte de África, principalmente de Libia (alrededor de 6.700 personas). Los 1.700 restantes cruzaron desde Grecia y Turquía, hasta llegar a las regiones de Calabria y Abulia, al sur de Italia.

Los países del África subsahariana son los principales lugares de origen de estos inmigrantes y solicitantes de asilo, en concreto Somalia y Eritrea. Otros países de origen son Afganistán, Egipto, Gambia, Malí, Pakistán y Siria.

ACNUR ha registrado alrededor de 40 muertes en los primeros seis meses de 2013, todas ellas de personas que intentaban cruzar a Italia desde el norte de África. En 2012, se contabilizaron otras 500 defunciones o desapariciones. El descenso en la cifra de fallecidos desde principios de 2013 es consecuencia de los esfuerzos de las autoridades maltesas e italianas.

La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados está comprometida con la causa de la protección de todos aquellos que se han visto obligados a desplazarse y de los apátridas, sin importar cuál sea su religión.

El año pasado, el Alto Comisario de la ONU para los Refugiados, António Guterres, lideró un encuentro en Ginebra sobre la fe y protección. Entre los asistentes figuraban dirigentes religiosos, representantes de organizaciones confesionales y expertos y académicos de religión.