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Las inundaciones remiten en Pakistán pero las necesidades urgentes de ayuda humanitaria continuan

Historias

Las inundaciones remiten en Pakistán pero las necesidades urgentes de ayuda humanitaria continuan

Mientras ACNUR continúa distribuyendo tiendas y otros suministros de ayuda de emergencia a las miles de víctimas de las inundaciones en el sur de Pakistán, muchos de los desplazados están todavía viviendo en condiciones precarias.
05 de octubre de 2011 Disponible también en:
Rehman Merhan, de 70 años, está viviendo en una aldea de tiendas en la provincia de Sindh después de perder su casa por las inundaciones.

PROVINCIA DE SINDH, Pakistán, 5 de octubre (ACNUR) – Mientras ACNUR continúa distribuyendo tiendas y otros suministros de ayuda de emergencia a las miles de víctimas de las inundaciones en el sur de Pakistán, muchos de los desplazados – a los que no han llegado los esfuerzos humanitarios – están todavía viviendo en condiciones precarias.

En algunos de los distritos más afectados de la provincia de Sindh, las víctimas de las inundaciones siguen pasando hambre. Sin acceso al agua potable ni a saneamiento, muchas familias se ven obligadas a usar fuentes de agua contaminadas.

Más de un mes después de que las inundaciones azotaran las provincias de Sindh y Baluchistán, muchas familias están todavía viviendo en refugios improvisados a los lados de la carretera, rodeados por aguas que se han convertido en un caldo de cultivo para enfermedades.

"Estamos ofreciendo a las familias tiendas y paquetes de ayuda para hacer frente a las necesidades urgentes de cobijo" dijo Aslambek Dakhkilgov, jefe de la oficina de ACNUR en terreno en Sindh. "Pero esta gente carece de otros servicios básicos y tienen muchas necesidades".

Un mes de lluvias monzónicas incesantes en Sindh y en algunas zonas de Baluchistán han dejado al menos a 7 millones de personas afectadas, y se han llevado por delante más de 400 vidas. Es el segundo año consecutivo en el que las desastrosas inundaciones golpean Pakistán, y muchas de las víctimas de este año acababan de empezar a reconstruir sus vidas.

"ACNUR ha cuidado y respetado a las mujeres de nuestra comunidad" dijo Rahman Mehran, un hombre de 70 años que vive en un aldea de tiendas en la zona de Tando Allah Yar, en el distrito de Sindh, que acoge a 115 familias desplazadas.

Rahman contó cómo hace un mes, después de que se levantara el asentamiento, un terrateniente local distribuyó comida a las familias. El generoso gesto no se ha repetido, aunque la bomba de agua que instaló sigue dando agua potable a la comunidad.

En Otho Farm, otro pueblo de tiendas en el mismo distrito, un grupo de 80 familias de la minoría hindú están aún en shock por los efectos de las inundaciones. Las aguas se llevaron por delante sus casas de barro y anegaron sus cosechas.

ACNUR está operando en ocho de los 22 distritos de Sindh, con un equipo de ocho personas plenamente dedicadas a este trabajo. Han distribuido tiendas familiares y paquetes con enseres domésticos a casi 100.000 víctimas de las inundaciones a través de ONGs locales y grupos de voluntarios.

Desde que empezó su operación de socorro con las inundaciones en septiembre, ACNUR ha distribuido 7.000 tiendas y más de 10.000 lonas de plástico que pueden usarse como material de cobijo o para resguardarse. También se han entregado unos 6.000 paquetes de enseres domésticos. Otras agencias de la ONU están colaborando en la operación de ayuda del gobierno de Pakistán, ofreciendo comida, agua y asistencia sanitaria a los habitantes de estas aldeas construidas con tiendas.

El envío de ayuda humanitaria se ha ralentizado porque las carreteras están dañadas o inundadas y porque muchos de los afectados viven en comunidades pequeñas y aisladas. Las familias a menudo rechazan ser reubicadas o dejar atrás su valioso ganado. El espacio para levantar tiendas también es pequeño. Gran parte de la tierra está anegada o demasiado embarrada.

"Después de las inundaciones del año pasado, las familias se niegan a irse lejos de sus pueblos" declaró Dakhkilgov, de ACNUR. El año pasado, se produjeron saqueos y destrozos en algunas casas cuando sus dueños buscaron protección en los campos.

Y llegar a todos es un problema por las inundaciones y el mal estado de algunos caminos. Los trabajadores humanitarios a menudo tardan muchas horas en llegar a la gente que lo necesita.

"A pesar de que el gobierno y otras agencias de ayuda están haciendo mucho, sigue habiendo enormes lagunas" dijo Lars Oberhaus, del departamento de ayuda humanitaria de la Comisión Europea (ECHO por sus siglas en inglés) durante una reciente misión a Sindh para hacer un seguimiento de la distribución del material de ayuda. "Queremos asegurarnos que la ayuda se distribuye de forma imparcial y según los principios humanitarios, a las personas más vulnerables y que más lo necesitan" declaró.

Aunque las lluvias monzónicas que causaron las inundaciones ya han cesado, se espera que pasen aún meses hasta que las aguas se alejen por completo. Para entonces, las agencias de ayuda temen que la llegada del invierno haya empezado y traiga nuevos problemas.

Por David Nthengwe en la provincia de Sindh, Pakistán