Ayuda en efectivo mejora la calidad de vida de los refugiados en la RDC

But the grants are under threat due to a funding shortage, which could force the World Food Programme to cut the subsidies at the end of the month. [for translation]

Una refugiada de la República Centroafricana cuenta el dinero que ha recibido para cuatro personas durante la distribución de ayuda en efectivo en el campamento de Mole, en el norte de la República Democrática del Congo.  © ACNUR/B.Sokol

CAMPAMENTO DE REFUGIADOS DE MOLE, República Democrática del Congo, 3 de octubre de 2014 (ACNUR) – El mercado del campamento de refugiados de Mole estaba en plena actividad, como cualquier sábado por la mañana, con ventas de pescado, carne de cabra, yuca, vegetales, ropa, cosméticos, accesorios para el hogar y artículos electrónico.

Sólo dos meses antes, ese mismo lugar estaba medio vacío. Todo esto cambió cuando el Programa Mundial de Alimentos (PMA) decidió acabar con la distribución de alimentos e introducir la distribución de ayuda en efectivo para los 13.000 refugiados de la República Centroafricana que viven en el campamento, transformando así la vida en Mole, en el norte de la República Democrática del Congo (RDC).

"La distribución de comida era siempre un caos, algunos alimentos se perdían. Ahora (con la ayuda en efectivo), todo el mundo recibe su dinero sin ningún problema", mencionó Patrick N'Gocko, un representante de los refugiados de 25 años. ACNUR se encarga de distribuir el dinero.

La ayuda en efectivo ha contribuido a reactivar la economía e impulsado la autosuficiencia y la creación de medios de vida. Por ejemplo, muchos refugiados han empezado a cultivar por encima de su consumo doméstico en los alrededores del campamento para vender el sobrante en el mercado, mientras otros se han convertido en comerciantes que llevan mercancías desde otros lugares de la provincia de Equateur para vendérselas a sus compatriotas, quienes ya tienen dinero para las compras.

N'Gocko dijo que entre un 50 y un 60 por ciento de las familias en el campamento se han beneficiado de la ayuda en efectivo, mientras el incremento del comercio ya había empezado a atraer a los lugareños al mercado. "El pueblo de Mole se está moviendo. Sus habitantes vienen al campamento y venden sus productos", dijo, "La mercancía se vende muy rápido porque los refugiados ahora tienen dinero", añadió.

Muchos de los refugiados encuestados por el ACNUR dijeron que desde que el PMA implantara, hace tres meses, la distribución de ayuda en efectivo en el campamento, pueden comer y comprar lo que les gusta y tener una dieta más variada. "Están contentos. Ya se sacrifican vacas en el campamento", dijo N'Gocko, en una región aislada donde la ternera es considerada un producto de lujo.

"La ayuda en efectivo nos permite variar un poco en nuestras comidas. Ahora como lo que quiero", añadió Edwige Kpomako otra representante de los refugiados. A ella le gusta el pescado y se lo compra a los aldeanos en Mole, que está cerca del río Ubangui.

Muchos de los refugiados, como Antoinette Vougbou de 52 años, dicen que la ayuda en efectivo les permite pagarse sus propias necesidades y usar lo que les queda para tener un pequeño negocio, lo que les ayuda a ser autosuficientes. Antoinette, quien tiene dos hijos, prepara pescado con chikwangue, un plato con yuca, para venderlo. "Llevo mi negocio desde hace un mes", dijo con una sonrisa.

Sin embargo, las subvenciones en efectivo también suponen desafíos ya que implican un incremento en el precio de la comida y de otros productos del mercado. Otro desafío es que ahora los refugiados usan una proporción más pequeña de la ayuda recibida para comprar comida. Cuando los refugiados reciben dinero en efectivo, algunos compran artículos que antes no se podían permitir, como ropa, artículos para el hogar o de ocio.

N'Gocko afirmó que se había instaurado una relación entre la compra de artículos no alimentarios y el aumento de la malnutrición, desde que se sustituyera el reparto de alimentos por la distribución de ayuda en efectivo. "Antes, cuando se repartía comida, automáticamente había algo qué comer" dijo, e indicó la necesidad de crear un programa de nutrición suplementaria para las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia y para los niños de hasta cinco años.

El tema del alcohol es otro motivo de preocupación. La gente, especialmente los hombres, si tienen el dinero, es más probable que lo compren. El ACNUR y algunas otras organizaciones vigilan con atención la situación, porque el alcoholismo puede afectar a la familia y a la seguridad de los que viven en los campamentos.

Pero, la mayor amenaza para el programa es la escasez de fondos, lo que podría obligar al PMA a suspender las distribuciones de comida y de dinero en la República Democrática del Congo. El PMA ha anunciado que si no recibe nuevos fondos a finales de octubre, tendrá que suspender la distribución de ayuda en efectivo, lo que podría dejar a los refugiados sin comida ni dinero.

"Hemos observado importantes mejoras en la vida de los refugiados de la República Centroafricana desde que se ha sustituido la distribución de comida por la entrega de ayuda en efectivo y la suspensión del programa podría tener un impacto muy negativo", dijo Stefano Severe, representante regional del ACNUR en Kinshasa.

"Por lo tanto, renovamos nuestro llamamiento a los donantes para que sigan financiando el suministro de ayuda en efectivo y asistencia a los refugiados de la República Centroafricana, a pesar del incremento de las necesidades humanitarias en todo el mundo", añadió.

Por Céline Schmitt en el campamento de refugiados de Mole, República Democrática del Congo.

Gracias a la Voluntaria en Línea Adoración Guillamón Fernández por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.