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Alto Comisionado pide apoyo para los desplazados en Colombia y Ecuador

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Alto Comisionado pide apoyo para los desplazados en Colombia y Ecuador

UN High Commissioner for refugees António Guterres visits Colombia and Ecuador to assess the situation of millions of uprooted Colombians and to back efforts to help them. [for translation]
22 Diciembre 2010 Disponible también en:
El Alto Comisionado ONU para los Refugiados, António Guterres, durante su visita a la oficina regional del ACNUR en Villavicencio, Colombia, donde se informó sobre el desplazamiento de la comunidad indígena Nukak.

QUITO, Ecuador, 23 de diciembre de 2010 (ACNUR) – Casi cuatro años después de su última visita, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, António Guterres, ha realizado una misión a Colombia y Ecuador esta semana para evaluar la situación de millones de desplazados colombianos en los dos países de América Latina.

Guterres se reunió con colombianos desplazados por la fuerza en zonas urbanas y rurales, se reunió con los trabajadores del ACNUR y mantuvo discusiones sobre la situación de desplazamiento prolongado con altos funcionarios de ambos países, entre ellos el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos y el presidente de Ecuador, Rafael Correa.

También hizo un llamado a la comunidad internacional para aliviar la carga sobre el Ecuador. "El impacto de esta crisis humanitaria es poco conocido en el resto del mundo y se requiere más apoyo de la comunidad internacional", dijo el Alto Comisionado, que regresó a Europa el martes pasado.

Guterres inició su viaje el pasado jueves en la capital colombiana, Bogotá, donde se reunió con el Presidente y reiteró el apoyo del ACNUR a los esfuerzos del gobierno para mejorar las vidas y perspectivas de 3,5 millones de habitantes del país registrados como desplazados internos. La Agencia de la ONU para los refugiados también presta asistencia a los refugiados colombianos en países vecinos, incluyendo a más de 50.000 en el Ecuador.

Guterres dijo que confiaba en que la legislación progresista de Colombia, que protege a las personas desplazadas internamente y a los indígenas del país, muestre beneficios reales, especialmente en las zonas rurales, donde su ejecución es a menudo un problema.

También acogió con beneplácito los planes del gobierno para devolver tierras a los campesinos desplazados y otras víctimas de la violencia en los próximos cuatro años. "Es un paso muy importante para garantizar que las personas desplazadas puedan hacer uso pleno de su ciudadanía", dijo Guterres. "El ACNUR apoya las políticas dirigidas al reconocimiento de sus derechos."

En Bogotá, el Alto Comisionado se reunió con un grupo de desplazados internos afrocolombianos que viven en un barrio de invasión en las afueras de Soacha, donde 33.500 personas están registradas como desplazados internos. El ACNUR tiene una pequeña oficina en Soacha y ha estado trabajando allí desde 2005 para asegurar el acceso a la educación, la salud y la vivienda. El grupo le describió a Guterres la discriminación que enfrentan y las dificultades de integración en las zonas urbanas. "Somos vistos diferente porque somos desplazados y por el color de nuestra piel", dijo una mujer, que llegó de una zona de la costa del Pacífico. "Necesitamos ayuda; aún somos seres humanos".

Guterres visitó también pequeñas comunidades de indígenas Jiw y Nukak Maku en la selva cerca de la ciudad de San José del Guaviare. Más de 30 pueblos indígenas de Colombia son reconocidos oficialmente como en peligro de extinción por la Corte Constitucional. Muchos han huido de sus tierras ancestrales para escapar de los grupos armados ilegales, poniendo en peligro su modo de vida y cultura.

"No podemos ir en busca de comida, nuestro territorio está minado. Estamos limitados y rodeados por grupos armados ilegales", dijo un líder indígena Jiw al Alto Comisionado. Él les aseguró que el personal del ACNUR continuará trabajando con las autoridades locales para prevenir el desplazamiento y para ayudar a sus comunidades. Guterres también se reunió con familias desplazadas internamente que han huido de sus aldeas para proteger a sus hijos del reclutamiento forzoso por parte de grupos armados ilegales.

En Ecuador, Guterres se reunió con refugiados en zonas urbanas, así como con refugiados colombianos que viven en zonas rurales del norte, en la provincia de Esmeraldas, donde el ACNUR tiene una oficina de terreno. Ecuador acoge a más refugiados que cualquier otro país de América Latina. El sesenta por ciento de los refugiados vive en zonas urbanas, como Quito, y el restante 40 por ciento vive cerca de la frontera con Colombia, a menudo en zonas aisladas, con acceso limitado a los servicios públicos.

El gobierno de Ecuador ha observado recientemente un incremento en el número de personas que cruzan al país para escapar de la violencia y el reclutamiento forzado en Colombia.

Guterres alabó a Ecuador por su generosidad al acoger a tantos refugiados, afirmando que merecía más ayuda. "Apelo a la comunidad internacional para que ayude a los refugiados y a las comunidades de acogida en el Ecuador y apoye el Plan Ecuador, que se centra en las comunidades locales y los refugiados en las zonas fronterizas", dijo a periodistas en Quito, el lunes, tras reunirse con el presidente Correa.

El Alto Comisionado observó que las necesidades fueron mayores a lo largo de la frontera de Ecuador con Colombia, donde se reunió con los refugiados, incluido algunos miembros del pueblo indígena Epera, que viven cerca de la frontera.

"Más gente está viniendo", dijo un líder Epera. "Estamos acogiendo a nuestros hermanos y hermanas, porque su vida ya no es segura. No sabemos cómo vamos a salir adelante. Hemos perdido nuestro territorio y la tierra que tenemos ahora no es suficiente para sobrevivir".

En los últimos años, la Agencia de la ONU para los Refugiados ha ampliado su labor a lo largo de la frontera entre Ecuador y Colombia en un intento por reducir las tensiones entre los refugiados y las comunidades de acogida y para apoyar el desarrollo.

Por Francesca Fontanini en Quito, Ecuador