Alepo poco a poco avanza hacia la recuperación

Amin Awad, director del Buró de ACNUR para Oriente Medio y Norte de África, es testigo directo del espíritu de resiliencia de las ciudades sirias de Homs y Alepo.

El director del Buró de ACNUR para Oriente Medio y Norte de África, Amin Awad, se encontró con personas desplazas durante su visita a las ciudades sirias de Homs y Alepo. Aquí en Homs, donde fue testigo de la destrucción de la ciudad.  © ACNUR/Vivian Tou'meh

ALEPO, Siria, 11 de mayo de 2017 (ACNUR) – A seis meses de las evacuaciones en el este de Alepo, momento en el cual se vislumbró por vez primera un rayo de esperanza tras largos meses de destrucción y sufrimiento enorme, la vida para algunos civiles comienza a reiniciarse. Pero el camino hacia la recuperación será largo. Debido a los daños catastróficos a la infraestructura y a la destrucción que han sufrido las viviendas y los locales comerciales, surge incertidumbre con respecto a la forma de sustento de aquellos que retornan con el propósito de reanudar sus vidas.

Amin Awad es el director del Buró de ACNUR (la agencia de la ONU para los Refugiados) para Oriente Medio y Norte de África, además es el Coordinador Regional para los Refugiados de la crisis en Siria. A principios de este mes visitó Homs y Alepo con el fin de verificar personalmente no sólo la magnitud de los desafíos por superar, sino además la situación y la lucha de los residentes por reanudar sus vidas.

"Algunas personas luchan contra viento y marea por salir adelante. Demuestran una capacidad de recuperación admirable", comentó Amin Awad. "Conozco bien esta ciudad ya que estuve de visita varias veces antes de la crisis. La envergadura de la devastación es abrumadora", agregó.

"La sensación de estar en casa es hermosa"

Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, visitó Alepo en enero y expresó conmoción por la enormidad de la destrucción observada. La visita de seguimiento de Awad coincide con un momento de persistente incertidumbre respecto al futuro de Siria y de crecientes necesidades humanitarias de la población, con más de 6,7 millones de desplazados internos y de cinco millones de refugiados en el extranjero. Incluyendo a los desplazados, el número de personas en Siria que necesita asistencia humanitaria llega a los 13,5 millones de personas.

Durante su visita a Homs y a Alepo, Awad se encontró con sirios que, a pesar de todas las dificultades y riesgos, se negaron a abandonar sus hogares incluso en los momentos más difíciles. Um Kinan, una residente de Alepo de 83 años de edad, le aseguró a Awad: "Nunca abandonaré mi casa. En este momento vivo bien, no me puedo quejar, pero necesito mejor atención médica". En el vecindario Suleiman Al Halabi de Alepo, dos residentes que recientemente habían regresado a su casa le dijeron a Awad: "Estamos arreglando la casa con nuestras propias manos, pero la sensación de estar en casa es hermosa".

Um Kinan, de 83 años de edad, reside en Bab Al-Hadid, una de las siete puertas históricas del casco antiguo de Alepo. Recibe comidas calientes y ayuda humanitaria a diario gracias a las agencias socias de ACNUR. Um Kinan permaneció en su hogar durante toda la crisis.  © ACNUR/Bassam Diab

La recuperación de Alepo se hace cada vez más evidente, con la remoción de escombros, el despeje de las calles y el retorno de los residentes a lo que queda de sus viviendas y comercios. Awad visitó dos escuelas en el distrito Saif Al Dawla de Alepo, las cuales están siendo rehabilitadas por ACNUR en preparación para el comienzo del año escolar en septiembre. Sin embargo, no hay que subestimar la magnitud de los desafíos futuros. "Miles de personas han regresado a ciudades vacías y destrozadas, enfrentándose a dificultades inmensas, mientras que millones de personas continúan desplazadas", señaló Awad.

En Jibreen, la zona industrial que alberga a decenas de miles de desplazados sirios, el trabajo de rehabilitación continúa a con el objeto de mejorar las condiciones de las viviendas. Además, el alumbrado público solar recientemente instalado apunta a transformar la ciudad. "No nos sentimos seguros de noche, no se puede salir después de que ha oscurecido", indicó un residente de Alepo. En el este de esta ciudad, programas similares respaldados por ACNUR han iluminado a decenas de calles: un rayo de esperanza para muchos tras soportar meses de oscuridad nocturna.

El posible retorno de más de 12 millones de refugiados y desplazados internos plantea además un gran desafío, ya que los retornos dependen de la evolución de la situación política y de la seguridad, así como también de la garantía de los niveles mínimos de seguridad. Hasta ahora, la situación general no puede describirse como propicia para el retorno, y las necesidades son abrumadoras. "Los seres humanos no pueden vivir sólo de pan", enfatizó Awad.

Por Dima Al-Naeb, información adicional y edición a cargo de Firas Al-Khateeb en Damasco.

Gracias a la Voluntaria en Línea Abigail Leffler por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.